Internacional

Amenaza ambiental en el Mediterráneo por accidente de crucero

Las autoridades italianas luchaban el martes en la madrugada para evitar la salida de las 2 mil 300 toneladas de combustible del crucero Costa Concordia, encallado frente a la isla de Giglio, luego del incidente provocado por un error de su capitán, el comandante Francesco Schettino, quien se encuentra actualmente detenido en la cárcel de la ciudad de Grosseto.

El saldo provisional de este desastre es de seis muertos y 29 desaparecidos (el domingo había 15 personas sin localizar), cuya búsqueda fue interrumpida ayer por la mañana debido al mal tiempo y a la lenta, pero al parecer irrefrenable inclinación de la nave, la cual podría preanunciar su hundimiento definitivo, la posible salida del carburante que lleva a bordo y un desastre ecológico de dimensiones impredecibles.

Para el ministro del Ambiente, Corrado Clini, el riesgo ambiental es muy alto no sólo para la isla de Giglio, sino probablemente para todo el archipiélago y quizá para toda la costa: “Todo depende de las corrientes y cómo el tiempo apremia, la intervención tiene carácter de urgente”, agregó el ministro refiriéndose a la temida salida del carburante.

La alarma ambiental es tan alta que el mismo Clini hizo saber que el gobierno declarará el estado de emergencia en toda el área afectada debido a la situación de la nave y a las primeras manchas de combustible presentes a su alrededor, avistadas por los helicópteros que sobrevuelan la zona del desastre. Al parecer se trata de combustible “ligero”, diésel u otro tipo de líquido evaporable, que el equipo contra la contaminación del ministerio del Ambiente está intentado no sólo absorber, sino contener materiales especiales colocados alrededor de la nave.

Pero lo que realmente preocupa a las autoridades italianas es el combustible pesado presente en el interior del crucero, ya que, en caso de que éste se hunda, podría comenzar a salir y a contaminar el fondo del mar, las playas rocosas de la isla y toda la fauna marina del Parque Natural del Argentario, al que pertenece la isla de Giglio.

Para el presidente de la compañía naviera Costa Crociere, Pier Luigi Foschi, el naufragio es consecuencia de un “error humano” del comandante Francesco Schettino, quien “no respetó el reglamento” que deben seguir las naves que atraviesan esa zona: homicidio culposo múltiple, naufragio y abandono de la nave son las imputaciones en contra del comandante, quien mañana será sometido a su primer interrogatorio.

Foschi, calculó que los daños tras el naufragio, por el momento, de 93 millones de dólares.

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