Jerónimo Uribe expone sus conclusiones sobre el juicio a su padre el expresidente: «Independientemente del sentido del fallo, para la historia, Álvaro Uribe ya es inocente»
–Bajo el título «El Juicio del Siglo», Jerónimo Uribe expuso a través de X sus conclusiones sobre la etapa probatoria del juicio oral contra su padre, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, que terminó tras 57 días, por supuesto soborno a testigos y fraude procesal. A partir del próximo martes la Fiscalía iniciará con los alegatos de cierre.
«Analizando con inteligencia artificial el material probatorio expuesto a lo largo del juicio, llego a una simple conclusión: independientemente del sentido del fallo, para la historia, Álvaro Uribe ya es inocente», precisa Jerónimo en su escrito, el cual comienza reseñando que cuando el expresidente se despidió de sus nietos «me conmovió pensar que podía ser la última vez que ellos lo verían en libertad».
En sus conclusiones, hace énfasis en que «durante más de 20 mil interceptaciones no se escuchó a Uribe impartir una sola instrucción ilícita y ningún testigo acreditó haberla recibido».
Además destaca que lo único que quedó en evidencia fueron las actuaciones del senador Iván Cepeda «visitando paramilitares por doquier» para que declararan contra el exmandatario.
Al respecto, subraya que a Juan Guillermo Monsalve, testigo estrella, «un delincuente condenado por secuestro extorsivo, vive mejor que el 99% de los presos en Colombia por cortesía de Cepeda», lo «desmintieron tanto su padre como su hermano» y «su propio abogado dijo sobre él y su expareja, «están mintiendo»
Advierte igualmente que el excabecilla paramilitar Salvatore Mancuso «en el estrado lo único que aportó fue una declaración política, más cargada de rabia que de sustancia».
Este es el texto integral del escrito de Jerónimo Uribe:
«Hace una semana, al final de su visita, mi papá se despidió de sus nietos. Me conmovió pensar que podía ser la última vez que ellos lo verían en libertad. Pero esa tristeza fue seguida de una profunda tranquilidad. La historia podrá examinar desapasionadamente toda la evidencia revelada durante este juicio y sus nietos conocerán la verdad.
«Este es el juicio más veloz», es la frase que le he escuchado a muchos penalistas. Es inevitable que la celeridad sin precedentes genere sospecha. Pero quiero hacer una evaluación desprevenida. Trato de ponerme en los zapatos de la juez Heredia.
Lo primero que es innegable, es su intenso ritmo de trabajo. No es para menos, le correspondió juzgar a uno de los presidentes más influyentes de Colombia. De prescribir, pasaría a la historia como la juez que no fue capaz de llevar a término el proceso más connotado de este siglo. Cualquiera que sea su decisión, unos colombianos la amarán y otros la odiarán. Su fallo será estudiado en las facultades de derecho por muchos años. Es posible que ningún juez, en la historia de Colombia, haya experimentado semejante presión pública.
Pienso también en la fiscal Orjuela. No es fácil. Ha sido antagónica y ha hecho varios comentarios despectivos de la defensa, que exceden su función. Pero me imagino lo difícil que debe ser representar los intereses de unas presuntas víctimas, de alta connotación política, protagonismo mediático y cercanas al presidente, que desean ver a su enemigo destruido y que, ante cualquier error, pedirían sin duda su cabeza.
Sin embargo, lo sustancioso son los hechos. Durante más de 20 mil interceptaciones no se escuchó a Uribe impartir una sola instrucción ilícita y ningún testigo acreditó haberla recibido. La teoría del caso de la fiscalía reposa enteramente en la credibilidad de Juan Guillermo Monsalve y Carlos Enrique Vélez.
A Monsalve lo desmintieron tanto su padre como su hermano. Su propio abogado dijo sobre él y su expareja, «están mintiendo». A Carlos Enrique Vélez lo desmintieron múltiples testigos citados por la misma fiscalía.
Para declarar a Uribe culpable, hay que hacer muchas conjeturas y supuestos. Hay que suponer que logró coordinar un entramado, sin evidencia de haber dado una sola orden ilícita. Hay que suponer que fue capaz de disimular durante miles de llamadas para esconder el entramado. Hay que imaginarse que tenía otro celular, hasta ahora desconocido, para comunicarse con Cadena.
