Nacional

Procuraduría pide a la JEP incluir el “terror para someter a la población” como crimen de lesa humanidad cometidos por las Farc

–Establecer que los delitos producto de la estrategia de “infundir terror” como forma de someter a las poblaciones sean incluidos como crímenes de lesa humanidad cometidos por las extintas Farc, pidió la Procuraduría General de la Nación a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP.

Según el ministerio públicos, estos y otros actos inhumanos, no fueron hechos aislados, sino que hicieron parte integral de la política de control social y territorial de las Farc.

En consecudencia, la Procuraduría solicitó a la JEP incluir como parte del reconocimiento de verdad que deben hacer los comparecientes del macrocaso 002, esa estrategia de “infundir terror” como forma de sometimiento, tal como la sufrieron los municipios de Ricaurte, Tumaco y Barbacoas, en el departamento de Nariño, como crímenes de lesa humanidad.

Tras analizar casi 4.000 hechos victimizantes, en los cuales se encontró que la violencia reproductiva constituyó uno de los más graves crímenes, la procuradora Delegada con Funciones de Intervención ante la JEP, Uldi Teresa Jiménez, pidió, en su escrito de observaciones, que se adicione a la imputación el crimen de lesa humanidad de “otros actos inhumanos”, por cuenta de los graves sufrimientos ocasionados a los niños, niñas y adolescentes reclutados por las Farc, los malos tratos intrafilas que les fueron infligidos, así como las agresiones contra la población civil víctima de la violencia reproductiva.

Además, el Ministerio Público expresó preocupación por que el análisis de autoría frente a los crímenes imputados haya sido realizado por la JEP de forma generalizada e idéntica para todos los máximos responsables seleccionados, en lugar de observar individualmente la contribución de cada mando a la comisión de las conductas criminales y recalcó que la mayor alarma se genera frente a las atribuciones por violencia sexual.

La Procuraduría se refirió también a las graves afectaciones generadas contra los pueblos étnicos, asegurando que estas no fueron meramente incidentales, sino que generaron un patrón de violencia con gran riesgo para la pervivencia de las comunidades indígenas denominado etnocidio.

Finalmente, consideró que a la providencia le hizo falta la atribución de una modalidad de daño al medio ambiente consistente en la deforestación, alteración de ecosistemas y contaminación de fuentes de agua y suelos como resultado del ejercicio de control, promoción y explotación de los cultivos de uso ilícito por parte de las Farc, dentro de la cadena de narcotráfico, lo cual además puso en riesgo la cohesión social y la estabilidad de las comunidades.