Papa Francisco y su visita a Colombia en septiembre de 2017; el golpe en la cara y su principal mensaje: «No se dejen robar la esperanza»
–El Papa Francisco visitó Colombia entre el 6 y el 11 de septiembre de 2017. Durante su visita, recorrió las ciudades de Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena. Durante su visita a Colombia, el papa Francisco pronunció en total 20 discursos y homilías. A las 4:12 de la tarde del 6 de septiembre aterrizó el avión que trajo al Pontífice desde Roma, para una visita de cuatro días.
En el aeropuerto Eldorado, de la capital del país, lo recibió el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, acompañado por su esposa María Clemencia Rodríguez de Santos, la Canciller María Ángela Holguín y el Embajador de Colombia ante la Santa Sede.
El papa Francisco se golpeó la cabeza durante una recorrida por Cartagena. En medio de la euforia de la multitud que lo recibió en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, el papa Francisco se golpeó con el parabrisas del Papamóvil la ceja izquierda mientras saludaba a la gente. Podía verse un chichón y una pequeña herida en su rostro, aunque el incidente no pasó a mayores, más allá de la preocupación.
«El Papa está bien, tiene una herida en la ceja y en el pómulo. Chocó contra el Papamóvil, lo están tratando con hielo», dijo, entonces, su vocero, Greg Burke. El Papa no le dio ninguna importancia al incidente. Es más, cuando al salir de la casa de un barrio pobre de esta ciudad un periodista le preguntó qué le había pasado, riendo contestó: “Me di una puñada”. “Estoy bien”, agregó.
Su agenda siguió como estaba previsto y apareció con una pequeña curita sobre la ceja izquierda cuando llegó a la Plaza San Pedro Claver, para el Angelus.
“Como se ha notado en el curso de la oración, el Santo Padre está bien”, dijo Burke a los periodistas.
«En Colombia hay tantas situaciones que reclaman a los discípulos el estilo de vida de Jesús, particularmente el amor convertido en hechos de no violencia, de reconciliación y de paz», dijo el pontífice.
«Muchas gracias por la alegría que tienen, muchas gracias por el esfuerzo que han hecho, muchas gracias por el camino que se han animado a realizar. Eso se llama heroísmo». Esas fueron las primeras palabras que el sumo pontífice pronunció en su primer discurso tras llegar a la Nunciatura Apostólica en Bogotá.
Ese día, 6 de septiembre de 2017, quedará en la memoria de los miles de ciudadanos que se agolparon sobre la Avenida El Dorado y luego en la sede de la Nunciatura para verlo o escucharlo. «No se dejen robar la esperanza» fue quizá la frase más usada por medios y sitios web para abrir sus portadas. Lo demás ya es historia.
El papa Francisco habló de paz y de reconciliación en su primer discurso en el país. “Que el esfuerzo (de paz) nos haga huir de toda tentación de venganza”, proclamó el pontífice.
El mensaje a los jóvenes. Balcón del palacio Cardenalicio (7 de septiembre, 10:50 a. m.) En este discurso, el papa Francisco llamó a los jóvenes a nunca perder la alegría, a “encontrarse” y a perdonar. También, los instó a “soñar en grande”.
Misa campal. Parque Simón Bolívar (7 de septiembre, 4:30 p. m.)
Ante 1’300.000 personas, el papa Francisco llamó a los colombianos a «sobreponer los intereses del bien común sobre los intereses mezquinos”.
Villavicencio
Misa campal de Catama (8 de septiembre, 9:30 a. m.).
El papa Francisco expone que aquellos caminos de violencia, particularmente en Colombia, tienen que llevar a la reconciliación. Señala que no hay que caer en “la tentación de la venganza y que las víctimas del conflicto deben convertirse en los protagonistas del proceso de construcción de paz”.
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Discurso a las víctimas. Parque Las Malocas (8 de septiembre, 3:40 p. m.).
