La tierra ha seguido temblado en Paratebueno y Medina, Cundinamarca, tras el sismo de magnitud del 8 de junio
–A un mes del sismo de magnitud 6,5 con epicentro en los municipios de Paratebueno y Medina, Cundinamarca, la tierra sigue temblando. Aunque duró solo unos segundos, sus efectos en el suelo y el subsuelo, aún continúan, informó el Servicio Geológico Colombiano. Desde el 8 de junio se han registrado más de 1.316 réplicas derivadas del evento principal.
El lunes pasado se registraron tres sismos de magnitud 2.8, 3.7 y 3.4 en el mismo epicentro:
#SismosColombiaSGC Evento Sísmico – Boletín Actualizado 1, 2025-07-07, 22:06 hora local Magnitud 2.8, Profundidad Superficial (Menor a 30 km), Paratebueno – Cundinamarca, Colombia ¿Sintió este sismo? repórtelo https://t.co/pgC7OC2O7j https://t.co/63pt8nVsSe #Sismo pic.twitter.com/9AFun22K2u
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) July 8, 2025
#SismosColombiaSGC Evento Sísmico – Boletín Actualizado 1, 2025-07-07, 18:08 hora local Magnitud 3.7, Profundidad Superficial (Menor a 30 km), Paratebueno – Cundinamarca, Colombia ¿Sintió este sismo? repórtelo https://t.co/pgC7OC2O7j https://t.co/63pt8nVsSe #Sismo pic.twitter.com/00dieSkKBz
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) July 7, 2025
#SismosColombiaSGC Evento Sísmico – Boletín Actualizado 1, 2025-07-07, 05:06 hora local Magnitud 3.4, Profundidad Superficial (Menor a 30 km), Paratebueno – Cundinamarca, Colombia ¿Sintió este sismo? repórtelo https://t.co/pgC7OC2O7j https://t.co/63pt8nVsSe #Sismo pic.twitter.com/2CP9smMVsC
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) July 7, 2025
Más de 12.200 personas reportaron su percepción del sismo del 8 de junio a través del formulario SismoSentido, lo que lo convierte en uno de los más sentidos por los colombianos en las últimas décadas, siendo Bogotá con 4.345 reportes, Villavicencio, 1.298 e Ibagué 352, las ciudades las que tuvieron el mayor número de notificaciones.
Mientras tanto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, UNGRD, confirmó que el sismo de magnitud 6,5 destruyó 84 viviendas y dejó 319 no habitables, es decir, con daños estructurales, que obligan a su demolición. A la fecha, han sido demolidas 79 edificaciones, lo que representa un avance del 19%. Más de 3.000 metros cúbicos de escombros han sido evacuados por parte de la Gobernación.
Además, 56 instituciones educativas, 17 centros comunitarios, 7 vías y 8 centros de salud resultaron afectados.
El Servicio Geológico Colombiano, expuso 10 cosas que pasan en la superficie o bajo tierra después de un sismo:
1. Reacomodación de la corteza terrestre
Un sismo ocurre cuando de forma súbita se libera la energía que se ha acumulado en la corteza terrestre debido a los esfuerzos que se generan por el movimiento de las placas. Esta sacudida puede resultar en el desplazamiento de partes de la corteza a lo largo de planos de falla. Sin embargo, esa liberación no marca el final del proceso: tras el evento principal, las rocas deben reacomodarse ajustándose a ese cambio temporal de esfuerzos internos.
2. Generación de réplicas
Las réplicas, sismos que ocurren después del evento principal, hacen parte del proceso natural de ajuste de los esfuerzos que dieron origen al sismo. Este comportamiento es habitual tras sismos superficiales de gran magnitud. Aunque las réplicas suelen ser de menor magnitud al sismo principal, en algunos casos pueden ser perceptibles para la población. En el caso de Paratebueno-Medina, las redes de monitoreo del SGC han registrado más de 1293 réplicas con corte al 7 de julio.
3. Efectos sobre fallas geológicas cercanas
Un sismo puede modificar los esfuerzos tectónicos en la zona epicentral (área en la superficie terrestre que se encuentra directamente arriba del punto de origen del sismo), transmitiendo esfuerzos a fallas próximas que podrían generar sismos futuros.
4. Desprendimiento de materiales inestables en laderas
Los sismos pueden provocar cambios en el equilibrio natural de las laderas generando diferentes tipos de movimientos en masa como deslizamientos de suelos y rocas y caídas de rocas. Esto ocurre con mayor frecuencia en pendientes pronunciadas formadas por materiales sedimentarios blandos, suelos saturados de agua o rocas fracturadas y meteorizadas. La vibración sísmica actúa como un detonante que reduce la resistencia del terreno, favoreciendo el movimiento de los materiales, que pueden darse de forma inmediata o en los días posteriores al evento. El sismo de Paratebueno-Medina, por ejemplo, reactivó un movimiento en masa de 60 hectáreas, en la vereda La Europa, cerca de la vía a Cumaral.
5. Compactación y licuación del suelo
Cuando un sismo ocurre en zonas con suelos saturados de agua, como llanuras aluviales o costeras, la vibración puede hacer que los granos del suelo —especialmente la arena— pierdan contacto entre sí. Esto provoca que, por unos instantes, el suelo pierda su firmeza y se comporte como un fluido, en un proceso conocido como licuación. Como resultado, pueden presentarse hundimientos del terreno, asentamiento o volcamiento de estructuras, aparición de grietas y formación de pequeños conos de arena o «volcanes de arena». En algunos casos, la superficie del terreno cambia por completo, con subsidencias (hundimientos generalizados) que pueden afectar varios metros de altura y alterar drásticamente el paisaje, especialmente cerca de ríos, lagos o canales.
6. Agrietamientos y fracturación del terreno
Después de un sismo pueden aparecer grietas, surcos o agrietamientos visibles en la superficie, causados por deformaciones que se originan a mayor profundidad. Estas fracturas son comunes en zonas con depósitos aluviales blandos o suelos saturados. Estas fisuras pueden afectar incluso vías pavimentadas, generando daños visibles en el asfalto o en caminos empedrados.
7. Liberación de gases atrapados
Aunque este fenómeno no se ha reportado en el caso del sismo de Paratebueno, es importante resaltar que en ciertas regiones del mundo, particularmente en zonas con actividad volcánica, los sismos pueden inducir la salida de gases desde el subsuelo o reservorios profundos, como dióxido de carbono, metano, sulfuro de hidrógeno, radón, entre otros.
8. Anomalías hidrológicas y efectos hidrogeológicos
La vibración del terreno durante un sismo puede generar anomalías por donde circula el agua. lo que provoca variaciones en el nivel de pozos, cambios en el caudal de manantiales o incluso la aparición de nuevos brotes en la superficie. En algunos casos, fuentes existentes pueden disminuir su caudal temporalmente o secarse , mientras que otras nuevas pueden emerger de forma inesperada. Estos cambios, aunque localizados, reflejan cómo los sismos alteran la dinámica del agua bajo la tierra.
9. Oleaje anómalo
La agitación causada por la sacudida del terreno puede ocasionar oleaje anómalo y desbordamientos de estanques, lagos, embalses y ríos, las olas causadas pueden superar el metro de altura.
10. Otros efectos
Cuando la sacudida es muy fuerte, por la agitación de los árboles y la vegetación las ramas de los árboles se pueden romper y caer. En ocasiones, los troncos pueden desenraizarse y caer, especialmente en laderas con fuerte pendiente. Igualmente, en zonas secas o semiáridas se pueden observar nubes de polvo.
