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Venezuela acude a ONU y OEA y confirma que no habrá reunión Uribe-Chávez

Las expectativas en torno a un pronto encuentro entre los presidentes Álvaro Uribe, de Colombia, y Hugo Chávez, de Venezuela, para aliviar la tensión bilateral se diluyeron hoy, mientras el Gobierno venezolano recurrió a la ONU y a la OEA para denunciar a su vecino por el pacto militar con EE.UU.

El embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, Jorge Valero, presentó hoy una petición ante el Consejo de Seguridad para que incluya en su agenda la «seria amenaza a la paz y la seguridad internacionales» que, a su juicio, constituye el conflicto interno colombiano y cómo se verá agravado por el acuerdo con EE.UU.

Mientras, el embajador venezolano ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Roy Chaderton, entregó al secretario general del organismo, José Miguel Insulza, un documento en el que denuncia como «una amenaza de guerra» el convenio por el que tropas estadounidenses pueden usar bases militares colombianas.

Ambas acciones diplomáticas responden a otras realizadas hace días por Colombia ante los mismos organismos para denunciar «amenazas» de Venezuela, en referencia a un llamamiento hecho por Chávez a sus compatriotas para que estén preparados «para la guerra», ante la posibilidad de una agresión externa.

La tensión entre los dos Gobiernos ha alcanzado un punto crítico desde que hace meses se supo del acuerdo colombo-estadounidense, suscrito a fines de octubre y considerado por Chávez una amenaza para la seguridad de su país y de la región.

«Colombia y Estados Unidos quieren la guerra, mientras que Venezuela quiere la paz», subrayó hoy Valero tras presentar la petición al presidente de turno del máximo órgano de decisión de la ONU, el austríaco Thomas Mayr-Harting.

Según el embajador venezolano ante la ONU, «la grave situación que vive Colombia se agrava» con un acuerdo que, en su opinión, está orientado a «proyectar el poder global de una potencia (EE.UU.) que pretende disuadir bajo la amenaza de intervenciones militares a países que mantienen posiciones críticas en relación a su política imperialista».

«El Gobierno de Álvaro Uribe ha dado muestras reiteradas de su vocación guerrerista. Contando con el apoyo tecnológico y militar de Estados Unidos invadió el territorio de Ecuador en marzo de 2008», señaló el diplomático, quien denunció que en suelo colombiano se producen «violaciones sistemáticas, flagrantes y generalizadas del derecho internacional y de los derechos humanos».

Valero subrayó que una situación «tan dramática como la que vive Colombia, que tiene un impacto tan grande», debe someterse a estudio en el Consejo de Seguridad «con la esperanza de que el conflicto se solucione mediante el diálogo político».

«El conflicto interno colombiano no tiene una solución militar, sino política. Insistir en una estrategia militar a través de la instalación de bases estadounidenses en Colombia solo extenderá el sufrimiento causado por la guerra y amenazará la paz y la seguridad en la región y en el mundo», apuntó.

El embajador precisó que el conflicto colombiano «ha dejado más de cien mil muertos» y Venezuela ha sido uno de los países más afectados, con «cerca de cuatro millones de desplazados y refugiados colombianos recibidos a lo largo del conflicto».

«Venezuela ha sufrido sistemáticamente la violencia en su frontera, a través del narcotráfico, el paramilitarismo, el secuestro y el sicariato», indicó durante una conferencia de prensa en las Naciones Unidas.

El documento presentado ante la OEA tiene un contenido similar, según lo informado en un comunicado por la oficina de Chaderton.

El acuerdo Colombia-EE.UU. «constituye una amenaza de guerra contra la región suramericana y los Gobiernos disidentes de las políticas violentas del Pentágono del Imperio», señala el comunicado.

«Estas amenazas hay que tomarlas muy en serio, dados los históricos antecedentes de conflictos y guerras donde quiera que los militares estadounidenses han instalado sus bases y centros de operación», indicó Chaderton.

El embajador de EE.UU. en Colombia, William Brownfield, reiteró hoy que el pacto militar no representa una amenaza para la región, sino que es la extensión de uno ya existente, y adelantó que es posible que Washington emita una declaración adicional sobre el tema antes de la reunión de Unasur del viernes.

Sin embargo, admitió que solo pueden decir lo mismo «equis número de veces, hasta que finalmente hay que aceptar que es la verdad» o que nunca van a creerles y «no vale la pena seguir en la misma polémica».

El acuerdo sobre el uso de bases colombianas por parte de EE.UU. será objeto de análisis este viernes en Quito en un encuentro de cancilleres y ministros de Defensa de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), a la que pertenecen Colombia y Venezuela.

Un día antes se celebrará en Manaos (Brasil) una cumbre de países amazónicos, a la que fueron invitados Chávez y Uribe, lo que hizo que se crearan expectativas en torno a un «cara a cara» entre ambos con el fin de aliviar las tensiones bilaterales.

Sin embargo, fuentes oficiales colombianas informaron hoy que Uribe canceló el viaje a Manaos, confirmado desde hace días.

Las fuentes no dieron motivos de la cancelación, aunque trascendió que puede deberse a una lesión en un pie que el presidente colombiano arrastra desde el fin de semana pasado.

El anfitrión de la cumbre amazónica, el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, había manifestado su interés en propiciar una entrevista Uribe-Chávez.

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