
Al menos 5.000 personas han muerto desde que inició el movimiento de represión en Siria, informó este lunes el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle.
El funcionario, tras reunirse en la ONU con la Alta Comisionada de Derechos Humanos, Navi Pillay, se mostró alarmado por la masacre de personas que piden libertad y respeto por los derechos humanos.
«Estoy muy impresionado por las atrocidades en Siria que he oído. Se ha matado a 5.000 personas, a civiles, personas que piden libertad y (el respeto a los) derechos humanos», indicó.
Por su parte, La Alta Comisionada de Derechos Humanos, Navi Pillay, consideró que los países integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU deben cambiar de opinión sobre la tragedia que vive Siria y condenar «las atrocidades y la represión» llevada a cabo por Damasco sobre su población.
«Creo que es necesario que esos países del Consejo de Seguridad que todavía dudan y son reticentes cambien de opinión», señaló ante la prensa Westerwell, quien abogó por que el máximo órgano de decisión de la ONU
«Se lo debemos a quienes están bajo la represión en estos momentos y a quienes han perdido la vida», indicó el ministro germano, para quien la actuación del Consejo no respondería «sólo al deseo de los países occidentales, sino al del pueblo de la región», como demuestra el compromiso de la Liga Árabe.