Cifra de muertos por el doble terremoto en Venezuela asciende a 1.430 personas y se reportan aún más de 50.000 desaparecidos

Las autoridades venezolanas confirmaron este sábado que la trágica cifra de víctimas fatales ascendió a 1.430 tras el devastador doble terremoto que sacudió el centro del país este miércoles, dejando además más de 3.200 personas heridas, debido al violento colapso de múltiples infraestructuras y bloques residenciales en zonas densamente pobladas como Caracas y La Guaira.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, anunció el último balance oficial a través de una alocución en los medios estatales, actualizando la dimensión de una tragedia sin precedentes recientes en la nación. De acuerdo con el funcionario, los equipos de emergencia y la defensa civil continúan trabajando contrarreloj, contabilizando hasta el momento 3.142 familias damnificadas que han tenido que ser reubicadas de urgencia en refugios temporales habilitados por el Estado.
La extrema devastación responde a un inusual fenómeno geológico conocido en la sismología como «doblete sísmico». El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) detalló que los sismos, con impresionantes magnitudes de 7,2 y 7,5, se desencadenaron con apenas 39 segundos de diferencia y a una profundidad sumamente superficial de 13,2 kilómetros. Esta escasa diferencia de tiempo generó ondas de choque continuas que no permitieron la estabilización del terreno, resultando fatales para los cimientos de cientos de edificaciones.
Ante la magnitud de los daños, La Guaira fue declarada oficialmente como zona de desastre por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. En medio de la vulnerabilidad por la falta de suministro eléctrico y la escasez, se han reportado incidentes aislados de presuntos saqueos en algunos locales comerciales de la capital, situación que las autoridades intentan controlar pacíficamente para garantizar el orden mientras enfocan todos sus recursos en buscar sobrevivientes entre los escombros.
En el ámbito médico y de salud pública, la situación es apremiante. Las zonas afectadas por la catástrofe registran ya más de 12.000 atenciones sanitarias de emergencia. El gobierno ha desplegado puntos de salud improvisados para tratar a los heridos, buscando también evitar brotes infecciosos derivados de los daños en la red de agua potable y la permanencia de víctimas bajo las estructuras colapsadas. A la par, el suministro de energía eléctrica apenas ha logrado ser restaurado en un 60 % dentro de los sectores más críticos.
Frente a la urgencia, organizaciones como la ONU y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) calculan que más de 6 millones de personas sufren algún grado de afectación directa o indirecta. Mientras transcurren las cruciales primeras 72 horas, escuadrones internacionales de búsqueda y rescate urbano continúan llegando al terreno con maquinaria amarilla, personal especializado y perros rastreadores para intentar salvar la mayor cantidad de vidas posible en este desastre histórico.


