Bogotá

Lanzan alerta temprana sobre el Metro de Bogotá: Le llegarán los empujones, colados y otros problemas de TransMilenio

–(Imagen @MetroBogota). La Universidad Nacional lanzó una alerta temprana frente a problemas que no se quieren en el futuro Metro de Bogotá, con base en un estudio que hizo sobre la convivencia, la seguridad y la infraestructura del nuevo sistema, consultando a los mismos potenciales usuarios y comparando conductas que se presentan en los Metros de Paris y Tokio. El hecho puso en evidencia que hay comportamientos incívicos comunes a los sistemas de transporte público, aunque también hay conductas que dependen de la cultura del país y comportamientos particulares en la capital colombiana.

El ejercicio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) busca aportar información para anticipar problemas y diseñar estrategias antes de que el nuevo sistema entre en operación. El Inventario de comportamientos inadecuados en el transporte público, se presentarán este jueves 17 de septiembre en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAL.

La evasión del pago, los empujones, el mal uso de los asientos prioritarios, las ventas ambulantes y situaciones más graves como el acoso sexual y las violencias basadas en género hacen parte de los comportamientos identificados. El propósito ahora es medirlos y entender cómo afectan la experiencia de viaje para aportar elementos que permitan prevenirlos o reducirlos.

“Esta es una contribución para los tomadores de decisión. Un insumo para fortalecer sus estrategias y mejorar la calidad de viaje en los sistemas de transporte. Desde la Universidad aportamos a identificar y medir, como se hace en otras partes del mundo, estos comportamientos de forma periódica para que haya planes que ayuden a reducirlos”, asegura el profesor José Stalin Rojas Amaya, director del Observatorio en Movilidad y Logística de la UNAL.

El trabajo, adelantado de manera conjunta con el Semillero de Investigación en Movilidad y Logística de la UNAL, se encuentra en una primera etapa de categorización y ampliará la muestra en una siguiente fase. Sus avances, reunidos en el Inventario de comportamientos inadecuados en el transporte público, se presentarán este jueves 17 de septiembre en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAL.

Johana Taborda, integrante del Semillero, explica que los comportamientos inadecuados en el transporte público son aquellas conductas que generan algún tipo de incomodidad entre los usuarios o afectan directamente la infraestructura, el orden o el uso del espacio.

“Entre los más comunes encontramos la evasión de pago, los empujones, el mal uso de los asientos, por ejemplo, personas que usan aquellos que son para personas discapacitadas, animales que no tienen correas o bozales; y, en general, comportamientos que puedan poner en peligro la integridad de otras personas que estén utilizando el sistema, como es el caso del acoso sexual y todas las violencias basadas en género”, indica la estudiante de la UNAL.

Durante su último viaje en el Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá, los encuestados dijeron haber presenciado, en promedio, 7,4 comportamientos inadecuados. Entre los más frecuentes estuvieron las ventas ambulantes, no por la actividad comercial en sí misma, sino por situaciones asociadas con hostigamiento, ruido u obstaculización de las puertas.

Más de 100 comportamientos entraron en el inventario
Para llevar a cabo el estudio se analizaron documentos del Observatorio de comportamientos incívicos del metro de París y de la Encuesta Anual de Modales de la Asociación de Ferrocarriles Privados de Japón, además de clasificaciones del Sistema Integrado de Transporte de Bogotá y el metro de Medellín.

Los comportamientos identificados se agruparon en cuatro categorías. La primera, evasión y fraude, incluye el no pago del pasaje —comúnmente conocido como “colarse”—, la venta y compra de pasajes en sitios no autorizados y el uso indebido de tarjetas preferenciales.

La segunda, vandalismo y seguridad, comprende daños deliberados a buses y estaciones, como grafitis o rotura de vidrios; el bloqueo de puertas; el uso no autorizado de salidas de emergencia, y prácticas de alto riesgo como colgarse de los buses o realizar gravity bike.

