Las chichiguas que se pierden

octubre 30, 2008 10:09 am

Me ha sorprendido que Santiago Montenegro, economista tan sabio como el que más pero a quien, como a Don Quijote los libros de caballería, han llevado a la demencia las ambiciones presupuestales, clientelistas y politiqueras de Álvaro Uribe, haya perdido el norte.

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En efecto, por el conocido sistema de los porcentajes y los promedios, tan útiles en un país cuyos índices de desarrollo en todos los campos están empeorando día a día, el presidente de Asofondos nos cuenta o, mejor aún, les cuenta a las víctimas de los fondos obligatorios de pensiones que aquí, hasta hace pocos días porque hoy debe estar peor la situación, no ha pasado nada, sino un pequeño tropiezo en el cual se perdieron 55.000 millones de pesos del total que la Asociación maneja.


A eso se agrega que el Banco de la República “sólo” ha perdido 2.700 millones de dólares de las reservas, otra chichigua.
Sumémoslas ambas y dividamos el total por el valor de una casa de interés social donada a un desplazado y veremos cuántas habrían sido: ¡doscientos treinta y nueve mil ochocientas viviendas al costo de 25 millones cada una!
Los datos de Asofondos sirven para defender al gobierno: su excesivo endeudamiento y esa dañina costumbre de gastar a crédito sólo hicieron que se perdieran 239.800 viviendas: el gobierno ha sido prudente en el manejo de la economía.
Ya veremos en lo que falta del año y en el curso del año entrante cuánto perderán estos obligados ahorradores.
Y mientras tanto el dólar se disparó en todos los mercados del mundo, como era de prever dado el agotamiento del crédito bancario e interbancario y las altas tasas de interés. En un sistema flexible y en operaciones cambiarias oportunas, tal vez se hubiera podido disminuir el impacto de la crisis, lo cual ya no parece posible.
¡Y Colombia está blindada! Qué tal que no; lo único que reconforta es que, aparentemente, Uribe se ha dado cuenta hasta cierto punto de la gravedad de la situación y comienza a ofrecer amnistías a los capitales colombianos que están en el exterior para que regresen a Colombia, el hermoso país de la seguridad democrática, del crecimiento del cultivo y la exportación de coca, de los falsos positivos, de la policía comportándose en casos ya alarmantes por su número como “chulavitas” corruptos de los que la antecedieron hasta 1957, y otras ventajes inigualables.
Pero que siga la fiesta, gastemos a manos llenas sin saber con certeza si la banca multilateral tendrá recursos para financiar el presupuesto de 2009 aprobado por esos sagaces e inteligentes congresistas a pupitrazos; distraigámonos con las aparentes maniobras de Enrique Vargas en la Cámara de Comercio de Bogotá y caigamos en la decadencia del imperio que le cobrará a Uribe la euforia de su rosario de reelecciones.

Por CARLOS LLERAS DE LA FUENTE

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