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Eln plantea diálogo sin condiciones y se compromete con la verdad, justicia y reparación de víctimas

ELN - 1–El grupo guerrillero autodenominado Ejercito de Liberación Nacional, Eln, reiteró en las últimas horas su propuesta de diálogo al gobierno nacional y expresó que llegará al mismo sin condicionamientos y con la disposición de que se cumplan los principios de verdad, justicia y reparación para las víctimas del conflicto.

Los pronunciamientos los hizo a través de su máximo cabecilla alias Nicolás Rodríguez Bautista o «Gabino», en una carta de respuesta a una misiva que le envió la organización no gubernamental colombianas y colombianos por la paz poco antes de ser liberado el geólogo canadiense Jernoc Wobert, vicepresidente de exploraciones de la empresa minera Braeval Mining Corporation.

Tras reseñar que el reducto insurgente lleva más de 20 años haciendo esfuerzos para concretar diálogos con el gobierno con el fin de buscar una salida política al conflicto armado que padece Colombia desde hace más de 50 años, y con las experiencias adquiridas en este importante lapso de tiempo, subraya:

«Hemos concluido que colocar condiciones para iniciar o desarrollar los diálogos entre la insurgencia y el gobierno, es poner obstáculos a dichos procesos y ya tenemos numerosas experiencias por las posturas de diferentes gobiernos, de reiterados incumplimientos a acuerdos establecidos, incluso con el actual gobierno, que en su momento se conocerán, lo cual genera distancias y desconfianzas para avanzar por los caminos de la paz de Colombia».

Además señala que «respondiendo a otro punto de su carta, el ELN definió en su último Congreso llevado a cabo en el año 2006, que respalda y busca que se cumplan los principios de Verdad Justicia y Reparación para las víctimas del conflicto y tiene claro que al respecto el Estado no puede pretender actuar como juez y parte, porque es el mayor responsable en tan delicado fenómeno y en tal sentido debe responder por ello».

Agrega que «de la misma manera reafirmamos nuestro respeto y acatamiento del DIH. Clarificando que hay asuntos específicos del conflicto interno colombiano, que deben mirarse a la luz de la realidad y sus particularidades».

Igualmente reitera la urgencia de «la creación de un amplio movimiento por la paz de Colombia y alentamos a todos los colombianos y colombianas a trabajar por él con ahínco».

Finalmente expresa que «tal como lo hemos afirmado en repetidas ocasiones, nadie debe dudar de nuestra disposición al diálogo para buscar caminos de paz y futuro para Colombia».

En otro escrito del cabecilla del Eln Nicolas Rodríguez Bautista, publicado en la página web del grupo guerilloer, hace las siguientes precisiones:

«El 20 de agosto la delegación guerrillera en los diálogos de La Habana, manifestó que aceptaba su responsabilidad ante las víctimas, y así mismo esperaba que el Estado la aceptara.

En el conflicto impera la desconfianza y se impone repensar conceptos asociados a la Solución política, como Arrepentimiento, Humanitario, Justicia, Memoria, Negociar, Perdón, Reconciliar, Reincidir, Remordimiento, Reparación, Responsabilidad y Verdad.

El conflicto interno que es social, político y armado, demanda soluciones sistémicas como requisito para construir la paz, porque el sistema dominante se sostiene a costa de hundir en la indignidad a la gente y destrozar al medio ambiente, orden injusto que exige cambios estructurales, como lo denuncia Eduardo Galeano en “El sacrificio de la justicia en los altares del orden” (1996):

“En el nuevo Estado, Estado de la Seguridad Nacional, la burocracia militar es sagrada. Y si no, ¿Quién va a ocuparse del costo social de los programas de ajuste? La impunidad del dinero, que en nuestras tierras mata por hambre o bala, exige que el estado benefactor deje paso al estado juez y gendarme: juez vulnerable al soborno y la amenaza, implacable gendarme de los pobres”.

El reto está en prevenir y asegurar, que las bases de la paz queden bien cimentadas.

RESPONSABILIDAD

Es la capacidad de aceptar las consecuencias de las acciones propias. Referida al conflicto interno, es reconocer que se es una Parte de él.

El régimen dominante en Colombia usa diversos mecanismos para eludir su responsabilidad como Parte del conflicto, el mayor consiste en reducir el alcance de la contienda al campo militar, con lo que esquiva asumir las consecuencias de las acciones atroces del sistema capitalista contra la población y la naturaleza.

La denominación de conflicto interno ayuda a ocultar al gobierno de los Estados Unidos, como Parte de él, entrometimiento que está ampliamente documentado, pues durante el último siglo, la elite dirigente en Colombia ha sido un aliado activo del plan de guerra permanente del imperialismo.

La doctrina de guerra contrainsurgente establece la negación de la responsabilidad en la realización de acciones violatorias del Derecho Internacional Humanitario (DIH), como lo expresa Thomas Mockaitis, en su libro “Contrainsurgencia británica, 1919-1960” (1990):

“En contrainsurgencia, la atrocidad no radica en el acto cometido, sino más bien en la exitosa inculpación de la comisión del mismo”.

La manipulación de la opinión pública es otro medio empleado por las clases dominantes, para encubrirse como Parte de su enfrentamiento con las clases subalternas.

Con la generalización del término, ‘los actores del conflicto’, dividen los campos enfrentados entre legales e ilegales, y a estos los clasifican entre amigos del Estado y enemigos de él, de tal forma que de las acciones paraestatales ordenadas por el régimen, el Estado no se hace cargo de ellas, dejando sin paternidad responsable a la mayor cantidad y a las más atroces violaciones del DIH.
Para completar el enmascaramiento, las investigaciones oficiales sobre la historia del conflicto, como la del Centro de memoria, clasifican como Partes a las víctimas y a los victimarios.

Eludir la responsabilidad como Parte del conflicto produce un doble daño, por un lado, las clases dominantes logran impunidad como principales determinadoras de la conflagración y por el otro, al no reconocer que ejecutan acciones atroces, dejan la puerta abierta para seguir desarrollándolas.

REMORDIMIENTO

Es ser consciente de haber realizado una mala acción y sentir dolor moral por ello. Sentir y reconocer van juntos, por esto para asumir responsabilidad por malas acciones, primero hay que sufrir remordimiento de conciencia. Cuando no se asume la responsabilidad es porque no se siente dolor moral ni se admite que las acciones realizadas sean malas.

ARREPENTIMIENTO

Es el dolor por haber realizado una acción y es cambiar de opinión frente al pasado, hace parte de la reparación de un delito. Séneca un contemporáneo de Cristo, enseñó que:
“El arrepentimiento es el remordimiento aceptado”.