
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió hoy para analizar la posibilidad de enviar fuerzas internacionales de paz al devastado país, con el fin de mejorar los problemas de inseguridad que se han venido presentado.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, viajó el domingo a Haití, donde constató la magnitud de la tragedia y evaluó la seguridad del país.
Haití vive una caótica situación desde que ocurrió el sismo de 7 grados en la escala de Richter. Ya se han producido acciones de saqueo y pillaje ante la falta de policías y por el retraso en la distribución de la ayuda humanitaria.
Unos 3 mil militares y policías de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah), junto a lo que queda de la Policía Nacional haitiana, se hacen cargo en la actualidad de la seguridad de Puerto Príncipe, uno de los lugares más afectados por el temblor.
René Preval, presidente de Haití pidió ayuda, a lo que Estados Unidos respondió enviando cerca de 10 mil hombres que contribuyen a la seguridad y tareas de distribución humanitaria.
La reunión de hoy se celebra a petición de México, que ocupa un puesto como miembro no permanente del Consejo, y que lo solicitó a China, que actualmente ostenta la presidencia de turno de ese organismo de la ONU.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, «como encargado del mantenimiento de la paz y seguridad internacionales» , debe asumir «un papel más activo conforme a su responsabilidad» sin perjuicio de las acciones que emprenda tanto el secretario general como la Asamblea General de la ONU, señaló en un comunicado la cancillería mexicana.
México también considera que la crisis que se ha originado tras la devastación de Haití por ese desastre natural «rebasa en mucho la dimensión de otras emergencias humanitarias y hace necesaria una presencia internacional ampliada, bajo la coordinación de las Naciones Unidas».