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Luis Rubiales notifica que no renuncia: «El beso fue espontáneo, mutuo, consentido y euforico»

–Luis Rubiales no presentó este viernes su dimisión como presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) por el beso en la boca, sin consentimiento, que dio a la jugadora Jenni Hermoso en la final del mundial. Por el contrario notificó en forma reiterada que no renunciará.

«¡No voy a dimitir!» dijo Rubiales tres veces, durante una rueda de prensa en el marco del revuelo mediático por su comportamiento después de que la selección de fútbol española conquistara la Copa Mundial Femenina de la FIFA.

Previamente, durante su intervención ante la Asamblea de la Federación Española de Fútbol, aseguró que no tiene pensado dimitir, y definió el beso a Hermoso como «espontáneo, mutuo, eufórico y consentido», aunque pidió disculpas «por el contexto en el que se produjo».

«Fue espontáneo, mutuo, eufórico y consentido, que esta es la clave de todas las críticas. Fue consentido, esta jugadora falló un penalti y yo tengo una gran relación con todas las jugadoras, hemos sido una familia durante más de un mes y tuvimos momentos cariñosos en esta concentración» aseguró.

Rubiales afirmó haber recibido «muchas presiones y comentarios» respecto a que lo mejor en este momento sería dejar su cargo. No obstante, aseguró que se defenderá y luchará «hasta el final» para demostrar que no ha actuado fuera de la ley.

«Estamos en un país donde la ley impera, donde tiene que haber un motivo para que te saquen de un lugar. ¿Qué es lo que he hecho? ¿Un pico consentido es para sacarme de aquí?», preguntó el dirigente.

El alto directivo del fútbol, que consideró injusta la «cacería» en su contra, preguntó a la audiencia si pensaban que su actuación fue «tan grave» como para que pidieran su salida de la RFEF. «¿Es tan grave como para que yo me vaya, habiendo hecho la mejor gestión de la historia del fútbol español?», dijo.

La presión contra Rubiales ha aumentado en los últimos días, con reproches procedentes de las esferas deportiva, sindical y política, hasta el punto de que el propio Gobierno en funciones, liderado por Pedro Sánchez, ha dejado entrever que, si la RFEF no cesaba a Rubiales, sería el propio Ejecutivo el que tomara cartas en el asunto.

El beso a la jugadora Jenni Hermoso en la entrega de medallas tras la conquista del mundial en Sídney, sumado a los gestos y el comportamiento desde el palco de Rubiales, ha suscitado la censura política, una serie de denuncias -hasta tres a la Fiscalía General del Estado-, y reproches de asociaciones y federaciones.

La propia jugadora, Jenni Hermoso, ha pedido a través del sindicato Futpro «medidas ejemplares» contra el presidente. Y la FIFA, a través de su Comisión Disciplinaria, decidió este jueves abrir un procedimiento disciplinario contra Rubiales. (Información DW y RT).