–La Oficina Internacional de Derechos Humanos – Acción Colombia (OIDHACO) destacó la publicación de la carta firmada por eurodiputados y eurodiputadas de 4 grupos políticos, dirigida a las candidatas y los candidatos a la elección presidencial en Colombia, en la que el Parlamento Europeo reafirma su compromiso inequívoco con la construcción de una paz estable, duradera e inclusiva en el país.
En la carta, firmada en Bruselas el 07 de mayo, las y los miembros del Parlamento Europeo subrayan la importancia de que el próximo gobierno reafirme su compromiso con la implementación integral del Acuerdo Final de Paz de 2016, incluyendo sus componentes territoriales, étnicos y de género, así como el seguimiento de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad.
Asimismo, el Parlamento Europeo destaca la necesidad de avanzar hacia soluciones negociadas frente a los conflictos armados aún vigentes en los territorios, insistiendo en que cualquier proceso de negociación debe desarrollarse con pleno respeto al Derecho Internacional Humanitario y con garantías para la participación segura de la sociedad civil.
La carta expresa también una profunda preocupación por la persistencia de asesinatos y amenazas contra líderes y lideresas sociales, personas defensoras de derechos humanos, representantes comunitarios y firmantes del acuerdo de paz, y señala que su protección efectiva es una condición indispensable para la democracia y la construcción de paz.
Desde OIDHACO, valoramos este pronunciamiento como una señal política muy importante en un momento decisivo para Colombia. “Nos parece fundamental este compromiso expresado por el Parlamento Europeo con la paz y la protección de las personas defensoras de Derechos Humanos y con liderazgos sociales”, señaló Maïté Verheylewegen presidenta de OIDHACO.
Además, recordó que “la sociedad colombiana sigue enfrentando los impactos de conflictos armados que provocan confinamientos, desplazamientos, asilo, muertes, reclutamiento de niños niñas y adolescentes, dolores, odio, etc. El camino para la paz no es fácil, pero es el único camino; más guerra significa más muertes”.
OIDHACO reafirma su llamado a que el próximo gobierno colombiano priorice la implementación integral del Acuerdo de 2016; fortalezca los espacios de diálogo y negociación exigiendo el respeto al DIH por parte de los actores armados; y adopte medidas urgentes y efectivas para garantizar la vida, la integridad y la labor de quienes defienden los derechos humanos y ambientales, así como de quienes lideran procesos sociales y de construcción de paz en los territorios. Asimismo, exhorta al nuevo gobierno a avanzar en la formulación e implementación de políticas públicas orientadas a la seguridad humana y la protección de la vida, dando continuidad y fortaleciendo los procesos de construcción colectiva y territorial, en diálogo permanente con las comunidades, los procesos comunitarios y las organizaciones sociales.
En Bruselas, María Pía Alvira, directora del Departamento para América Latina de la organización sueca Civil Rights Defenders, declaró a DW que «el Acuerdo de Paz cumple ya diez años en noviembre de 2026, y falta mucho para que se cumpla todo lo acordado. Impulsarlo en su totalidad, incluyendo la continuidad de la Justicia Especial para la Paz, será el mayor desafío del nuevo gobierno de Colombia».
«La Unión Europea (UE) puede seguir haciendo una diferencia real en la construcción de paz, reforzando el papel que ha venido desempeñando con constancia y credibilidad. Su acompañamiento político y diplomático sigue siendo importante», agrega Alvira.
El momento que vive Colombia es crucial: elecciones a fin de mes, diálogos inconclusos con grupos armados ilegales, repunte de la violencia. Por eso, las miradas se dirigen hacia allí. Por ejemplo, la de eurodiputados de cuatro grupos políticos del Parlamento Europeo, que se pronunciaron esta semana a favor de renovar el compromiso con la paz.
