Nacional

Iván Cepeda reaparece después de haber reconocido la derrota; afirma que De la Espriella no puede asumir la presidencia y amenaza con declararse en «desobediencia civil»

–Cuando se creyó que el debate sobre el tema se había cerrado, tras reconocer la derrota y al nuevo mandatario de los colombianos, este martes en rueda de prensa, el excandidato de Pacto Histórico, Iván Cepeda, leyó un extenso comunicado en el cual afirma que Abelardo de la Espriella no puede asumir la presidencia de la República porque tiene ciudadanía estadounidense.

«Como candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida y lo anuncié oportunamente y en este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso y que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República», precisó Cepeda el pasado 24 de junio.

Ahora, insiste en que la nacionalidad estadounidense le impide ejercer la jefatura del Estado, pues subraya que para obtener esa ciudadanía, De la Espriella prestó juramento de nacionalización en ese país, lo cual trae ineludiblemente compromisos y obligaciones que se hacen incompatibles con el ejercicio de la función y la condición presidencial en Colombia».

Añade que el juramento de ciudadanía de Estados Unidos establece una obligación de lealtad exclusiva al orden constitucional de ese país cuando exista un conflicto con otros órdenes constitucionales. Es decir, que ante cualquier conflicto entre la soberanía constitucional de nuestro país y la de EEUU, De la Espriella tendría que tomar partido por esta última.

Además subraya que, entre 2013 y 2019, Abelardo de la Espriella fue abogado y asesor legal de Alex Saab, acusado de lavado de activos en EEUU y que durante ese período, su firma representó a Saab en distintos asuntos jurídicos.

«El propio De la Espriella ha reconocido esa representación y ha sostenido que se trató del ejercicio profesional de la defensa de un cliente, afirmando que todos los honorarios recibidos fueron legales y que su actuación fue estrictamente jurídica. No obstante, indica Cepeda, hay hechos que ponen en serias dudas estas afirmaciones.

Al especto cita que hace algunos días, once congresistas del Partido Demócrata de los Estados Unidos, en una comunicación dirigida al Fiscal General de ese país, señalaron que existe evidencia de que transacciones bancarias e inmobiliarias financiadas parcialmente por Alex Saab, pudieron beneficiar a De la Espriella y que es posible que los activos que el abogado posee en los Estados Unidos hayan sido adquiridos ilegalmente.

Resalta que en la misiva afirmaron los congresistas demócratas: «Esto significa ingreso de fondos ilícitos a territorio estadounidense y otras denuncias creíbles sobre posibles conductas delictivas de De la Espriella». Y agregaron que esto justifica «un examen e investigación rigurosos por parte de nuestro gobierno».

Cepeda subraya que de la Espriella ha dicho que contribuyó a acercamientos de Saab con las autoridades de EEUU para resolver su situación. El hecho de que Saab y al menos un socio de De la Espriella hayan sido procesados por la justicia, mientras que él no, amerita que se esclarezca cuál es la naturaleza de la colaboración de De la Espriella con las autoridades de EEUIJ.

De otra parte, señala que Abelardo de la Espriella sostuvo un estrecho vínculo con el narcoparamilitar Jorge Luis Hernández Villazón, alias ‘Boliche’, quien ha sido informante de las agencias federales. Sobre esta relación el periodista Daniel Coronell ha establecido que el año pasado lo capturaron porque, según el FBI, junto con otros co-conspiradores venía cobrando sumas astronómicas a delincuentes, prometiéndoles beneficios judiciales que no podía ofrecerles. Uno de los cómplices de alias ‘Boliche’ es el socio de De la Espriella, Daniel Peñarredonda Gómez.

Es decir, precisa, que las autoridades estadounidenses deben aclarar si el señor De la Espriella ha sido o es agente o colaborador de la DEA, de la CIA o de cualquier otra agencia de seguridad de los Estados Unidos. Esa condición pondría en tela de juicio su idoneidad para ser Jefe de Estado colombiano, garante de nuestra soberanía y guardián de la Constitución.

