Cárcel y latigo para guerrilleros que mataron a indígenas en Cauca
El veredicto por la muerte a sangre fría de Daniel Coicué, de 63 años y Manuel Antonio Tumiñá, de 42, lo dictó la misma comunidad indígena, en el marco de una asamblea realizada en el municipio de Toribio, a la cual asistieron alrededor de 9 mil indígenas.
El autor material del doble crimen, fue condenado a 60 años de cárcel, mientras que otros 4 fueron sentenciados a 40 años de presidio como «determinantes» o cómplices. Dos menores que hacían parte del grupo guerrillero fueron condenados a 20 latigazos, que les fueron aplicados inmediatamente.
El juicio, realizado en tiempo récord de dos horas, comenzó con un recuento que hizo uno de los dirigentes del comité jurídico de la autoridad indígena sobre los hechos que rodearon la muerte de los dos indigenas.
Al efecto, dijo que en la mañana del 5 de noviembre, la Guardia Indígena se dirigió a la vereda Sestiadero para pedirles «de forma respetuosa» a los guerrilleros que estaban en el sitio que bajaran los afiches y pendones que habían instalado en alusión a sus jefes asesinados.
Añadió que se les dio un plazo de 20 minutos para que los quitaran, pero ellos se negaron y empezaron a tratar mal a la Guardia y a disparar.
Luego, alias Fercho se dirigió al sector del Guarangal y allí le dijo a sus hombres: «Estoy cansado de estos sapos hijueputas».
Posteriormente encontró a Daniel Coicué y le disparó a cuatro metros de distancia y 25 metros más ultimó de la misma manera a Manuel Tumiñá.
Los siete guerrilleros, sentados en el centro de la asamblea, con las manos esposadas, escucharon en silencio el juicio.

A alias «Fercho» se le dio la palabra para que explicara las razones por las cuales había matado a sus congeneres y dijo: «Lo hice porque ellos querían quitarnos el armamento y la orden de mis jefes es no dejarnos. Yo debía obedecerles».
Al concluir las intervenciones, el lider de la asamblea Gabriel Paví, preguntó en voz alta, cuántos años de cárcel debía aplicársele a este sujeto:
-¿40 años?
-Nooo, más, más, más…respondieron
-¿Cuántos años quieren?
-¡60! ¡60! ¡60!, gritaron al unísono.
Luego, cuando Paví preguntó qué condena deberían recibir los otros cuatro guerrilleros que estuvieron en el lugar de los hechos y también dispararon contra la Guardia Indígena, la respuesta también fue unánime:
¡40! ¡40! ¡40 años de prisión!
Posteriormente cuando se abordó la situación de los dos menores de edad que fueron detenidos como cómplices de los asesinatos, una de las mamás aseguró que desconocía que su hijo estuviera en la guerrilla, pues advirtió que estaba todavía en el colegio, donde venía sacando buenas notas. Ademas señaló que tenía que dejarlo solo en casa porquera era madre soltera y no tenía con quién dejarlo, mientras trabajaba.
«Por favor, no lo manden a la cárcel», clamó la mujer.
Las autoridades indígenas admitieron que estos menores eran reclutados a la fuerza por la guerrilla y que por lo tanto eran ajenos al conflicto, por lo cual sugirieron un «remedio» diferente.

-¿Les damos fuete?, preguntó el lider y la respuesta fue también unánime: Sííí…sii..si..
-¿Cuántos? ¿Diez a cada uno? señaló.
-¡20, 20, 20!
El castigo fue aplicado de inmediato. Descalzos, con las piernas descubiertas, los adolescentes recibieron los 20 latigazos de los líderes indígenas, sin que ninguno se quejara en voz alta, aunque dejaron ver el dolor en sus rostros y en sus piernas se vio la dureza del castigo. Los latigazos les abrieron la piel y tuvieron que ser atendidos por enfermeras.
De acuerdo con las autoridades indígenas, los condenados a 60 y 40 años de cárcel serán entregados al Instituto Nacional Penintenciario y Carcelario, Inpec, para que en un patio «a prestamo» cumplan la condena y luego deberán volver a la comunidad indigena. A su turno, los menores serán dejados en manos del Instituto colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.

La asamblea concluyó con una exigencia a las Farc de que excluya a las comunidades indígenas del conflicto armado.