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Petro: “Estoy en el baile de los que sobran; me dicen dictador porque hago caso del pueblo”

–Desde Sotaquirá, Boyacá, donde entregó 2.016 títulos de tierra que benefician a familias de 41 municipios y lideró la firma del ‘Pacto Boyacá’, el presidente Gustavo Petro habló sobre su identidad política y su lugar en la historia contemporánea de Colombia. “Yo estoy en el baile de los que sobran”, dijo, haciendo referencia a la voz de quienes han sido históricamente excluidos y que hoy exigen ser parte activa de las decisiones que marcan el rumbo de la nación.

El mandatario afirmó que su vínculo con lo público nace de su compromiso profundo con las mayorías. “Me dicen dictador porque hago caso del pueblo”, expresó, recordando que la verdadera democracia se construye con la gente y para la gente, escuchando sus necesidades y defendiendo sus derechos, incluso frente a los intereses de quienes han monopolizado el poder.

El mandatario subrayó que el ejercicio de gobernar no es un privilegio personal, sino una responsabilidad colectiva que se asume con humildad y firmeza. “Mi lugar está con quienes han esperado demasiado tiempo para ser escuchados”, señaló, insistiendo en que su gobierno es un puente entre la institucionalidad y las comunidades ignoradas.

El presidente hizo hincapié en que la voz popular no es un accesorio en la democracia, sino su motor principal. Recordó que, cuando las decisiones de gobierno se construyen de espaldas a la ciudadanía, se profundizan las brechas sociales y económicas entre unos y otros.

El mandatario insistió en que proteger lo público es defender el bien común, desde la educación y la salud, hasta la tierra, el agua y la cultura. “Lo público es del pueblo, no de unos pocos. Y ahí estaré siempre, custodiando lo que nos pertenece a todos”, afirmó.

Señaló que la defensa de lo público implica resistir presiones externas y asumir costos políticos, pero que esa es la esencia de un gobierno que se debe a la gente. Petro subrayó que el Estado no es una empresa privada y que los recursos colectivos deben invertirse para garantizar derechos, no para concentrar privilegios.

En su intervención el presidente reiteró que las críticas no lo apartarán de su propósito: consolidar un país más justo, equitativo y en paz. “Si estar del lado del pueblo incomoda a quienes han mandado siempre, que así sea. No vine a servir a las élites, vine a servir a Colombia”, concluyó.

Petro resaltó que su cercanía con la ciudadanía es una decisión política y ética, y que los espacios de encuentro directo con las comunidades seguirán siendo prioridad en su gobierno. Finalmente, invitó a los colombianos a no desistir en la defensa de sus derechos y a mantener viva la esperanza de un país en el que la paz, la justicia social y la igualdad sean una realidad compartida.

De otro lado, al encabezar la ceremonia de celebración de los 215 años del Ejército Nacional, en el Puente de Boyacá, el presidente Gustavo Petro hizo un llamado al diálogo como principio fundante de paz. “Dialogar y hablar no es perder el tiempo. Por eso aquí, a diferencia de años anteriores, pudimos lograr en pocos días, en una madrugada que se pudieran construir acuerdos que, si se vuelven realidad, Boyacá va a cambiar”, señaló el jefe de Estado al rendir homenaje a los hombres y mujeres que trabajan por la seguridad y el bienestar de los colombianos.

El mandatario se refería al acuerdo alcanzado con campesinos y mineros artesanales después de que “fueron tapando las carreteras que hay en esta región demandando un diálogo, diálogo que ofreció el gobierno”. Dichas protestas no permitieron celebrar el Día del Ejército en el Puente de Boyacá el 7 de agosto pasado.

Reconoció que “había necesidades no cumplidas, precisamente. Había mineros que querían trabajar con tranquilidad. Había personas que por circunstancias de la historia tenían que cultivar en el páramo y que se pudiera seguir cultivando allí. Había carboneros que, asustados por la transición energética, pensaban que podían morirse de hambre y quedarse sin cómo sostener a sus familias”.

Ese ejempló, resaltó, debe ser tenido en cuenta “por los soldados, las mujeres que cada vez más pertenecen a este Ejército, las personas, sus oficiales, los generales que hacen parte de este fluir de la historia nacional”.

“Muchos de ustedes estuvieron aquí, cuidando que el orden público no se desordenara en demasía, pero permitiendo que el diálogo fuera posible. Dialogar siempre es el principio de la paz”, les dijo a los soldados y oficiales presentes en la ceremonia.

La paz, agregó, “se alcanzará si llenamos los vacíos que hay en la sociedad, siempre que esas necesidades fundamentales del ser común, del campesino que sólo quiere cultivar, del industrial que quiere transformar ese cultivo en bienes absolutamente necesarios para la vida, se puedan llenar”.

Los instó a estar siempre atentos a suplir las necesidades del pueblo. “Esa idea de libertad que aquí se hizo batalla, se hizo heroísmo, se hizo estatua, se hizo símbolo nacional, se hizo bandera, se hizo Colombia, esa libertad nace de superar las necesidades mismas de la sociedad”.

También destacó que “en este sitio (Puente de Boyacá), no solo festejamos un hecho fundante de hace doscientos y pico de años, sino que festejamos que Boyacá sea cada vez más una región de prosperidad y que le pueda enseñar a toda Colombia cómo es la prosperidad a partir del trabajo. Este departamento, enfatizó, “le enseña a Colombia la paz”.