Internacional Política

Petro: El antídoto contra el consumo de drogas es el amor, no en acabar la oferta por decreto

–En la clausura este sábado en Cali de la Conferencia Latinoamericana y del Caribe Sobre Drogas y ante su homólogo mexicano Andrés Manuel López Obrador, el presidente Gustavo Petro propuso orientar los esfuerzos de los gobiernos en recortar la demanda con el “antídoto del amor”, para contrarrestar la falta de afecto de las sociedades y cuestionó el enfoque fracasado de las políticas en la reducción del mercado.

“Tenemos que proteger a los consumidores. Tenemos que construir unos entornos alrededor de los consumidores que no es nada más especial, tecnológicamente hablando, que el amor”, puntualizó el jefe de Estado ante los cancilleres y representantes de más de 33 países que se dieron cita en la capital del Valle del Cauca para discutir en torno a una nueva estrategia global de drogas.

Esta es una discusión que debe mantenerse entre los países del continente, “por eso queremos una conferencia de presidentes de América Latina para continuar esta discusión”, propuso el mandatario.

“¿Cuál es el antídoto contra el consumo de drogas? El amor”, explicó el mandatario al advertir que la soledad aparece como el mayor factor de consumo de drogas, producto del sistema económico que impera en los países.

“Tesis discutidas en la Bogotá Humana –aduciendo a su programa de gobierno cuando fue alcalde de la capital del país–: las adicciones crecen porque hay falta de afecto en la sociedad. Es decir, de amor”, subrayó.

En estos casos, las sociedades con más soledad van quedando sin amor, se van rompiendo y se convierten en las más consumidoras, “la droga reemplaza la falta de afecto”, enfatizó el presidente Petro.

Por eso, reiteró, que “recortar la oferta por decreto y usar el Estado para acabar esa demanda es una contradicción”.

La experiencia histórica demuestra que, como en el caso del socialismo soviético, el Estado no puede acabar con el mercado por lo que “esta guerra (contra el tráfico de drogas) pensada así, ha fracasado”.

Ese fracaso, no sirve, dijo. “Si la continuamos no vamos sino a sumar otro millón de muertos en américa latina, y vamos a tener más estados fallidos y vamos a tener, quizás, la muerte de la democracia en nuestro continente”.

Por lo que instó a la comunidad internacional a revaluar sus estrategias. “Allá en Estados Unidos tienen que construir más amor, en Europa, menos carros más amor, menos lujos más amor, menos calles de moda más amor, y verán cómo se reduce la demanda”.

Petro reiteró que la guerra contra las drogas ha fracasado, y advirtió Colombia y México “somos las mayores víctimas de esta política. Eso es lo que ha provocado la política oficial de guerra contra las drogas en nuestra América Latina, un genocidio”.

“Tenemos esa experiencia de 50 años, una experiencia sanguinaria y feroz, y se empieza a repetir desde hace algunas décadas en otros países como México. Por eso, quizás, el hecho de que sean Colombia y México los citantes de esta reunión tiene un sentido, un valor en el planeta tierra, en la humanidad”.

Indicó que el camino correcto para enfrentar el problema no es recortando la oferta sino reduciendo la demanda de drogas.

“Cada dólar que se invierte en recortar la demanda ayuda a la familia a que no se produzca la adicción. Cada dólar que vaya al hospital público, al médico, a la salud mental, a psicólogos, a psicólogas, a los jardines infantiles, a crear amor, ayuda a reducir la demanda por drogas”.

Pero cada dólar que se dedica a recortar la oferta hace crecer el precio, explicó el presidente Petro. “Si crece el precio, los narcotraficantes tienen más dinero para comprar fusiles, para comprar vehículos blindados, para comprar misiles, para comprar políticos, para comprar senadores, para comprar generales, para comprar jueces, para comprar presidentes”.


Si repasamos nuestra historia latinoamericana reciente, dijo, veríamos a “los presidentes y políticos que han sido puestos presos y condenados por sus relaciones con el narcotráfico, y en todos nuestros países encontraríamos que todos repetían el discurso oficial de la guerra contra las drogas”.

“Aquí en Colombia ordenaban fumigar a decenas de miles de campesinos con un veneno que se llama glifosato. Sus bebés, sus perros, sus familias, sus cultivos de pancoger, todo, porque así se combatía el narcotráfico, decían”.

“Ordenaban ir a los campos, y el que tuviera un campo de hoja de coca, capturarlo y meterlo en la cárcel. El que vendía droga en un barrio, cogerlo preso y el que consumía a la cárcel, cualquiera que fuese la cantidad de droga que tuviera en un bolsillo. Una guerra entre la policía y la juventud civil en los barrios populares. Una guerra todos los días, todas las noches. Y ese mismo político que ordenaba hacer eso, se abrazaba en la noche en los clubes con el más grande narcotraficante de Colombia”.

El efecto de esta política es que murieron un millón de latinoamericanos en estos 50 años y en Estados Unidos pusieron presos a 10 millones de personas, negros y latinos en su mayoría, y esa es la fallida política que vamos a cambiar, concluyó el presidente colombiano.