Tragedia del taxista baleado por un militar en Bogotá; Policía liberó al agresor

Un angustioso llamado para que “se haga justicia” hizo esta mañana a través de Radio Santa Fe la esposa del taxista que fue baleado al noroccidente de Bogotá por un sargento del Ejército, disgustado por el cobro de una carrera.
Julieth Sánchez, madre de 3 niños, uno de 2 añitos, aseguró que el individuo, identificado como Luis Gerardo Puentes, en estado de embriaguez y con pasmosa sangre fría se bajo del vehículo, dio la vuelta, le puso el revólver en la sien a su esposo Carlos Eduardo López y le disparó.
En ese momento el taxista volteó la cara y el proyectil le penetró por el ojo izquierdo, según lo narró la misma víctima a su esposa Julieth Sánchez, quien a su vez entregó la versión de lo ocurrido a través de Radio Sana Fe.
Julieth afirmó que su esposo “se acuerda de todo” y le dijo que nunca le cobró más de lo debido –15 mil pesos – pues la carrera se inició en Suba y en principio el destino era hasta el barrio Lisboa, pero allí cambio de opinión y pidió que lo llevara a Álamos, al noroccidente.
La señora dijo que el sujeto siempre hizo alarde de ser un militar y estar protegido por un mayor del Ejército, cuyo nombre no mencionó.
El militar iba acompañado de un hermano.
“Durante todo el trayecto mantuvo en sus manos un arma, le hablaba y la consentía y en varias oportunidades trató de hacer disparos al aire, pero su compañero se lo impidió”, dijo Julieth.
“Guarde eso; no sea loco. Tenga cuidado” le dijo varias veces Carlos Eduardo, pero el sujeto respondía: “Soy militar y nada me pueden hacer», Ademas afirmaba: «A mi me defiende mi mayor”.
Al terminar la carrera en Álamos, Carlos Eduardo le cobró 15 mil por el servicio y el sujeto sacó la cartera y solo tenía 10 mil pesos y tras botarle el billete comenzó a lanzarle palabras soeces. Luego se bajó y se subió al asiento de al lado, donde siguió agrediéndolo de palabra.
Finalmente, descendió del vehículo y se puso al lado de la ventanilla izquierda y le dijo: Sabe cómo le voy a pagar y tras apuntarle en la sien disparó.
Añadió que Carlos Eduardo volteó a mirar y el proyectil le penetró por el ojo izquierdo.
La bala le destruyó también el pómulo y el paladar y se le ubicó en la base del cráneo.
Julieth dijo que su esposo perdió el ojo y que la bala no le fue extraída porque los médicos dijeron que si lo hacían se moría o quedaba parapléjico.
Dijo que Carlos Eduardo se encuentra muy mal. «Ese día estaba de cumpleaños. Está muy triste por lo ocurrido – señalo-, mientras el criminal se encuentra suelto”.
El sujeto, quien vestía una sudadera del Ejército, trató de huir luego del hecho, pero otros taxistas “lo acorralaron” y se metió en una casa, a la cual llegó una patrulla de la policía, que lo condujo hasta el CAI de Álamos, donde inexplicablemente fue dejado en libertad.
Julieth señalo que además se hizo un allanamiento a la casa en la cual se introdujo el militar -al parecer donde reside — y no apareció el arma.
También denunció que un testigo, residente cerca al sitio en el cual se produjeron los hechos, fue amenazado si hablaba. “Ahora tiene miedo de hablar”, dijo.
Hasta ahora ni el Ejército Nacional ni la Policía se han pronunciado sobre este hecho.
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