
La tensión y la polémica suben hoy de tono en Francia tras la publicación aquí de caricaturas consideradas ofensivas para los creyentes musulmanes, ya indignados por una película estadounidense de contenido antiislámico.
En barrios periféricos de esta capital con mayoría de población perteneciente a ese culto, como Clichy, Montfermeil o Bobygni, el descontento es notorio, a la vez que se multiplican los llamados de líderes religiosos a mantener la calma y evitar provocaciones.
Fátima Hani, secretaria nacional del Colectivo Libertad, Igualdad, Fraternidad Todos Unidos (Aclefeu, por sus siglas en francés), señaló que existe un gran intercambio de mensajes en las redes sociales, donde se debate intensamente el caso.
La Aclefeu se fundó tras una serie de enfrentamientos entre residentes de estos barrios y la policía en 2005 y tiene como objetivo mantener la comunicación entre ambas partes para prevenir nuevos incidentes.
Hani señaló que hay una generación de jóvenes en cólera por las caricaturas y la película y, si bien la mayoría no son practicantes musulmanes, todos se sienten ofendidos, agregó.
Un reportaje publicado hoy en el diario Le Fígaro revela la indignación de muchas personas, quienes se cuestionan por qué en nombre de la libertad de prensa se permite las caricaturas ofensivas a sus creencias, pero se prohíbe a los musulmanes manifestarse en contra de tales actos.
Mientras, en la cadena de televisión France 24 un entrevistado de origen tunecino señaló que «debemos aprender a vivir juntos en total respeto y es función de las instituciones regular esto».
Otra persona se preguntó si es normal que se insulte a millones de gentes y éstas no tengan el derecho de responder.
El primer ministro francés, Jean-Marc Ayraylt, el titular del Interior, Manuel Valls, y el canciller Laurent Fabius, defendieron el derecho del semanario Charlie Hebdo de publicar los dibujos, pero cuestionaron el contexto inoportuno de esa edición.
Las autoridades rechazaron la solicitud para organizar una manifestación el sábado en la Plaza de Trocadero en protesta contra las agresiones al Islam.
Frente a las instalaciones de Charlie Hebdo fue colocado un fuerte dispositivo policial y se reforzó la seguridad a su director, Stephane Charbonnier, quien vive bajo protección desde hace casi un año, cuando su local quedó destruido por un incendio provocado.
También en el exterior se tomaron medidas y a partir de este jueves las sedes diplomáticas, centros escolares y otras entidades galas cerraron sus puertas en Indonesia. La medida se extenderá el viernes a una veintena de países, entre ellos Egipto, Túnez y Libia.
El Ministerio de Asuntos Exteriores recomendó a los ciudadanos que residen en estas naciones tomar medidas extremas de precaución.
Al referirse la víspera a la situación creada por la publicación de Charlie Hebdo, el presidente François Hollande aseguró que «todas las religiones deben ser respetadas en nuestra república laica».
Prensa Latina

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