El papa Francisco comenzó su intervención señalando que respeta profundamente a las víctimas. El obispo de Roma señaló que la reconciliación debe estar acompañada de la verdad. Según él, esta es esencial para poder construir la paz que Colombia ha estado buscando. Concluye pidiéndole a los colombianos que pidan y ofrezcan perdón, porque “es hora de sanar heridas, de tender puentes y de limar diferencias”.
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Medellín
Misa Campal. Aeropuerto Olaya Herrera (9 de septiembre, 10:15 a. m.).
El santo padre habló de la necesidad de llevar un estilo de vida más parecido al de Jesús, que vaya más allá del apego frío a normas y leyes, de una experiencia cada vez más profunda de la “presencia amigable, viva y operante de Dios”. Además, para el sumo pontífice es necesario que la Iglesia católica se renueve, de modo que pueda responder mejor al llamado del Señor, a través, por ejemplo, de hechos de no violencia, de reconciliación y de paz.
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Palabras en el Hogar San José. (9 de septiembre, 3:00 p. m.)
El papa Francisco les habló a los niños que alberga el Hogar San José, que protege a menores abandonados o en situaciones desfavorables. A los pequeños del hogar les dijo: «Jesús no abandona a nadie que sufre, mucho menos a ustedes, niños y niñas». Y a quienes trabajan en el hogar les recordó: «Dos realidades que no deben faltar porque son parte de la identidad cristiana: el amor que sabe ver a Jesús presente en los más pequeños y débiles, y el deber sagrado de llevar a los niños a Jesús».
Encuentro con comunidades religiosas. (9 de septiembre, 4:00 p. m.)
El sumo pontífice les habló a sacerdotes, religiosos, consagrados, seminaristas y a sus familias en el Centro de Eventos La Macarena. Les habló sobre la vocación. Fue una intervención llena de grandes enseñanzas, entre estas que «las vocaciones de especial consagración mueren cuando se quieren nutrir de honores, cuando están impulsadas por la búsqueda de una tranquilidad personal y de promoción social, cuando la motivación es «subir de categoría», apegarse a intereses materiales, que llega incluso a la torpeza del afán de lucro. Como he dicho ya en otras ocasiones, el diablo entra por el bolsillo».
Cartagena
Ángelus. (10 de septiembre, 12:00 p.m.)
Al mediodía de este domingo, momentos antes de realizar la oración del ángelus, el papa Francisco dirigió sus oraciones justamente hacia los pobres. Para hacerlo, recordó dos historias: la de María de Chiquinquirá y la de san Pedro Claver, de quienes dijo se entregaron en cuerpo y alma a los pobres. En su intervención dijo que “son los pobres, los humildes, los que contemplan la presencia de Dios, a quienes se revela el misterio del amor de Dios con mayor nitidez”.
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Misa en Contecar. (10 de septiembre, 4:30 p.m.)
En Cartagena, el papa Francisco finalizó sus intervenciones en el país al reiterar y explicar el significado de ‘dar el primer paso’. Dijo que «es, sobre todo, salir al encuentro de los demás con Cristo, el Señor. Y él nos pide siempre dar un paso decidido y seguro hacia los hermanos, renunciando a la pretensión de ser perdonados sin perdonar, de ser amados sin amar. Si Colombia quiere una paz estable y duradera, tiene que dar urgentemente un paso en esta dirección». (Itinerario tomado del diario El Tiempo).
«No conocía la Colombia profunda (…) Me ha hecho mucho bien»: Papa Francisco
El 12 de septiembre de 2017 10:31 AM como era habitual el Papa Francisco, en el avión que lo traladaba a Roma, atendió a los periodistas del mundo para hablar sobre su visita a Colombia. Algunos temas que surgieron durante la rueda de prensa fueron: la división política que impera en el país, la urgente necesidad de inclusión y justicia social de muchos sectores y el flagelo de la corrupción.
El Santo Padre, también manifestó que durante su periplo por Colombia lo que le ha llamado más la atención es la alegría, ternura y nobleza de los colombianos.
«Estoy conmovido de la alegría, de la ternura, de la juventud, de la nobleza del pueblo colombiano. Un pueblo noble que no tiene miedo a expresarse como siente, no tiene miedo a escuchar y a hacer ver lo que siente. Así lo percibo yo.»
El Pontífice destacó la cercanía que tuvo con los niños gracias a que «el papá, la mamá, alzaban a sus niños para hacérselo ver al Papa para que lo bendijera». «(Es) como diciendo: este es mi tesoro, esta es mi esperanza. Este es mi futuro. Yo te creo. Esto me ha llegado. La ternura, los ojos de esos padres, de esas madres. Precioso, precioso. Esto es un símbolo. Símbolo de esperanza, de futuro. Un pueblo que es capaz de hacer hijos y después los muestra, los hace ver así, como diciendo: este es mi tesoro, es un pueblo que tiene esperanza y tiene futuro. Muchas gracias.».
Así mismo, resaltó que gracias a esta visita conoció «la Colombia profunda, la que se ve en las calles». «Agradezco el testimonio de alegría, de esperanza, de paciencia en el sufrimiento de este pueblo. Me ha hecho mucho bien», señaló.
Finalmente, el Obispo de Roma agradeció a los periodistas y al pueblo de Colombia que masivamente lo acompañó durante su Visita Apostólica.
A continuación compartimos las preguntas de los periodistas al Papa.
César Moreno/Caracol Radio: Usted llegó, Santo Padre, a un país dividido. Dividido por cuenta de un proceso de paz. Entre los que aceptan y no aceptan ese proceso. ¿Qué hacer concretamente, qué pasos dar, para acercar a las partes divididas, para que a nuestros dirigentes dejen ese odio, dejen ese rencor?. Si Su Santidad volviera, pudiera volver, a nuestro país en unos años, ¿Cómo cree, como le gustaría ver a Colombia?
Papa Francisco: A mí me gustaría que el lema al menos fuese: “Demos el segundo paso”. Que al menos fuera ese. Yo pensaba que eran más. Calculaba por los 60, pero me dijeron 54 años de guerrilla, más o menos. Y ahí se acumula mucho, mucho. Mucho odio, mucho rencor, mucha alma enferma. Y la enfermedad no es culpable. Viene. Te la arrastra un sarampión y te agarra ¡Ah, perdona!, hablo italiano. La enfermedad no es algo culpable, viene.
Con estas guerrillas que de verdad había hecho, sea la guerrilla, sean los paramilitares, sean aquellos del aire, y también la corrupción tantas veces en el país, han cometido pecados malos que han provocado esta enfermedad del odio, de…Pero se han dado pasos que dan esperanza, pasos en la negociación, pero ha sido el último. Se ha dado el cese del fuego del ELN, y lo agradezco mucho, lo agradezco mucho eso. Pero hay algo más que yo he percibido. El querer de ir adelante en este proceso va más allá de las negociaciones que se están haciendo o se deben hacer.
Es una querencia espontánea, y allí está la fuerza del pueblo. Yo tengo esperanza en esto. El pueblo quiere respirar, pero debemos ayudarlo con la cercanía, la oración, y sobre todo con la comprensión de cuánto dolor hay dentro de tanta gente.
Sin embargo, los estragos de la corrupción en la política han sido tan perjudiciales como la misma guerra, y aunque no es nueva la corrupción, siempre hemos sabido que existe, ahora es más visible porque ya no tenemos las noticias de la guerra, del conflicto armado. ¿Qué hacer ante este flagelo, hasta dónde llevar a los corruptos, como castigarlos? Y, por último, ¿habría que excomulgar a los corruptos?
Papa Francisco: Me hace una pregunta que yo me la he planteado muchas veces. Yo me la he planteado de esta manera: ¿El corrupto tiene perdón? Yo me la planteé así. Y me la planteé cuando hubo un acto de… en la provincia de Catamarca, en la Argentina, un acto de maltrato, abuso, de violación de una chica. Y había gente metida ahí, muy ligada a los poderes políticos y económicos de esa provincia.
