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De la cárcel al comparendo barato RESUMEN

Por: Carlos Fradique-Mendez
De la cárcel al comparendo barato
Director de Revista Motor
15 de Septiembre de 2026
Un acucioso periodista estadounidense, Erik Sherman, publicó hace poco unos datos históricos muy divertidos que les ponen una sonrisa y reflexión a los actuales debates que nos ocupan sobre las cámaras detectoras de velocidad.

Sus averiguaciones indican que en agosto de 1904, un juez de Rhode Island, Estados Unidos, encarceló durante cinco días a un conductor que infringió el límite de velocidad cuando rodaba a 24 kilómetros por hora, muy cerca del que hoy nos rige en las zonas residenciales, que en ese entonces era una peligrosa desproporción teniendo en cuenta las vías, la precaria técnica del vehículo y los sistemas de detención.
No fue el primer infractor. En 1896, el inglés Walter Arnold alertó a la policía de Kent con un vistoso aparato que supuestamente iba a 12.8 kilómetros por hora donde el límite era 3.2. Tan improvisada era la norma que fue alcanzado y detenido por un policía ¡en bicicleta! En nuestras ciudades, y ahora con los trancones, esto es más que factible.
Por supuesto, como acá sucedió mal y tardíamente, la velocidad de inmediato convocó a los legisladores y gobiernos a escribir normas para controlarla y siguen puliéndolas. En nuestro derrotero figuran mucho más los primeros que el gobierno.
Connecticut, Estados Unidos, fue el primero en imponer, en 1901, 12 millas por hora en ciudad y 15 en carretera. Dos años después, Nueva York publicó el primer código de tránsito. Existen ahora todo tipo de controles y sanciones de diversa gradualidad y castigo, ninguno benévolo, a tal punto que en Florida la sanción actual es cárcel directa si va a más de 160 kph, y en Oklahoma el límite de tolerancia es cero.
En otra esquina del mundo, Alemania marca contraste con velocidad sin control en muchos tramos de sus autopistas, aunque recomiendan 130, que es la barrera tope promedio internacional contra los 90 que tenemos que acatar acá en las vías de última generación que se hicieron para acelerar el país.
En algunas está autorizado ir a 120, siempre y cuando no tengan pasos peatonales, lo cual es un decir, ya que basta con pintar unas rayas de lado a lado del camino, sin advertencias, y se convierte súbitamente en vía urbana con enorme peligro para el flujo del tráfico.

Abog. Carlos Fradique-Méndez Sr.

Twitter: @fracar_sr

Blog: www.vidaenfamilia.com.co

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