En convivencia y cultura ciudadana se agrupan las ventas informales en buses y estaciones, el consumo de alimentos, bebidas y tabaco —incluido el vapeo—, escuchar música sin auriculares o hablar en voz alta, así como las agresiones verbales o físicas entre usuarios.

La cuarta categoría corresponde al uso de la infraestructura e incluye no ceder los puestos prioritarios, ingresar al bus sin permitir primero la salida de otros pasajeros, permanecer en estado de embriaguez o bajo efectos de sustancias psicoactivas y realizar actos obscenos.

Otro caso que llama la atención es el de las personas en condición de calle. Los usuarios se quejan de ellas, pero su sola presencia no es un comportamiento inadecuado, porque las personas en condición de calle son ciudadanos y tiene todo el derecho a ingresar a un sistema de transporte público, pero como cualquier otro pasajero, pueden incurrir en conductas inadecuadas. De hecho, muchos usuarios sin esta condición también realizan actos similares que incomodan a los demás.

En este punto el profesor Rojas plantea: ¿qué pasará cuando las personas en condición de calle ingresen o quieran ingresar al Metro?

El sondeo también indagó por la percepción de seguridad dentro de las estaciones, que obtuvo una valoración promedio de 3,4 sobre 10. Sin embargo, las situaciones que generan inseguridad cambian entre hombres y mujeres.

“Aunque el promedio para hombres fue más alto de percepción de inseguridad, ellos asocian la inseguridad a factores como el hurto, las riñas, las peleas o los conflictos. Pero las mujeres tenían una percepción que, aunque era en promedio menor, estaba ligada a razones como el acoso sexual, los empujones o los roces con otras personas”, explica Taborda.

Añade que entre los usuarios también existe temor a intervenir cuando otra persona enfrenta una situación de riesgo, ante la posibilidad de que termine en una riña o una agresión. “Hay un indicador global justamente de acoso a las mujeres, donde Bogotá es una de las 10 ciudades en el mundo en donde cuando ocurren situaciones de acoso las mujeres no esperan que alguien les ayude. Lo mismo sucede en India”.

Con respecto a la comparación con otros lugares del mundo, Laura Sofia Pedraza y Julián Esteban Delgado, integrantes del Semillero, expresaron que, por ejemplo, en Francia, existe un Observatorio de Comportamientos Inadecuados, y con algunas estrategias han permitido controlar la evasión de pago en los torniquetes. Ese tipo de medidas son las que se esperan lograr con investigaciones como está realizada desde la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAL.

Frente a las comparaciones con el Metro de Medellín, el profesor Rojas advierte que las estrategias no se pueden copiar o trasladar de manera automática. Aunque ambas son grandes ciudades, Bogotá, como capital del país, concentra una población más diversa y recibe personas provenientes de distintas regiones, por lo que las dinámicas de convivencia y apropiación del transporte público también son diferentes.

Por último, frente a posibles asociaciones entre inmigración y comportamientos inadecuados, Julián Degado advierte que no se puede atribuir este tipo de conductas al origen o la procedencia de las personas. Señala que en algunos contextos pueden intervenir condiciones socioeconómicas, pero estas deben analizarse de manera independiente y sin establecer relaciones generalizadas con la población migrante, pero el problema de la inmigración en ciudades como Paris, es frecuente.

Para el Profesor Stalin Rojas, el reto está en identificar los comportamientos incívicos, medirlos periódicamente y formular e implementar estrategias para mejorar la calidad de viaje, la percepción y apropiación social del sistema de transporte público masivo, antes de que el nuevo sistema entre en operación.

“Creemos que el metro está haciendo una estrategia en torno a la cultura ciudadana que es muy buena, va por buen camino y que está convirtiendo al Metro de Bogotá en un símbolo positivo para la ciudad, y lo que queremos nosotros es arrimar el hombro, identificando comportamientos incívicos, midiéndolos y sugiriendo estrategias para reducirlos para que la calidad de viaje sea la más placentera posible”. (Información Agencia de Noticias UNAL).

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *