El diciembre anterior pudo ser el peor de su vida. Mientras el mundo despedía con alegría y muy seguramente con sus canciones el año viejo, Escalona permaneció todo el tiempo en la clínica.

Un don Juan insaciable, un enamorado incorregible, de aquellos que los psicólogos calificarían de víctimas de inmadurez afectiva, pero, al mismo tiempo, la historia de una sensibilidad con “ángel”, dijo el ex presidente López Michelsen (q.e.p.d) en un libro que sobre el maestro escribió la Cacica Consuelo Araújo Noguera, brutalmente asesinada por las FARC años después.

Rafael –decía López- le dio al cantar vallenato una categoría comprable a la del tango, la del bolero, la del son o la ranchera, prácticamente solo, arrancando de la entraña popular colombiana y principalmente caribeña unas notas en que se canta todo lo que muchos hubiéramos querido decir y él solo, a la par con García Márquez, lo supo expresar.

Sentimental, irónico, autocrítico, ha sido el cronista incomparable de ese pedazo de la patria comprendido entre la Sierra Nevada y el Río Cesar.

Daniel Samper, otro vallenatólogo, declaró para la historia que la materia prima de que están hechas las historias que escribe García Márquez para ser leídas y las que cuenta Rafael Escalona para ser cantadas es exactamente la misma. Unas y otras suceden en una zona en que mezclan la fantasía y la verdad.

“…En cualquier momento podría subir al cielo en cuerpo y alma la niña que extiende las sábanas en el patio de la ceiba, sin que a nadie le parezca extraordinario. Y en cualquier momento puede echarse a llorar como un niño chiquito, desengañado por el amor rebelde de una viuda, aquel militar valiente que no respetó enemigo en las guerras civiles: ¿el general Dangond, que nos pinta Escalona?. ¿El coronel Aureliano Buendía, que nos presenta García Márquez? Vaya uno a saberlo….”.

Consuelo nos dejó como herencia ese libro hermoso sobre Escalona.

Y Escalona, entre sus muchas canciones, ésta que escribió hace como 50 años….

Oye morenita te vas a a quedar muy sola
Porque anoche dijo el radio que abrieron el Liceo

Como es estudiante ya se va Escalona
Pero de recuerdo te deja un paseo
Que te habla de este inmenso amor
Que llevo dentro del corazón
Que dice todo lo que yo siento
Que es pura pasión y sentimiento….

Escalona, Don Juan, como lo decíamos al principio, se alivió de muchas dolencias del corazón con un simple mejoral:

En asuntos de mujeres
Tengo una leyenda muy bien aprendida
Yo quiero a la que me quiere
Y olvido a la que me olvida.

Ahí quedan para la historia y el folclor colombiano sus canciones. Ahí está la vieja Sara, el testamento, la molinera, el retrato de chipuco, el regalito, honda herida, mala suerte, el hombre casado, los celos de Maye, la custodia de Badillo , Jaime Molina, la brasilera, la creciente del Cesar y otros quinientas o más que lo convirtieron en un mito de la música colombiana.