Mientras el pobre Hernán Andrade (eso dijo, que era muy pobre) baila en la cuerda floja por el préstamo de los $250 millones, la familia González Villa –que saqueó Neiva- sigue muerta de la risa.
La ex alcaldesa de Neiva, Cielo González, ostenta un cargo diplomático. Y su hermano, Carlos Julio, escampa en el Senado de la República sin hacer nada.
Los González convirtieron las Empresas Públicas de Neiva en su caja menor y mayor. Y toda la administración de la capital huilense en la vaca lechera que ordeñaron sin misericordia para su beneficio personal.
La Contraloría General de la República lo confirmó en su momento, aunque después (con nuevo titular en ese despacho) no ha vuelto a saberse sobre el desarrollo de las investigaciones.
Los 250 millones que prestó Andrade son monedas frente al dinero que manejaron los González Villa, como si el bolsillo oficial de Neiva (impuestos, regalías, etc.) les perteneciera.
No exculpo de sus responsabilidades y equivocaciones a Andrade, pero da grima que quienes se robaron a Neiva por cuatro años sigan tan campantes, con el patrocinio del Estado, que los tolera y engorda.
Pablo Ardila, ex Gobernador de Cundinamarca, quien todavía sigue en la cárcel (y allá está bien) es un alma de Dios frente a los hermanos González Villa, hablando de corrupción.

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