Abelardo de la Espriella asumió la presidencia de Colombia: «Llego a trabajar por el bien común y con el ánimo de unir a todos los compatriotas»
–En sesión inédita del Congreso de la República cumplida en el auditorio de la Universidad Santiago de Cali, Abelardo de la Espriella se posesionó este viernes como nuevo presidente de Colombia para el periodo 2026-2030. El juramento se lo tomó el presidente del legislativo Honorio Henríquez, quien enseguida la impuso la banda presidencial.
En ese momento, a distancia, exactamente 446 kilómetros, en la Escuela Militar de Cadetes José María Córdoba de Bogotá, un contingente disparó 21 cañonazos con los colores de la bandera nacional.
Luego, De la Espriella tomó el juramento a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, quien estuvo acompañado por el hombre de las panelas, Luis Felipe Yagüé, de 74 años, invitado de honor del ahora presidente como muestra de apoyo a pequeños empresarios y emprendedores nacionales.
El acto de posesión se dividió en dos, pues luego del discurso del presidente del Congreso, De la Espriella se traslado al Batallón Pichincha del Ejército Nacional para pronunciar el suyo cumpliendo la promesa de hacerlo ante las tropas en homenaje a sus integrantes.
«Este lugar honra a quienes conquistaron la libertad y simboliza la presencia de una fuerza pública llamada a custodiarla», afirmó.
Abelardo De La Espriella inició su mensaje con un agradecimiento a nuestro Señor Jesucristo por bendecir a Colombia y acompañar a su pueblo a lo largo de su historia.
El presidente de la República, Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA), inició su mensaje con un agradecimiento a nuestro Señor Jesucristo por bendecir a Colombia y acompañar a su pueblo a lo largo de su historia.
Un mensaje de fe y gratitud por esta tierra bendita y por… pic.twitter.com/nZuywCaJuS
— Defensores de la Patria (@defensoresco) August 8, 2026
Y luego proclamó: Hoy comienza una nueva etapa para Colombia. Asumo la Presidencia de la República con gratitud a Dios, con profundo amor por mi Patria y con la determinación de honrar, con hechos, la confianza que millones de colombianos han depositado en mí. Desde hoy comienza la recuperación del orden, la autoridad y la seguridad. Ha llegado la hora de volver a creer en Colombia, de recuperar nuestra grandeza y de construir, juntos, la Patria Milagro».
En su intervención notificó que será el presidente de todos los colombianos, tanto de los que le honraron con su voto como «con quienes de depositaron su confianza en otras opciones políticas», subrayando: «Llego a trabajar por el bien común y con el ánimo de unir a todos los compatriotas».
“No habrá espacio para la intransigencia. Llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas. No ignoro la magnitud de la tarea que hoy asumo y el inmenso peso de la responsabilidad que se deposita en mis hombros”, puntualizó.
“Ejerceré esta responsabilidad al servicio de todos porque una administración sin principios está condenada al fracaso. Quienes no creyeron en mi propuesta, encontrarán en los hechos la demostración de que este proyecto sirve al bien común y a toda la nación”, anotó.
Afirmó que el pasado 21 de junio «no ganó un hombre ni un partido: ganó la democracia colombiana. Ganó el derecho de millones de colombianos de decidir libremente el destino de la nación, ganó la posibilidad de que Colombia transite por el camino de la libertad, de las instituciones y del estado de derecho, lejos del abismo de los modelos totalitarios bolivarianos que tanto sufrimiento han causado a nuestra región».
Rindió un emotivo homenaje al asesinado candidato presidencial Miguel Uribe Turbay y responsabilizó del magnicidio al gobierno de Petro.
Advirtió que “la violencia nunca ha resuelto un solo problema de Colombia; solo ha multiplicado nuestras tragedias. Lo volvimos a sufrir durante la campaña, marcada por el sacrificio de un mártir».
Igualmente reafirmó su intención de derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan la libertad de Colombia, notificando: «Ha llegado la hora de la recuperación total de la seguridad y de la libertad».
Además dijo: «Le imparto desde aquí a las fuerzas militares y de policía, la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales. Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano».
Reafirmó que la opción del diálogo está totalmente agotada y reiteró su decisión de construir megacárceles, anunciando que en su gobierno los militares y policías tendrán la protección como debe ser.
Anunció que combatirá los cultivos ilícitos y para ello implementará la fumigación con herbicidas de última generación «que no causan daño a la salud humana, no contravienen el mandato de la honorable Corte Constitucional y no afectan de ninguna manera el medioambiente”.
Enseguida habló sobre la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, y subrayó que respetará el orden jurídico, pero hará revisar con rigor la naturaleza de esa jurisdicción que calificó de indulgente. “Una nación que durante décadas ha padecido los rigores del terrorismo no puede aceptar que la justicia se convierta en un mecanismo de indulgencia”, notificó.
De otro lado, se refirió a la rama judicial, destacó su importancia y señaló:
“Mi gobierno jamás interferirá ni atacará a los jueces. Nunca los señalaré. Ni pretendo invadir competencias que la Constitución le ha encargado a otras autoridades. Mi relación con la Rama estará regida por la colaboración armónica y respeto recíproco”, puntualizó.
