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El espeluznante audio final antes de que el jet privado cayera como un misil en Florida, EE.UU

–(Imagen captura de video). «¡Carajo, se nos acabó el tiempo!», fue el aterrador grito final registrado en los audios del control de tráfico aéreo momentos antes de que un jet privado Learjet 60, valorado en unos 2 millones de dólares, se precipitara a tierra en un parque de casas móviles este domingo en el área metropolitana de Palm Beach, Florida, dejando un saldo trágico de nueve personas muertas.

La aeronave, que cubría la ruta entre Austin (Texas) y el aeropuerto de North Eleuthera (Bahamas), cayó en picada a una aterradora velocidad de descenso de hasta 22.000 pies por minuto y con una inclinación de 60 grados, antes de impactar de lleno cerca del mediodía del domingo en la comunidad de Greenacres.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) y la Administración Federal de Aviación (FAA) investigan las circunstancias del accidente. Según las comunicaciones con los controladores aéreos, la tripulación había reportado formación de hielo y turbulencias moderadas antes de solicitar autorización para aumentar la altitud. Poco después, los pilotos declararon una emergencia y el avión comenzó a descender violentamente. Las autoridades todavía no han establecido la causa definitiva de lo ocurrido.

Entre los fallecidos se encontraba Adam Robinson, de 44 años, empresario tecnológico residente en Austin, Texas, junto con su esposa, Helen Sharp, y sus hijos Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos. También viajaban Rachael Reed y Charmi Fehr, dos amigas cercanas de la familia, y Anita Maria Apellido Cetina, una ciudadana colombiana, quien trabajaba como niñera. Los otros dos fallecidos eran los pilotos de la aeronave.

Un mensaje publicado por Robinson en sus redes sociales el 17 de abril de 2026 adquirió especial relevancia tras la tragedia. «No necesitas estrellar un avión para aprender a volar», había escrito el empresario tecnológico, en una frase que ahora resulta llamativa por las circunstancias de su muerte.

Los dos tripulantes también fueron identificados: el piloto Jeff Gregory, de 55 años, y la copiloto Nathalia Filgueiras, de 20. La joven había obtenido su licencia de piloto privado a los 17 años, cuando todavía estudiaba en la escuela secundaria West Boca Raton, y posteriormente continuó su formación aeronáutica. Su familia confirmó su fallecimiento a medios estadounidenses.

Jared Isaacman, director de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por su sigla en inglés), se pronunció este 2 de noviembre en defensa de Nathalia Gadelha Filgueiras, la copiloto del Learjet 60 que se estrelló en el condado de Palm Beach (EE.UU.).

A modo «personal», Isaacman se refirió en X a los comentarios surgidos tras el accidente del domingo, que incluye «críticas a las últimas llamadas de radio de esta pobre mujer».

«¡Carajo, se nos acabó el tiempo!», fue el aterrador grito final de Filgueiras registrado en los audios del control de tráfico aéreo. Segundos antes también se escuchó un alarido desolador. «Vamos a estrellarnos contra el suelo», le notificó Filgueiras a un controlador.

En la red social, el jefe de la NASA argumentó que la joven de 20 años solo «estuvo cumpliendo con su labor, comunicándose con el control de tráfico aéreo hasta el último momento en una situación aterradora».

«Probablemente sabía, antes de muchas de esas llamadas, que iba a morir. He escuchado llamadas finales de amigos, de pilotos militares con miles de horas en aviones de combate, y son igual de desgarradoras porque saben que el final se acerca», añadió.

«Escribo esto a título personal, pero he estado volando este tipo de aeronaves durante más de 20 años, con más de 8.000 horas, y tengo un conocimiento razonable de cómo opera el mundo del chárter», señaló Isaacman.

«Entiendo el interés público dado el video y el audio. Pero no se conoce el historial de mantenimiento de la aeronave, si hubo una falla estructural, si alguna falla fue inducida por turbulencia, exceso de velocidad o de control, o todo lo que estaba sucediendo en esa cabina», concluyó.