Yo escribí un pequeño libro que se llama “Pecado y corrupción”. Siempre. Todos somos pecadores y sabemos que el Señor está cerca nuestro. Que Él no se cansa de perdonar, pero la diferencia: ‘Dios nunca se cansa de perdonar’. Pero, el pecador, a veces se anima y pide perdón. El problema es que el corrupto se cansa de pedir perdón y olvida de como se pide perdón.
Esto es un problema grande. Es un estado de insensibilidad ante los valores, ante la destrucción, a la explotación de las personas. No es capaz de pedir perdón. Es como una condena aquí, es muy difícil ayudar a un corrupto, muy difícil, pero Dios puede hacerlo. Yo rezo por ello.
Hernán Reyes/Telam: Santidad, del grupo de periodistas de lengua española. Usted ha hablado de este primer paso que ha dado Colombia. Hoy en la Misa ha dicho que no ha habido suficiente diálogo entre dos partes pero que ha sido necesario incorporar más actores. ¿Usted piensa que es posible replicar este modelo colombiano en otros conflictos en el mundo?
Papa Francisco: Integrar otras personas –que hoy en la homilía he hablado de esto hablando de la parte del Evangelio– integrar a las personas no es la primera vez. En muchos conflictos han estado integradas otras personas. Un modo de ir adelante, un modo sapiencial de política.
Existe la sabiduría de pedir ayuda, pero creo que hoy he querido ponerlo en la homilía, que era un mensaje en la homilía, creo que estos recursos técnicos, digamos así, políticos, ayudan y piden a veces la intervención de las Naciones Unidas para salir de la crisis, pero solo un proceso de paz irá adelante si lo toma en mano el pueblo. Si un pueblo no lo toma en mano. Sí, podrá ir adelante un poco, se llegará a un compromiso.
Es lo que he querido que se escuche en esta visita. El protagonista de la pacificación o es el pueblo, o se llegará a un cierto punto. Pero cuando toma la iniciativa el pueblo es capaz de hacerlo bien. Yo veo que ese es el camino superior.
Elena Pinaris: Buenas tardes Santidad. Ante todo, queríamos preguntarle qué tal está. Hemos visto todos que se ha golpeado la cabeza. ¿Cómo está? ¿Se ha hecho daño?
Papa Francisco: Estoy bien. Me agaché para saludar a un niño, no vi el cristal y¡pum!
Enzo Romeo: Buenas tardes, Santo Padre. Yo me uno a la pregunta que ha hecho antes la compañera. Porque usted muchas veces, en los discursos que ha hecho en Colombia, ha vuelto a llamar, de alguna manera, a la necesidad de hacer las paces con la creación. Respetar el medio ambiente como condición necesaria para que se pueda crear una paz social estable.
Los efectos del cambio climático, aquí en Italia –no sé si está informado- ha causado muchos muertos en Livorno. Muchos daños en Roma. Estamos todos preocupados por esta situación. ¿Por qué se tarda en el que se tome conciencia, sobre todo por parte de los gobiernos, que sin embargo parecen solícitos quizás en otros sectores, por ejemplo, en el armamentístico? Estamos viendo la crisis de Corea, también sobre esto me gustaría tener una opinión suya.
Papa Francisco: ¿Por qué? Me viene una frase del Antiguo Testamento, creo que de un salmo: ‘El hombre es un estúpido’, es un testarudo que no ve. El único animal creado que mete la pata sobre el mismo lugar es el hombre. El caballo etc. no. La soberbia, la suficiencia, de no, es así; y luego está el Dios bolsillo. No solo lo creado. Ttantas cosas, tantas decisiones, tantas contradicciones dependen del dinero.
