Colombia es el principal país de acogida de migrantes a nivel mundial, con 2,8 millones de refugiados: ACNUR
–La agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, aseguró que Colombia es el principal país de acogida a nivel mundial, con 2,8 millones de refugiados y otras personas que necesitan protección internacional, en su mayoría procedentes de Venezuela y destacó que los esfuerzos de regularización a gran escala del país han permitido que millones de personas tengan acceso al empleo y a servicios, realizando importantes contribuciones a la economía y a las comunidades donde viven.
Las precisiones las hizo ACNUR en el informe Tendencias Globales 2025 del desplazamiento forzado, presentado este jueves por su alto comisionado, Barham Salih, en el cual subraya que cada vez más por toda la región, los países están pasando de las respuestas de emergencia a las políticas de inclusión y autosuficiencia. Al igual que Colombia, países como Brasil, México, Costa Rica y otros han implementado soluciones innovadoras que incluyen el acceso a documentación, la integración en el mercado laboral y las alianzas con el sector privado.
“En las Américas, la solidaridad y la responsabilidad compartida no son conceptos abstractos: aportan resultados reales para las personas y la sociedad”, afirmó Juan Carlos Murillo, Oficial a Cargo para las Américas de ACNUR. “Desde Brasil hasta México, desde Perú hasta Ecuador, desde Canadá hasta Colombia y más allá, los países de la región están demostrando que, cuando se incluye a las personas refugiadas, éstas contribuyen, las economías crecen y las comunidades se fortalecen. Estas son soluciones reales”.
Según el informe, el desplazamiento forzado en las Américas siguió aumentando hasta alcanzar los 22,8 millones de personas (ante una cifra global de 117,8 millones), impulsado principalmente por las situaciones de Haití, Nicaragua, Norte de Centroamérica, Colombia y Venezuela. Las Américas se sitúan ahora como la principal región del mundo en las cifras de desplazamiento forzado. Le siguen África Oriental y Meridional, y Oriente Medio y el Norte de África.
Las personas venezolanas siguen siendo una de las mayores poblaciones desplazadas a nivel mundial, en su mayoría (el 97 %) acogidas en América Latina y el Caribe. Sin embargo, los retornos a Venezuela han aumentado en los últimos años. Una encuesta reciente de ACNUR en seis países de acogida reveló que alrededor del 9% de las personas venezolanas desplazadas planea regresar en el plazo de un año, lo que pone de relieve la necesidad de apoyar tanto la inclusión en los países de acogida como las condiciones para un retorno seguro y sostenible.
Al mismo tiempo, la región de las Américas destaca por su liderazgo en la solidaridad y los avances en soluciones, lo que demuestra que la inclusión y la responsabilidad compartida dan resultados reales.
No obstante, el informe destaca que a nivel global el desplazamiento ha disminuido por primera vez en diez años, pero advierte que la fotografía real es más compleja.
Los datos son alentadores en superficie: 5,4 millones de personas huyeron de la violencia y la persecución en 2025, una cifra que refleja una ligera mejoría. Además, casi 46.000 personas apátridas adquirieron la ciudadanía en 24 países durante el año pasado.
Pero subraya que el dato más llamativo es el de los retornos: 14,7 millones de desplazados regresaron a sus zonas o países de origen, incluyendo 4,4 millones de refugiados y 10,3 millones de desplazados internos. Afganistán, Sudán y Siria concentraron los mayores movimientos de retorno. Sin embargo, la advertencia es clara: muchos de esos regresos se produjeron bajo presión y hacia lugares donde se viven unas condiciones precarias.
La cara más dura de la crisis es la de los refugiados atrapados en el exilio durante años. El informe revela que el 70% de los refugiados vive en situación de desplazamiento prolongado, muchos de ellos por debajo del umbral de pobreza, dependientes de una ayuda humanitaria que les permite sobrevivir pero no les devuelve el control sobre sus vidas.
«Para demasiados refugiados, el desplazamiento comienza como un salvavidas pero dura toda una vida», declaró Salih. «La ayuda humanitaria salva vidas, pero no es el punto final y no permite a los refugiados convertirse en agentes activos de su propio futuro. Necesitamos un cambio de paradigma que cree un nuevo sentido de esperanza y oportunidad para las personas que huyen de la guerra y la persecución».
Frente a esta realidad, ACNUR ha lanzado una iniciativa sin precedentes: reducir a más de la mitad, en la próxima década, el número de refugiados en desplazamiento prolongado que dependen de la asistencia humanitaria. El objetivo se centra en los países de ingresos bajos y medios, donde se concentra la mayoría de los refugiados (el 68% del total).
Para lograrlo, Salih propone tres vías. La primera es fortalecer los retornos voluntarios a los países de origen, lo que requiere resolver los conflictos que generan el desplazamiento. La segunda es incluir a los refugiados en los sistemas nacionales de los países de acogida —educación, salud, servicios financieros y mercados laborales— para que puedan generar ingresos por sí mismos y contribuir a las economías locales. La tercera es ampliar las vías de soluciones en el extranjero, como el reasentamiento de los casos más vulnerables, la reunificación familiar y el acceso a permisos de trabajo y becas.
El objetivo cuantificable se aplica especialmente a la segunda vía: en los países de acogida de ingresos bajos y medios, donde se concentra la mayoría de los refugiados, ACNUR aspira a que sus ingresos autogenerados (excluyendo la ayuda humanitaria) alcancen el umbral de pobreza nacional. Es decir, que puedan vivir con dignidad sin depender de la asistencia.
Precisamente en este último punto, el informe muestra una tendencia preocupante. Las llegadas a través de programas de reasentamiento o patrocinio cayeron más de un 50% en 2025, hasta solo 81.800 personas. La brecha entre las plazas disponibles y las necesidades reales no deja de ensancharse.
«El asilo y la protección salvan vidas y no están sujetos a debate, pero no podemos aceptar un futuro en el que millones de refugiados permanezcan atrapados durante años o décadas sin perspectivas reales de reconstruir sus vidas», concluyó Salih. «Ahora tenemos un objetivo ambicioso, alcanzable y cuantificable para avanzar en la autosuficiencia y transformar la vida de millones de personas».
LAS CIFRAS
Más del 70% de los refugiados y otras personas que necesitan protección internacional proceden de Afganistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Ucrania y Venezuela.
Los principales países de acogida en 2025 fueron Colombia (2,8 millones), Alemania (2,7 millones), Türkiye (2,4 millones), Uganda (1,9 millones), Irán (1,7 millones), Chad (1,5 millones) y Pakistán (1,3 millones).
Los desplazamientos internos debidos a conflictos y violencia ascendían a 68,7 millones de personas a finales de 2025, lo que supone un descenso del 7 % con respecto a 2024. Sudán siguió siendo la mayor crisis de desplazamiento interno.
Haití sufrió un fuerte deterioro, con 1,4 millones de personas desplazadas a finales de año y casi 85.000 personas que habían huido al extranjero.
En 2025, 987.700 personas procedentes de países de las Américas solicitaron protección internacional en todo el mundo. Esto representa una quinta parte del total mundial.
Se estima que a finales de 2025 había 4,5 millones de personas apátridas en todo el mundo. (Información de Naciones Unidas).
