Dos meses después del terremoto en Colombia, la brecha de financiamiento pone en riesgo a 57.000 personas a medida que El Niño se intensifica
–Las familias que aún se recuperan de un terremoto de magnitud 7,4 que afectó a casi 487.000 personas en el occidente de Colombia se enfrentan ahora al fortalecimiento del fenómeno de El Niño que se prevé se prolongue hasta 2027, alertó este viernes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Esta ONG advierte que al menos 57.000 personas podrían quedarse sin asistencia humanitaria crítica, incluidos alojamiento, agua, servicios de salud y protección.
La OIM lanzó un llamamiento urgente de 30 millones de dólares el 20 de agosto, pero hasta ahora solo se han asegurado 6,5 millones de dólares. Los fondos recibidos permitirán prestar asistencia a aproximadamente 43.000 personas, frente a una meta de 100.000.
«Dos meses después, la emergencia está lejos de haber terminado para cientos de miles de personas en Colombia», afirmó Juan Francisco Espinosa, Director Regional de la OIM para América Latina y el Caribe. «Las familias que perdieron sus hogares se enfrentan ahora a un segundo impacto a medida que El Niño se intensifica. Trabajando con el Gobierno de Colombia y nuestros socios, podemos ayudar a las familias a conseguir un alojamiento seguro y a reconstruir sus medios de vida, pero necesitamos financiación urgente mientras aún se puede marcar la diferencia.»
El terremoto del 10 de agosto causó daños generalizados en viviendas, infraestructuras y servicios esenciales en el occidente de Colombia. Aunque aproximadamente 2.700 personas permanecen en alojamientos de emergencia, muchos más hogares afectados por el terremoto necesitan apoyo para reparar sus viviendas, restablecer sus medios de vida y recuperar el acceso a los servicios básicos.
El 8 de octubre, el IDEAM, autoridad meteorológica nacional de Colombia, confirmó oficialmente las condiciones de El Niño y advirtió de riesgos que incluyen escasez de agua, incendios forestales, pérdida de medios de vida e interrupción de servicios esenciales. Las previsiones aumentan la presión sobre las comunidades que aún se recuperan del terremoto.
Los riesgos de salud pública y medioambientales se suman al desafío que enfrentan las comunidades afectadas por el terremoto. Según el Instituto Nacional de Salud de Colombia, los casos de dengue aumentaron más de un 30 por ciento en septiembre en Chocó, Risaralda y Valle del Cauca, mientras que los incendios forestales quemaron más de 26.500 hectáreas en todo el país. Las lluvias torrenciales repentinas corren el riesgo de provocar deslizamientos de tierra en laderas debilitadas por el terremoto.
Según la UNGRD, agencia colombiana de respuesta a los desastres, el terremoto del 10 de agosto causó la muerte de 335 personas, dejó a más de 100 desaparecidas, dañó cerca de 207.000 viviendas y destruyó 36.000 en 16 departamentos. Más de 286.000 niños y niñas siguen recibiendo clases en condiciones provisionales. Una evaluación de la OIM determinó que el 87 por ciento de los municipios afectados se encuentran por encima de la media nacional de pobreza multidimensional. En zonas remotas como Chocó, los daños en carreteras e infraestructuras esenciales han dificultado aún más el acceso a servicios básicos, alimentos, mercados y asistencia humanitaria.
Trabajando con el Gobierno de Colombia y las autoridades locales, la OIM ha pasado de la respuesta de emergencia a la recuperación temprana, asistiendo a más de 10.000 personas en 51 municipios y priorizando a las comunidades afrocolombianas, indígenas y rurales en zonas remotas. La OIM apoya 25 de los 32 alojamientos de emergencia que aún albergan a 670 hogares, y ayuda a las familias a acceder a soluciones de vivienda duraderas mediante asistencia para el alquiler, materiales de construcción y orientación para reparaciones.
La OIM también ha proporcionado kits de higiene y unidades de tratamiento de agua, ha desplegado equipos médicos en municipios de difícil acceso y ha apoyado a más de 450 socorristas y personal de respuesta con atención de salud mental. En coordinación con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la OIM ha establecido espacios amigables para la infancia y medidas de protección en los alojamientos de emergencia para ayudar a prevenir la trata de personas, el reclutamiento de menores, la explotación y la violencia de género.
«El desafío ahora es apoyar a las familias a medida que salen progresivamente de los alojamientos de emergencia y reconstruyen sus vidas y comunidades mediante viviendas seguras y medios de vida sostenibles», afirmó Espinosa.
La OIM hace un llamamiento para obtener financiación adicional que permita a las familias acceder a un alojamiento seguro, restablecer sus medios de vida y mantener el acceso a servicios esenciales a medida que El Niño se intensifica.
