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Reflexiones de José Mujica sobre la muerte: «Es lo único «democrático» que existe para la humanidad»; y el último deseo: «Mi futuro destino está abajo de ese escollo, donde está enterrada Manuela»

–(Foto Matilde Campodonico-AP). José «Pepe» Mujica falleció a pocos días del 20 de mayo, cuando iba a cumplir los 90 años, algo que consideraba «un milagro». Entre muchas otras frases memorables, en una ocasión dijo que no se podía quejar de la vida que tuvo y que la muerte es lo único «democrático» que existe para la humanidad.

«Pertenezco a una generación que quiso cambiar el mundo, fui aplastado, derrotado, pulverizado, pero sigo soñando que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor y con un mayor sentido de la igualdad», reflexionó en torno a sus ideas políticas, que transitaron desde la izquierda radical hasta posiciones próximas a la socialdemocracia.

A continuación les presentamos algunas de sus reflexiones sobre el final de la vida recogidas por los medios:

-«Soy un anciano que está muy cerca del emprender la retirada de donde no se vuelve, pero soy feliz porque están ustedes, porque, cuando mis brazos se vayan, habrán miles de brazos sustituyendo la lucha».
-«No me puedo quejar. Con la vida que yo tuve, llegar a los 90 es un milagro. Tengo como siete balazos distintos en el cuerpo. Perdí el bazo, tengo un pulmón más chico, el corazón se me inclinó para allá, yo qué sé».
-«No es que quiera morirme, pero evidentemente, me voy arrimando».
-«Yo creo que a nadie le gusta morirse. Porque estamos programados para querer vivir, pero sabemos que al final nos morimos».
-«No le tengo miedo, tampoco la deseo. Pero por la edad que tengo, y las dolencias, es una compañera amarga que está cerca. La tengo que pastorear».
-«Varias veces me tiró besitos. Me anduvo dando vueltas alrededor del catre y no me quiso llevar, pero sé que en algún momento me va a llevar. Y bueno, es la única cosa democrática que hay en el mundo, hermano. Para todos parejitos».
-«Creo que la vida es la aventura de las moléculas, que no hay nada antes, ni nada después. Pero ojalá que me equivoque».
-«Me doy cuenta que el ‘Homo sapiens’ no se puede resignar a la nada de la muerte. Y es prisionero de su imaginación y de su inteligencia».
-«El hombre es el único bicho que entierra sus muertos. ¿Por qué será?».
-«Lo inevitable no se lloriquea. Lo inevitable hay que afrontarlo».
-«El hombrecito promedio a veces sueña con vacaciones y libertad. Siempre sueña con concluir las cuentas, hasta que un día el corazón se para y adiós».
-«Venimos de la nada y vamos a la nada. Pero ojalá que me equivoque. Y ojalá que exista un más allá y todo lo demás, pero no creo».
-«No te queda tiempo para ser libre»: la alerta de ‘Pepe’ Mujica sobre la insaciabilidad del consumismo
-«Prometemos una vida de derroche y despilfarro, que en el fondo constituye una cuenta regresiva contra la naturaleza y contra la humanidad como futuro».
-«Se me fue la juventud. Por eso, me peleo con los jóvenes: no le dan valor a lo que tienen, no se dan cuenta».
-«Si aspiráramos en esta humanidad a consumir como un americano promedio, son imprescindibles tres planetas para poder vivir».
-«Mi futuro destino está abajo de ese escollo, donde está enterrada Manuela. Cuando me muera me van a quemar y me van a enterrar ahí».
-«Estoy a cinco meses de los 90 y mi compañera tiene 80, y estamos juntos. Somos unos privilegiados. Y vos podés decir: Pepe, ¿sos feliz? Sí, hasta donde se puede ser feliz. He vivido con causa, con entusiasmo, con ganas ¿viste? Con compromiso. Y me he dado verdaderos lujos: esa escuela que está enfrente [por la Escuela Agraria], me costó un huevo [mucho dinero], pero se la doné al Estado. Y el 80% de mi sueldo como Presidente lo daba para hacer casas y me sentía orgulloso de eso. ¿Por qué? Porque decidí vivir acá, me voy a morir acá y no preciso más. ¿Qué te parece? Es un lujo».

ULTIMO DESEO

José ‘Pepe’ Mujica, expresidente de Uruguay y líder político latinoamericano, pidió como último deseo que después de su muerte sus restos fueran cremados y llevados a la chacra (granja) donde vivió junto a su esposa, Lucía Topolansky.

El espacio donde descansarán los restos de Mujica, en las afueras de Montevideo, queda exactamente al lado de donde se encuentra enterrada su perra de tres patas que en vida llamó ‘Manuela’.

«Mi futuro destino está abajo de ese escollo, donde está enterrada Manuela. Cuando me muera me van a quemar y me van a enterrar ahí», expresó.

Mujica falleció este martes a los 89 años tras padecer de cáncer de esófago. A mediados de mayo, su esposa y exvicepresidenta, así como el actual presidente de ese país, Yamandú Orsi, confirmaron su grave estado de salud.

En enero pasado, el expresidente comunicó que la enfermedad se había expandido por su cuerpo y ya no había forma de detenerla.

«El cáncer en el esófago me está colonizando el hígado. No lo paro con nada. ¿Por qué? Porque soy un anciano y porque tengo dos enfermedades crónicas. No me cabe ni un tratamiento bioquímico ni la cirugía porque mi cuerpo no lo aguanta», comentó. Y añadió: «Estoy condenado, hermano. Hasta acá llegué».

Mujica reveló que le fue detectado un tumor maligno en el esófago a finales de abril de 2024, lo que motivó a que recibiera un tratamiento con radioterapia. Unos meses más tarde, en agosto, aseguró que eso aparentemente funcionó, pero lo dejó «deshecho».

El exmandatario uruguayo y líder de la izquierda latinoamericana falleció a pocos días de cumplir 90 años.
«Cuando mis brazos se vayan habrá miles de brazos sustituyendo la lucha»: reflexiones de Mujica sobre la muerte

El expresidente de Uruguay José ‘Pepe’ Mujica falleció este martes a causa de un cáncer de esófago que le generó complicaciones en el hígado tras recibir tratamiento de radioterapia. Antes de morir dejó varias reflexiones sobre la vida, pero también sobre la muerte, a la que él enfrentó en distintas formas y momentos a lo largo de sus 89 años.

Uno de los episodios más oscuros de su vida lo vivió siendo parte del grupo guerrillero Tupamaro, cuando fue encarcelado por más de una década tras haber sido perseguido por la dictadura cívico-militar impuesta por Juan María Bordaberry en 1973. El 27 de junio de ese año Bordaberry, entonces presidente de Uruguay y miembro del Partido Colorado, disolvió el Parlamento y, con el respaldo de las fuerzas militares y policiales, dio un golpe de Estado.

Entre las rejas, el histórico líder de la izquierda latinoamericana enfrentó la tortura, el terror de la represión y condiciones infrahumanas, unas experiencias que por momentos lo acercaron a la muerte. Sin embargo, él supo extraer enseñanzas de esas duras vivencias, y más tarde, a lo largo de su trayectoria política en democracia, Pepe compartió con el mundo lo que aprendió de los más oscuros momentos de su vida. (Información RT y DW).