En la misiva dirigida a todos los candidatos presidenciales, políticos europeos -socialdemócratas, ecologistas, liberales y de la izquierda- reafirmaban el compromiso con la paz colombiana. Este ha sido constante desde que, en una histórica resolución en la Eurocámara, 751 diputados aprobaran en enero de 2016 por unanimidad el apoyo europeo -tanto político como económico- al proceso de paz iniciado por el expresidente Juan Manuel Santos.
«La construcción de una paz estable, duradera e inclusiva en Colombia es un objetivo que trasciende coyunturas políticas y ciclos gubernamentales», subrayan los eurodiputados en la misiva. En ésta se expresa también «profunda preocupación por la persistencia de asesinatos y amenazas contra líderes y lideresas sociales, personas defensoras de derechos humanos, representantes comunitarios y firmantes del acuerdo de Paz».
Efectivamente, «la sociedad colombiana sigue enfrentando los impactos de conflictos armados que provocan confinamientos, desplazamientos, asilo, muertes, reclutamiento de menores, dolor, odio», recuerda Maïté Verheylewegen, presidenta de OIDHACO (Oficina Internacional de Derechos Humanos – Acción Colombia).
Desde Bruselas, en un comunicado de prensa -saludando la reciente misiva de los eurodiputados-, OIDHACO, una red de 35 organizaciones de 11 países europeos, exhorta al nuevo gobierno a avanzar en la formulación e implementación de políticas públicas orientadas a la seguridad humana y la protección de la vida. «El camino para la paz no es fácil, pero es el único camino; más guerra significa más muertes», afirma Verheylewegen. Cabe recordar que, en septiembre de 2025, el tema de la violencia en Colombia volvió al pleno de la Eurocámara por el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay.
«Desde el 2000, con nuestros laboratorios de paz, la UE viene acompañando a Colombia», explicaba el enviado especial para la paz de Colombia, Adrianus Koetsenruijter. En la conferencia «Juventud, democracia y construcción de paz» -organizada por la Red Internacional de Derechos Humanos Europa (RHIDE), -, el diplomático europeo apuntó que el apoyo y la cooperación europea se han enfocado en los grupos sociales con dificultad para defender sus intereses; también en regiones vulnerables como las fronteras con Venezuela y con Ecuador, en la costa del Pacífico.
«Más del cincuenta por ciento de nuestra cooperación ha sido con organizaciones sociales que, a falta de responsabilidad del sector público, han asumido tareas de paz, educación, asistencia social», agregó.
En este sentido, cabe recordar también que el fondo fiduciario que la UE aprobó para implementar el acuerdo de paz preveía 95 millones de euros, que fueron destinados -entre el 2016 y 2021- al desarrollo rural, a la inserción de excombatientes, y también al desarrollo de instituciones de la «justicia especial para la paz» (JEP). Y si bien ese fondo se acabó, la UE ha seguido cooperando y, por ejemplo, mediando en diálogos de paz con otros grupos armados.
¿Alternativas reales a la economía ilegal?
Así las cosas, el trascendente momento de Colombia ocurre también en un contexto geopolítico complejo, en el que la cooperación internacional se ha recortado y las organizaciones de la sociedad civil están al borde de la asfixia.
De ahí el llamado desde la política y la sociedad civil, tanto al futuro gobierno colombiano como a las instituciones europeas, a seguir esforzándose por una paz que es importante para la región y también para Europa.
«La UE puede continuar apostándole a una cooperación de largo plazo, coordinada con sus estados miembros, para que tenga impacto real en los territorios, combinando apoyo político, mecanismos de protección y trabajo cercano con organizaciones locales, que son las que sostienen día a día la paz”, sigue María Pía Alvira la especialista de Civil Rights Defenders. «Puede seguir siendo un puente entre el gobierno de Colombia, la comunidad internacional y la sociedad civil colombiana, evitando que los avances se pierdan y en la búsqueda de alternativas reales a las economías ilegales”, concluye. (Información Mirra Banchón, DW).