En materia judicial, advirtió que su gobierno «no tolerará ninguna forma de violencia contra mujeres y niños. Todo el peso de la ley caerá sobre quienes se atrevan a maltratarlos. Todo el que atenta contra una mujer o un niño merece ser castigado con cadena perpetua”.
Posteriormente descartó de plano una Constituyente y dijo que no prolongará el ejercicio del poder. «Gobernaré durante los cuatro años que ordena la Constitución. Cuatro años son más que suficientes para cumplir el programa que respaldaron mis compatriotas. Y al concluir ese término, entregaré la Presidencia con las instituciones fortalecidas”, precisó.
Luego abordó el tema de la corrupción y aseguró que combatirá con todo a «los forajidos» que atentan contra los recursos del Estado. “Eso se acabó», aseguró y anunció que ordenará adquirir herramientas tecnológicas modernas, inteligencia artificial para identificar patrones de corrupción y evitar el saqueo.
«No voy a tolerar ningún escándalo de corrupción por pequeño que sea», señaló y añadió que acudirá a la Justicia de otros países para denunciar las irregularidades encontradas por su equipo de colaboradores en el gobierno del presidente saliente Gustavo Petro.
“No habrá impunidad, no habrá escondite en el que puedan evitar. Los encontraré y los llevaré con determinación ante la Justicia”, afirmó.
De paso, anunció que firmará un decreto «de congelamiento del gasto público» para comenzar a poner la casa en orden.
“Ese será el primer deber de mi gobierno», dijo y notificó que habrá austeridad, pero «los programas dirigidos a la población vulnerable serán preservados en la era del Tigre”. “Desaparecerá el despilfarro, los abusos y los colados que han desviado los recursos”.
Por otra parte, De la Espriella envió un mensaje a los empresarios colombianos. «Seré su aliado para invertir en Colombia»
Y anunció una reforma estructural al sistema tributario. «Mi objetivo es combatir la evasión y crear un ambiente favorable para la inversión, la producción y el empleo», dijo.
Además indicó que el impuesto al patrimonio será eliminado. «Debemos dejar de castigar a quienes invierten y generan ganancia a nuestra patria”, indicó.
Señaló, de otra parte, que respetará al Banco de la República. “Cuando regresa la confianza y la estabilidad llegan la inversión, el empleo y las oportunidades”, dijo y anunció que abrirá las puertas para que los informales integren a la fuerza laboral.
Luego centró su atención en el tema energético y dijo que recibe un sistema crítico, por lo que planteó la recuperación, tanto de Ecopetrol como de las reservas de hidrocarburos, anunciando que se autorizará el fracking «de manera responsable y sostenible», con el objetivo de recuperar la seguridad energética.
Afirmó que está de acuerdo con una transición energética, pero erigida desde la fortaleza.
Avocó igualmente el tema del fenómeno de El Niño y subrayó ha dado instrucciones para que se adopten las decisiones e inversiones necesarias, aceleración de proyectos estratégicos para «evitar la amenaza de racionamientos o apagones».
Añadió que fortalecerá la generación térmica, protegerá a los embalses y buscara reducir la vulnerabilidad frente a las sequías que se avecinan.
A continuación tocó el tema de la salud, advirtiendo que «no está en crisis, sino en un drama profundamente humano».
Dijo que «la situación que hoy atraviesa nuestro sistema de salud es la dolorosa, consecuencia de decisiones equivocadas que deterioraron el servicio que deben recibir millones de compatriotas”.
Al respecto dijo que su gobierno «no asumirá el asunto de la salud con tesis ideológicas. Llego con la determinación de corregir lo que sea necesario, recuperar lo que se ha deteriorado y fortalecer todo aquello que sirva al bienestar de la gente”.
Además señaló que su «propósito irrenunciable es que ningún colombiano vuelva a sentir que en el momento de peor angustia quedó solo frente a una enfermedad. Ese es mi compromiso y lo voy a cumplir con la ayuda de Dios”.
Finalmente, Abelardo de la Espriella redefinió lo que será su mandato: “Jamás aceptaré que el pesimismo se convierta en una política de Estado. Ha llegado, queridos compatriotas, el momento de poner al servicio del progreso el mismo carácter con el que durante décadas hemos enfrentado la adversidad. Aquel es el espíritu del gobierno del tigre, firme para defender a Colombia e incansable para transformarla”.
Y agregó: “Eso es para mí la patria milagro, una nación que descubre que su mayor riqueza no está solamente en lo que la naturaleza le concedió, sino en la templanza y la valentía de su gente. Un pueblo que deja de preguntarse hasta dónde puedo llegar y empieza a demostrar realmente lo que puede ser, lo que puede llegar a convertir este país y de qué está hecho. Ese ideal será el resultado del trabajo honrado, de la libertad defendida y de la decisión de no conformarnos jamás, jamás con una Colombia simplemente posible, sino de hacer realidad la nación extraordinaria que estamos destinados a ser. Nadie, nadie, absolutamente nadie sobra en esta empresa”.
