Sabas Pretelt y Diego Palacio ya se encuentran recluidos en guarniciones militares

De acuerdo con Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), el exministro del Interior Sabas Pretelt de la Vega, y el exministro de Protección Social, Diego Palacio Betancourt, condenados a seis años y medio de prisión por la ‘Yidispolítica’, fueron asignados a cada uno diferentes centros de reclusión especial.
Según el Inpec, el exministro Sabas Pretelt de la Vega, quien se encontraba búnker de la Fiscalía en Bogotá, fue trasladado al Centro de Reclusión Militar de Cartagena número 9024 ubicado en el Batallón de Infantería de Marina número 12 de la Base Naval del Caribe. En este lugar, Pretelt cumplirá su condena de 80 meses, sentencia emitida por la Corte Suprema de Justicia.
Por su parte, al exministro Diego Palacio, condenado por tomar parte en el mismo caso de entrega de dádivas y puestos burocráticos a los exrepresentantes Yidis Medina y Teodolindo Avendaño para influenciar su votación a favor de la reelección presidencial en 2004, pagará su condena, también de 80 meses, en el establecimiento de reclusión especial de la Escuela de Caballería de Bogotá.
Los dos ya se encuentran en los centros de reclusión y fueron traslados bajo altos esquemas de seguridad.
A demás de la condena de 80 meses en estos centros de reclusión especial, los exministros tendrán que pagar una multa de 167 salarios mínimos legales mensuales vigentes y 112 meses de inhabilidad para el ejercicio de funciones públicas.
Mientras tanto, El exsecretario de la Casa de Nariño, Alberto Velásquez, quien también fue condenado por la Corte Suprema a 60 meses de prisión, se encuentra actualmente en Estados Unidos.
A través de un comunicado expresó: “Próximamente regresaré al país a ponerme a la orden de la justicia como corresponde a mi talante y al respeto que siempre he tenido por las instituciones”. Se espera que regrese al país la próxima semana.
Según determinó la Sala Penal en 321 páginas, los exfuncionarios sacrificaron su pulcritud y transparencia, abusaron del poder de sus cargos y cambiaron el rumbo de un debate en el Congreso, lugar que debe ser el escenario para la transparencia de las ideas.
