Dilma Rousseff, reelecta tras ajustados comicios en octubre, se posesionó este jueves en su segunda presidencia. La mandataria obtuvo un 51,6 por ciento de los sufragios, contra el 48,4 por ciento de su rival, Aécio Neves.
Rousseff, economista de 67 años y primera presidenta de Brasil, necesita una nueva transformación para enfrentar los retos que le esperan en su segundo mandato de cuatro años, que inició hoy.
Una economía desacelerada, con la inflación en el límite máximo tolerado por el Gobierno y las cuentas públicas fuera de control, y un enorme escándalo de corrupción que paralizó a la Petrobras, la mayor empresa del país, y que amenaza con salpicar a varios aliados figuran entre los desafíos que tendrá que superar en los próximos cuatro años esta mujer de fuerte carácter y fama de autoritaria.
Una docena de jefes de Estado y gobierno asisten a la ceremonia de posesión del segundo mandato de la presidenta brasileña Dilma Rousseff.
Al menos la mitad de los mandatarios presentes es latinoamericano, y el vicepresidente Joe Biden lidera la delegación estadounidense.
Agencias de noticias señalan que apenas unos cientos de personas se reunieron en la Explanada de los Ministerios en Brasilia para presenciar la ceremonia, una cifra muy inferior a los 30 mil que fueron testigos de su primera investidura.
Entre los líderes latinoamericanos se encuentran los presidentes de Uruguay, José Mujica; de Chile, Michelle Bachelet; de Venezuela, Nicolás Maduro; de Paraguay, Horacio Cartes; de Costa Rica, Luis Guillermo Rivera y de Bolivia, Evo Morales, según Agência Brasil.