Advierte que estas circunstancias se suman a la abierta interferencia del presidente de EEUU, Donald Trump, en nuestro proceso electoral que él mismo afirmó fue definitiva para la elección de su candidato en Colombia el pasado 21 de junio.

Afirma a renglón seguido que la doble condición de presidente de Colombia, por una parte, y ciudadano estadounidense y colaborador directo del gobierno y de las agencias de seguridad de EEUU, por otra, puede multiplicar situaciones que, sin aún haberse posesionado, muestran la clara predisposición de De la Espriella de entregar nuestra seguridad nacional, y nuestra soberanía judicial.

Dice también que algunas situaciones ilustran este planteamiento y la forma en que esta arbitrariedad puede ser útil a intereses apátridas. De la Espriella, sin haber consultado este asunto con el Congreso de la República ni con la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, anuncia que «anexará» a Colombia al llamado «Escudo de las Américas», un mecanismo ambiguo que implica el alineamiento militar bajo las órdenes de EEUU y sus objetivos geoestratégicos que no necesariamente son los de nuestro país.

También asegura que gracias también a la gestión de De la Espriella y sus colaboradores, en un acto de clara persecución política, ha sido arrestado el creador de contenido en redes sociales, Beto Coral, «quien hoy ostenta la condición de preso político en EE.UU».

Señala que De la Espriella ha enviado ya listados de decenas de compatriotas para que sean investigados por el Departamento de Justicia de EEUU burlando abiertamente el imperio de la ley y de los tribunales colombianos en la potestad de investigar y juzgar a compatriotas que él considera arbitrariamente sus enemigos. Dichas arbitrariedades, requieren un pronunciamiento claro y contundente de las cortes colombianas y sus magistrados y magistradas que deben defender el derecho a la soberanía judicial de nuestra nación.

Más grave aún, puntualiza, las autoridades judiciales de EEUU deben explicar si es cierto que dos fiscales del distrito de Brooklyn, Nueva York, investigan actualmente al presidente Gustavo Petro Urrego. De la Espriella ha dicho que quiere extraditar a nuestro actual Jefe de Estado.

Advierte que «todo esto significa, y así lo anuncio de manera tajante que sin que este conjunto de situaciones se aclare totalmente, y sin que De la Espriella renuncie a su condición de ciudadano estadounidense, él no debería posesionarse como Presidente de la República, y que de hacerlo su posesión estaría viciada por ser ilegal e ilegítima».

Y luego afirma que frente a todo ello «debe quedar totalmente claro y definido:

– Que De la Espriella renuncia a la nacionalidad de EEUU, y debe aclarar si es colaborador o miembro de agencias de seguridad de EEUU.

– Debe respetar plenamente nuestra seguridad nacional y nuestra soberanía judicial.

– Debe cesar toda persecución contra el presidente Petro y desistir de cualquier intento de extraditarlo.

– Debe cesar la persecución contra los opositores políticos y dejar de estimular su judicialización por parte del Departamento de Justicia de EEUU.

Cepeda dice que «si estas condiciones de legalidad no se cumplen, como líder de la oposición, y candidato que obtuvo más de 12 millones setecientos mil votos en la elección del 21 de junio no me prestaré para esta violación de nuestra soberanía y emprenderé el camino de la desobediencia civil pacífica que implica no reconocer la autoridad de alguien que no responde a la defensa de la soberanía nacional».

Enseguida afirma que llama e invita a los millones de electores que depositaron en él su confianza «a que hagan lo propio y a que, si no se cumple lo que enuncio, desconozcan pacíficamente cualquier orden de alguien que no responde a la condición de guardián de nuestra constitución política».

Y concluye: «Como nos enseña la desobediencia civil, cuando la ley, las instituciones o la autoridad entran en conflicto con la conciencia moral, el ciudadano no solo tiene el derecho, sino el deber de resistir pacíficamente, negándose a colaborar con la injusticia, el oprobio y la opresión. Eso es lo que haremos, que no quepa duda si De la Espriella toma el camino de violar nuestra dignidad nacional».

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