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Pese a que México reforzó medidas contra paso de migrantes en trenes, su número sigue batiendo récord y desborda los controles policiales

–(Foto AP, migrantes esperando abordar el tren). México endureció las medidas para evitar el paso de migrantes por su territorio usando trenes de carga, luego de que el mayor operador ferroviario local detuviera esta semana 30 % de sus operaciones, agobiado por el flujo de indocumentados.

Sin embargo, y pese a la estricta vigilancia policial dispuesta para evitar que aborden los trenes, este domingo, desbordando el control policial, unos 5.000 migrantes, la mayoría venezolanos, hombres y mujeres, treparon a sus vagones con niños pequeños y cajas de cartón, a las afueras de la ciudad central mexicana de Irapuato.

Tras estar a bordo, estallaron en vítores cuando el ferrocarril aceleró en su serpenteante ruta hacia al norte, la frontera con EE.UU.

El Instituto Nacional de Migraciones (INM) acordó «15 acciones» con autoridades locales, la empresa Ferromex y la Patrulla Fronteriza estadounidense (CBP) que incluyen «intervenciones» a migrantes que estén en los trenes, carreteras o la vía pública y el «retorno» a sus países, detalló el organismo en un comunicado.

El convenio, pactado tras una reunión en la norteña Ciudad Juárez pretende «evitar que los migrantes arriesguen su vida al utilizar ese medio de transporte con la intención de llegar a la frontera», agrega el documento.

La mayoría de migrantes que llegan a este punto de México pasa por la selva del Darién, un viaje de varios días a través de la accidentada frontera entre Colombia y Panamá.

Antes el cruce estaba considerado como demasiado peligroso y pocos lo intentaban, pero ahora hay tantos migrantes que atraviesan las densas junglas que se ha convertido en una importante ruta migratoria, de forma similar a los trenes que recorren México.

Los cruces de la selva del Darién han crecido tanto que podrían rondar las 500.000 personas sólo este año.

Pero Ferromex no es la única que se ha visto abrumada por el aluvión de personas. Los gobiernos de la región también tienen problemas.

Colombia, que ha recibido a la mayor parte del éxodo de Venezuela, lleva tiempo pidiendo ayuda a la comunidad internacional. Panamá y Costa Rica, por su parte, han aumentado sus restricciones a la inmigración y reclamado que se haga algo sobre los cientos de miles de personas que pasan por la selva del Darién.

Panamá incluso lanzó una campaña llamada “Darién es una selva, no una carretera”.

Entre tanto, el gobierno de Estados Unidos ha presionado a México y a países centroamericanos para que controlen los flujos migratorios y ahora exige que los solicitantes de asilo se registren a través de una aplicación llamada CBP One.

El gobierno de Joe Biden anunció el jueves que concedería estatus temporal protegido a casi medio millón de venezolanos que ya están en el país. (Información DW y VOA).