Hoy, Cartagena. Yo he comenzado por una parte llamémosla pobre, de Cartagena, la otra parte, la parte turística: lujo, el lujo sin medida moral digamos, pero aquellos que van, ¿no se acuerdan de esto? Los analistas, sociopolíticos, no se acuerdan. El hombre es un estúpido, dice la Biblia. Es así, cuando no se ve, no se ve. Se mira solo una parte.
Y de Corea del Norte, te digo la verdad, no lo entiendo. De verdad, no entiendo el mundo de la geopolítica. Es muy fuerte para mí. Creo que, con lo que veo, hay una lucha de intereses que, se me escapa, no lo puedo explicar, de verdad. Pero lo otro importante: no se toma conciencia. Pienso en Cartagena hoy: ¿Esto es justo? ¿Se puede tomar conciencia?
Papa Francisco: La decana (Valentina). Me pusieron un ojo en compota.
I Media: Santidad, hoy usted ha hablado de Venezuela luego del ángelus. Usted ha pedido que se rechace todo tipo de violencia en la vida política. El jueves, después de la Misa en Bogotá, usted ha saludado a cinco obispos venezolanos.
Lo sabemos todos, la Santa Sede está y ha estado muy comprometida por un diálogo con ese país. Desde hace meses usted pide el fin de toda violencia. Pero el Presidente Maduro, por un lado, tiene palabras muy violentas contra los obispos, de otro lado dice que está con el Papa Francisco. ¿No sería posible tener palabras más fuertes y quizás más claras? Gracias Santidad
Papa Francisco: Creo que la Santa Sede ha hablado fuerte y claramente. Lo que dice el Presidente Maduro, que lo explique él. Yo no sé qué tiene en su mente, pero la Santa Sede ha hecho mucho enviando allí al grupo de trabajo de 4 expresidentes. Ha enviado a un nuncio de primer nivel. Después ha hablado con personas, ha hablado públicamente.
Yo muchas veces en el Ángelus he hablado de la situación buscando siempre una salida, ayudando, ofreciendo ayuda para salir. Parece que la cosa es muy difícil, y lo más doloroso es el problema humanitario, tanta gente que escapa o sufre. Debemos ayudar a resolverlo de todas maneras. Yo creo que la ONU debe hacerse sentir también allí para ayudar.
El 10 de septiembre, al finalizar la eucaristía en la ciudad de Cartagena, donde asistieron más de un millar de personas, el Papa Francisco dio un breve mensaje en el que expresó su agradecimiento por el esfuerzo y la colaboración de quienes hicieron realidad su visita a Colombia.
“Son muchos los que han colaborado dando su tiempo y su disponibilidad. Han sido días intensos y hermosos en los que he podido encontrar a tantas personas, y conocer tantas realidades que me han tocado el corazón. Ustedes me han hecho mucho bien”, afirmó el Pontífice.
No nos quedemos en «dar el primer paso», indicó el Papa en su mensaje de despedida, “sino que sigamos caminando juntos cada día para ir al encuentro del otro, en busca de la armonía y de la fraternidad. No podemos quedarnos parados”.
Destacando la incansable misión realizada por San Pedro Claver, en favor de los más pobres, el Vicario de Cristo dijo: “Él no se quedó parado, después del primer paso siguieron otros y otros. Su ejemplo nos hace salir de nosotros mismos e ir al encuentro del prójimo. Colombia, tu hermano te necesita, ve a su encuentro llevando el abrazo de paz, libre de toda violencia, esclavos de la paz, para siempre”.
Finalizada la eucaristía el Papa Francisco fue trasladado al aeropuerto Rafael Núñez, donde lo esperaba una multitud de personas y al ritmo de bailes y tamboras caribeños animados por la Banda Departamental de Baranoa – Atlántico, quienes dieron la despedida al Santo Padre.
El Colegio Cardenalicio, compuesto por altos clérigos católicos —muchos nombrados por el propio Francisco—, elegirá al próximo papa. Para ser elegible, el candidato debe ser varón católico bautizado, aunque durante siglos los cardenales han seleccionado exclusivamente a alguien de entre sus filas.