Bajo nuestros pies, el planeta está en constante transformación. Comprender dónde ocurren los sismos y lo que pasa bajo tierra nos ayuda a prevenir riesgos, proteger comunidades y mejorar nuestras estrategias de monitoreo y respuesta. Los sismos no se pueden predecir, pero sí podemos prepararnos mejor si entendemos cómo actúan y qué hacer cuando ocurren.
RECONSTRUCCIÓN
A su turno, la Unidad Nacional para el Riesgo de Desastres, UNGRD, presentó un balance sobre el avance de la reconstrucción y la atención de damnificados, a un mes del sismo en Paratebueno y Medina: así avanza la reconstrucción y la atención a 1.590 familias afectadas.?
?Desde el momento del evento, la UNGRD activó su protocolo de emergencia y movilizó ayuda humanitaria, agua potable, personal técnico, equipos psicosociales y recursos logísticos como infraestructura de despliegue rápido, generadores eléctricos de alta potencia e internet satelital para apoyar a la Gobernación de Cundinamarca en la atención de la emergencia tras la declaratoria de calamidad pública.
El sismo destruyó 84 viviendas y dejó 319 no habitables, es decir, con daños estructurales, que obligan a su demolición. A la fecha, han sido demolidas 79 edificaciones, lo que representa un avance del 19%. Más de 3.000 metros cúbicos de escombros han sido evacuados por parte de la Gobernación.
Además, 56 instituciones educativas, 17 centros comunitarios, 7 vías y 8 centros de salud resultaron afectados.
El Gobierno nacional y el departamental ya pusieron en marcha el Plan de Reconstrucción, en articulación con varios ministerios, y definieron la hoja de ruta para el retorno progresivo a la normalidad. La UNGRD instaló mesas interinstitucionales para avanzar en la reconstrucción por sectores: educación, salud, agricultura, vivienda, sistemas de agua potable y saneamiento básico, etc.
Para atender a los damnificados, la UNGRD envió más de 300 colchonetas, 300 frazadas y 300 kits de aseo, así como carpas tipo iglú. Además, entregará subsidios de arriendo de manera conjunta con la Gobernación de Cundinamarca y, en los próximos días, habilitará comedores populares de emergencia.?
En los alojamientos temporales instalados por la Gobernación, con apoyo del Ejército y acompañamiento de la UNGRD, hay alrededor de 120 familias y 64 animales.
Bajo el Protocolo de Atención a Animales en Situación de Emergencia, se evacuaron y atendieron 412 animales en Paratebueno y 12 en Medina.
A la fecha, se han entregado 825.000 litros de agua potable a 5.445 familias en los municipios afectados, mediante carrotanques de la Gobernación de Cundinamarca, el Ejército Nacional, la Defensa Civil y la UNGRD.
La Unidad dispuso 10 antenas de internet satelital para restablecer las comunicaciones en las zonas más afectadas por el sismo. Además, instaló una repetidora de VHF en el cerro El Viento, lo que permitió recuperar la comunicación por radio entre las entidades y facilitar la operación del Puesto de Mando Unificado (PMU).
Gracias a la cooperación internacional, fueron entregados más de 2.800 kits humanitarios (1.300 escolares y 1.500 de higiene) en alianza con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Asimismo, la ACNUR donó 10 unidades habitacionales temporales con las que se implantará un piloto en la vereda Santa Cecilia de Paratebueno para garantizar un alojamiento digno, privado y seguro durante el tiempo que tome la reconstrucción.
Con el propósito de manejar la carga emocional y el estrés postraumático ocasionado por el sismo, la UNGRD desplazó equipos con psicólogos, trabajadores sociales y personal de salud que han atendido 539 adultos, 14 madres gestantes y 168 niños con sesiones psicoeducativas, evaluaciones emocionales y espacios de diálogo.
Con estas acciones, la UNGRD reafirma su compromiso con una reconstrucción digna, rápida y articulada, en favor de las comunidades afectadas por el sismo en el oriente de Cundinamarca.
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