Condenan a dos soldados por falsos positivos

diciembre 2, 2008 11:41 am

La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a los soldados Wilson Caviedes Sáenz a 30 años y a Jorge Leyder Bedoya a 20 años de prisión por participar en la muerte de cinco falsos positivos, dos homicidios y un secuestro, en hechos ocurridos entre 1993 a 1994.

El alto tribunal  recordó que los actos cometidos por los uniformados son delitos de lesa humanidad y por consiguiente no pueden ser de conocimiento militar, sino de la justicia ordinaria. 

“La comisión de conductas de lesa humanidad no puede ser de conocimiento de la justicia penal militar, tal como lo enfatizó el Tribunal Superior Militar al declarar que la competencia para tramitar los precisos hechos aquí investigados, correspondía a la justicia ordinaria”, explicó el magistrado ponente Jorge Luís Quintero Milanés.

Así mismo, la corporación jurídica condeno a Willson Caviedes Sáenz a pagar $519 millones por delitos pecuniarios.

De los siete hechos por los que fueron condenados los uniformados, el primero ocurrió el 19 de noviembre de 1993, Gisela Rodríguez Otálora, alias ‘Mónica’ o ‘Maritza Isabel Espinosa’, fue reportada como muerta en combate con  la  guerrilla; pero después se supo que fue sacada de la discoteca ‘Los Cerros’, junto con Dina Luz Villareal, y conducidas al Batallón Tenerife, donde segaron su vida. 

El segundo hecho se presentó el 25 de enero de 1994, Róbinson Escobar Cortés, se transportaba en una motocicleta con Miller N. en la vía que conduce a Palermo, Huila, donde fueron interceptados por un grupo de asaltantes que con armas de fuego los atacaron y dieron muerte al motociclista e hirieron a su acompañante, despojando a la víctima del vehículo, dinero y demás pertenencias». 

Otro de los hechos por los que fueron condenados los soldados Willson Caviedes Sáenz y Jorge Leyder Bedoya se registró a finales de febrero y principio de marzo de 1994, el informante del S-2, Uriel Roa Gutiérrez, Sección Segunda de Inteligencia del Batallón Tenerife, fue privado de la libertad y ejecutado con arma de fuego zona rural de Aipe, Huila.

 

De igual forma los soldados participaron el 21 de marzo de 1994, de los asesinatos Jaime Armel Guerrero y Julio César Vargas, alias ‘La Cucha’, en la vereda La Troja, en Baraya, Huila, donde mediante engaños vistieron prendas militares y tomaron fusiles, convencidos de participar en un asalto, pero fueron asesinados y reportados como bajas de la guerrilla.

 

Otro de los episodios en los que son involucrados ocurrió el 26 de mayo del año 1994 y retuvieron ilegalmente en el Batallón Tenerife a Jairo Gutiérrez Tafur, quien apareciera muerto con arma de fuego en el cruce de Santa María y San Luis, vía Palermo, en proximidades del río Baché.

 

Así mismo, en abril de 1994 cuando fue retenido, torturado y ahorcado un sujeto N.N., en la Sección Segunda del Batallón Tenerife, en los obuses de esa unidad militar, realizándose el levantamiento del cadáver en la vía al Juncal, municipio de Palermo.

 

Finalmente, El cuatro de agosto de 1994, Jhon Freddy Rodríguez, alias ‘El Paisa’, jornalero de una finca ubicada en la vereda Ospina Pérez de Palermo donde  fue retenido en el Batallón Tenerife y muerto en supuestos enfrentamientos con subversión, ocurridos en la vereda La Inspección, de Neiva, Huila. 

 

Por esos hechos, la Corte Suprema de Justicia aplicó la Convención de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.

 

 

 

 

 

 

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