Colombia comienza en forma a explorar la alternativa de la energía nuclear para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño
–(Imagen UNAL). El país empieza a mirar hacia la energía nuclear como una alternativa para diversificar su matriz energética y reducir la dependencia de las hidroeléctricas, especialmente ante escenarios de sequía. Mientras el Gobierno Nacional abrió la puerta a considerar esta fuente de generación, investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) avanzan en una iniciativa que evaluará, mediante simulaciones y herramientas computacionales, la viabilidad de pequeños reactores nucleares modulares en el Eje Cafetero.
Colombia afronta las consecuencias de fenómenos como El Niño, que pueden provocar sequías prolongadas. La situación impacta directamente la generación de energía en el país, debido a que gran parte del suministro proviene de hidroeléctricas que se abastecen de embalses, cuyos niveles disminuyen durante estos periodos.
Según cifras de XM, operador del sistema eléctrico, para agosto de 2026 Colombia presentaba un déficit que podría llegar hasta el 2,4 % en los próximos meses. Este panorama ha reavivado la discusión sobre la necesidad de diversificar las fuentes de generación eléctrica del país.
En ese contexto, durante ANDICOM 2026, realizado en Cartagena, el vicepresidente José Manuel Restrepo planteó la posibilidad de incorporar la energía nuclear a la matriz energética colombiana y aseguró que “el país tiene que dar pasos certeros en materia de adición energética”.
Colombia tiene todo para convertirse en la Patria Milagro.
Desde ANDICOM, invité a empresarios, emprendedores y líderes del sector tecnológico a sumarse al sueño de país que lidera el presidente Abelardo De La Espriella.
Creemos en la iniciativa privada, en el sector productivo… pic.twitter.com/UB69Cqj1TN
— José Manuel Restrepo Abondano (@jrestrp) September 4, 2026
Mientras esta posibilidad empieza a ganar espacio en la agenda nacional, investigadores de la UNAL trabajan en un proyecto que busca aportar evidencia sobre la viabilidad de utilizar energía nuclear en el Eje Cafetero y, al mismo tiempo, acercar esta discusión a las comunidades.
El físico nuclear Diego Torres, profesor de la Facultad de Ciencias de la Institución e investigador del proyecto, explica que la iniciativa contempla desarrollar una plataforma digital dirigida a tomadores de decisiones —entre ellos entidades gubernamentales y empresas— y a las comunidades, que permita evaluar los posibles impactos de pequeños reactores nucleares modulares en la región.
Según el experto, “para determinar inicialmente su viabilidad se utilizarán herramientas como simulaciones de alto nivel y computación cuántica. Los modelos permitirán analizar no solo los posibles efectos sobre la generación de energía, sino también variables económicas y sociales, además de la percepción y aceptación de las comunidades”.
Añade que, escogieron el Eje Cafetero debido a que es una zona altamente conectada desde el punto de vista energético.
De otra parte, Camilo Younes, profesor de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Sede Manizales e integrante del proyecto, señala que la iniciativa también tiene un fuerte componente social. “Es lo que desde la academia se conoce como apropiación social del conocimiento, a través de un ejercicio adecuado de diálogo con las comunidades para explicar ventajas y desventajas de diferentes fuentes de energía —entre esas, la energía nuclear— y cómo podemos beneficiarnos de ella”.
El proyecto se encuentra en la etapa final para ser aprobado por el Sistema Nacional de Regalías y es una alianza entre la Universidad de Caldas, la Universidad del Quindío, la Gobernación del Quindío, el sector privado y la comunidad, con presencia de la comunidad “afro-guamal”, que ya ha venido desarrollando iniciativas de transición energética.
De ser aprobado, los investigadores comenzarán la etapa de simulación, la medición de la percepción local, la creación de la plataforma tecnológica y las actividades de apropiación social del conocimiento. “Es un proyecto integral que busca que, si el Gobierno Nacional toma la decisión de tener reactores nucleares, la comunidad esté absolutamente lista para apropiarse y aceptar rápidamente el proyecto”, señala el profesor Torres.
El profesor Younes menciona que, frente a otras formas de generación eléctrica, como la energía térmica o las hidroeléctricas, una de las ventajas de la energía nuclear es su capacidad de generar electricidad de manera continua y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero durante su operación.
“Las centrales nucleares no emiten gases de efecto invernadero, como sí suelen hacerlo aquellas de energía térmica o incluso las hidroeléctricas, que producen grandes cantidades de metano al inundar regiones para crear embalses. Las centrales lo único que emiten es vapor de agua”, afirma.
Además, señala que incorporar la energía nuclear permitiría diversificar la matriz energética del país, altamente dependiente del recurso hídrico, y así disminuir la vulnerabilidad frente a eventuales problemas de abastecimiento durante fenómenos climáticos como El Niño.
“La energía nuclear, además, tiene costos más bajos. Otras fuentes de energía tienen costos asociados al valor del combustible”, destaca el docente.
A pesar de sus beneficios, los académicos mencionan que existe un gran reto en materia de regulación y legislación en Colombia, debido a que el país no ha generado electricidad de origen nuclear. Para ellos, además se, requieren acuerdos nacionales e internacionales para avanzar en estos proyectos.
En la actualidad, cerca del 50 % del territorio colombiano corresponde a Zonas No Interconectadas, es decir, municipios, corregimientos, veredas y caseríos que no están conectados al Sistema Interconectado Nacional (SIN) y que suelen depender de plantas de diésel o de soluciones locales de energía solar.
Por eso, el profesor Torres asegura que el proyecto podría escalarse a otras regiones del país, especialmente a estas zonas, para evaluar allí la viabilidad de esta fuente energética. “Esto también es para mostrar que no hay ningún proyecto a gran escala que pueda hacerse sin el apoyo de las comunidades”, señala.
En ese sentido, el profesor Younes indica que los pequeños reactores nucleares modulares —el foco del proyecto— son una tecnología nueva que aún no ha entrado en operación comercial en el mundo y que, a diferencia de las centrales nucleares tradicionales, están diseñados para producir electricidad a menor escala.
“Están diseñados para generar una menor cantidad de energía, específicamente entre 10 y 200 megavatios, lo que resulta ideal para abastecer a poblaciones pequeñas, por ejemplo, Leticia”, señala el investigador.
Aunque utilizan tecnologías distintas y funcionan en menor escala, el principio básico es el mismo que el de los reactores grandes: la fisión nuclear produce calor, que se utiliza para calentar agua u otro fluido; el vapor generado mueve una turbina que, a su vez, produce electricidad.
“Están pensados como una solución energética económica, confiable y segura para poblaciones vulnerables ubicadas en zonas no interconectadas (como Leticia o el Guaviare), donde actualmente el suministro eléctrico es costoso y poco confiable debido a la dependencia de combustibles fósiles líquidos”, señala.
El profesor Torres anota que el actual escenario energético abre una oportunidad para analizar la energía nuclear como una alternativa para el país. Al respecto, Camilo Younes señala que, aunque se debió avanzar desde antes, de todas las crisis surgen oportunidades.
“Esto no es solamente un asunto de seguridad energética, de garantizar un suministro confiable y continuo, sino también de que sea asequible. La energía nuclear puede brindar mayor seguridad y confiabilidad al sistema energético y ayudar a reducir los costos de la energía”, concluye el docente. (Información Agencia de Noticias UNAL).


