Reino Unido prohíbe acceso de los menores a las redes sociales y los alimentos fritos en las escuelas
–El Gobierno del Reino Unido anunció una prohibición total de las redes sociales, incluyendo plataformas como X, para menores de 16 años. El primer ministro Keir Starmer confirmó la restricción para proteger la salud mental de los jóvenes y frenar el acoso en línea. Así las cosas, las plataformas que quedarán bloqueadas son TikTok, Instagram, YouTube, Facebook y X. La medida entrará en vigor a principios de 2027 mediante estrictos sistemas de verificación de edad.
El sistema de control de edad del Reino Unido obligará a las empresas tecnológicas a aplicar filtros digitales sumamente estrictos para comprobar de manera inequívoca que sus usuarios tienen 16 años o más antes de darles acceso.
La responsabilidad legal de hacer cumplir la norma recaerá por completo sobre las plataformas digitales, bajo la supervisión de Ofcom (el regulador de comunicaciones del país).
Las plataformas deberán implementar tecnologías de aseguramiento de edad altamente efectivas. Los métodos principales que se están evaluando incluyen:
Escaneo facial por IA:
-Sistemas de estimación de edad que escanean el rostro del usuario con la cámara del dispositivo para calcular si supera el umbral de los 16 años sin almacenar su identidad.
-Identificación digital y documentos:
-Obligatoriedad de subir un pasaporte, licencia de conducir o usar servicios de identidad verificada para cuentas nuevas.
-Verificación bancaria: Confirmación de edad rápida vinculando datos seguros a través de plataformas financieras del usuario.
-Excepciones para cuentas antiguas: Aquellos perfiles de adultos que lleven más de 16 años abiertos o tengan tarjetas de crédito asociadas históricamente no necesitarán pasar por estos nuevos filtros
Mientras tanto, el Ministerio de Educación de Reino Unido emitió nuevas normas para los comedores escolares, entre ellas, la prohibición de suministrar comida frita a los niños, porque además de provocar sobre peso, producen una sustancia considerada potencialmente cancerígena. «Es una muy buena idea», afirma Stefan Kabisch, médico e investigador en nutrición del Hospital Charité de Berlín y del Centro Alemán de Investigación de la Diabetes.
El problema ya comienza con la grasa. Teóricamente, también podría usarse un aceite vegetal, más saludable, dice Kabisch. «Pero dado que se utilizan temperaturas muy altas, por lo general se usa un aceite vegetal refinado, que se procesa tan exhaustivamente que puede soportar las altas temperaturas, no se quema, no humea y no cambia su sabor».
Sin embargo, las grasas vegetales refinadas tienden a tener un contenido mayor de ácidos grasos saturados. «Las grasas saturadas son un problema porque estimulan los procesos inflamatorios en nuestro organismo, contribuyen a la resistencia a la insulina y, por ello, tanto a la obesidad como a la diabetes tipo 2», explica Kabisch.
A su vez, los ácidos grasos saturados aumentan el riesgo de arteriosclerosis, el estrechamiento de las arterias, lo que, a su vez, puede provocar infartos y accidentes cerebrovasculares. El alto contenido de sal en los alimentos fritos también contribuye a esto: la sal eleva la presión arterial y, por lo tanto, el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Al freír alimentos ricos en almidón, como las papas, este puede generar acrilamida, una sustancia considerada potencialmente cancerígena. Se han encontrado niveles elevados de acrilamida en alimentos como los chips, las papas fritas, las papas a la francesa y las croquetas.
Los investigadores también hallaron una correlación estadística entre la depresión y el consumo de alimentos fritos. Pero respecto de este punto, Stefan Kabisch se muestra cauteloso. Tal relación no implica, al menos por lo que se conoce hasta ahora ahora, una causalidad.
Sin embargo, dado que el microbioma intestinal se ve influido por nuestra alimentación y que el intestino, a su vez, afecta al cerebro y a la psique, Kabisch tampoco descarta por completo una relación causal entre los alimentos fritos y la salud mental. (Información DW).
Sin duda, eliminar los alimentos fritos crea más espacio para otras alternativas de alimentación más saludables. En definitiva, lo que importa es la cantidad de fritos que se consumen y la regla saludable es: cuanto menos, mejor.
«No se puede afirmar con total seguridad que la dosis deba ser cero», señala el investigador en nutrición Kabisch, pero el consumo de alimentos fritos debe reducirse al máximo. Por lo tanto, Kabisch considera que esta intervención en la alimentación escolar en Reino Unido está «completamente justificada». (Información DW).