La narrativa de Cepeda es que Uribe buscaba torcer testigos para esconder su pasado paramilitar. ¿Qué evidencia ha surgido del paramilitarismo de Uribe? La respuesta es muy sencilla, ninguna. Varios paramilitares, que sí estuvieron en el Bloque Metro, aseguran que Monsalve no hizo parte de éste. Tanto su papá como su hermano, personas honestas sin antecedentes penales, declararon bajo juramento que en Guacharacas no se fundaron arupos paramilitares. La propia
hermana de Monsalve, en declaración juramentada, desmintió que su papá hubiera testificado bajo presión.
Tuvieron a Salvatore Mancuso en el estrado y lo único que aportó fue una declaración política, más cargada de rabia que de sustancia. No puede afirmar que se hubiera reunido tan siquiera una vez con Uribe, con fines criminales. La fiscalía
ni siquiera lo auscultó, porque conocía la respuesta. Cepeda quiere hacer creer que Uribe gestó el paramilitarismo, sin reunirse con sus principales jefes, a punta de supuestos intermediarios y señales de humo.
Lo que sí quedó en evidencia durante el juicio, fue la asiduidad de Cepeda visitando paramilitares por doquier. A los testigos que mejor les ha ido en sus condiciones de reclusión es a los pocos que declaran en contra de Uribe y a favor de Cepeda.
Monsalve, un delincuente condenado por secuestro extorsivo, vive mejor que el 99% de los presos en Colombia. Todo parece indicar que esos privilegios son cortesía de Cepeda.
Gracias a la tecnología, miles de personas, desde cualquier parte del mundo, han estado conectadas al que se ha denominado el «juicio del siglo». Con todo el acervo probatorio disponible en redes y canales digitales, muy pronto, profesionales y aficionados, someterán el fallo al examen de la Inteligencia Artificial (IA).
Estos modelos evaluarán detalladamente las grabaciones de las audiencias, y emitirán conclusiones altamente razonadas y libres de sesgos. Por ahora, además de mi íntima convicción, analizando con inteligencia artificial el material probatorio expuesto a lo largo del juicio, llego a una simple conclusión: independientemente del sentido del fallo, para la historia, Álvaro Uribe ya es inocente. Fin del escrito de Jerónimo Uribe.
Por su parte, Centro Democrático, hizo las siguientes precisiones, al concluir el juicio oral contra el expresidente Uribe Vélez:
Sobre la declaración de Oscar Monsalve, padre de Juan Guillermo y hoy desplazado por el hostigamiento al que ha sido sometido él y su familia, recuerda que no es ilegal entregar preguntas a los testigos, pero sí lo es presionar para que respondan en algún sentido. La propia Corte así lo indicó en Sentencia STC9222-2023
En las diferentes interceptaciones ilegales ha quedado claro que el expresidente Uribe siempre pidió que se dijera la verdad, técnicos peritos incluso lo ratificaron, ni él, ni a través de terceros se pidió mentir o callar.
Al senador Cepeda no se le ha buscado criminalizar, testigos llevados por la propia Fiscalía lo han señalado de peregrinar por las cárceles tocando celdas para que ellos salieran a testificar en contra del expresidente o de su familia. El presidente Uribe sólo ha buscado la verdad. En una interceptación entre el expresidente y Cadena, donde se le informa de un vídeo de alias ‘Diana’, en el que se refiere a ofrecimientos para declarar en su contra y donde no señala al senador Cepeda, el expresidente pidió que se le enviara a la Corte.
Testigos han controvertido a Juan Guillermo Monsalve sobre la creación del bloque Metro de las autodefensas en la hacienda Guacharacas, incluidos su padre y hermano. De hecho, las autoridades han emitido información en la cual señalan que Monsalve no perteneció a esa estructura.
Frente a la declaración de Monsalve, su testimonio fue extenso, cómodo ante la fiscal del caso, pocas preguntas fueron objetadas por la defensa y en el contrainterrogatorio realizado por el doctor Granados, en más de 30 ocasiones dijo no recordar hechos importantes.
Jamás hubo OFERTA de beneficios, tampoco presiones.
Intervención para que no trasladaran a Monsalve a la cárcel de Valledupar, celda cómoda, nevera, dineros entregados a la familia de Monsalve a través de una ONG de la que era aportante, aún cuando el testigo NO es un preso político. Lo más reciente, mientras Monsalve declaraba en contra el expresidente Álvaro Uribe le tramitaron una rebaja de pena hasta por 11 años. Ello demuestra que el interés de Monsalve siempre fue entregar su testimonio a cambio de beneficios.
La evidencia es clara, un juicio público que le ha permitido al país conocer la inocencia del presidente Uribe.


