Desaparición de personas ha alcanzado niveles descomunales en Colombia, afirma Comité Internacional de la Cruz Roja
–El Comité Internacional de al Cruz Roja, CICR, entregó un desolador informe sobre la situación humanitaria en Colombia, advirtiendo que en medio de las negociaciones de paz con la guerrilla de las Farc, han aumentado considerablemente las infracciones al derecho humanitario y la desaparición de personas «ha alcanzado niveles descomunales».
El CICR registró 875 presuntas infracciones al DIH (derecho internacional humanitario) y otras afectaciones a la población», 258 casos más frente al año anterior, lo significa un aumento del 41 por ciento.
El reporte elaborado por Christoph Harnisch, jefe de la delegación del CICR en Colombia, establece que a diciembre del año pasado los organismos oficiales tenían registrados 100.316 casos de personas reportadas como desaparecidas– un aumento de 12% en tan solo un año–, de las cuales 72.544 seguían desaparecidas al terminar el 2014.
Detalla 56 muertes de civiles y otras personas protegidas por el DIH y el derecho internacional de los derechos humanos (DIDH), así como 655 casos de personas amenazadas, a las que brindó asistencia.
Las zonas urbanas más afectadas por la violencia, y en las que el CICR concentró su acción humanitaria, son Buenaventura y Medellín.
«La desaparición de personas ha alcanzado niveles descomunales en Colombia. A diciembre de 2014, el Estado había registrado cien mil casos, un aumento de 12% en tan solo un año. De estas personas, casi 73.000 continúan desaparecidas», precisa.
Añade que «la desaparición de personas es uno de los problemas humanitarios que más preocupan al CICR. En 2014, la organización se enfocó en dos áreas. Por un lado, promovió entre funcionarios y sociedad en general la toma de conciencia sobre la urgencia de buscar a los desaparecidos. Por otro, apoyó a los familiares en su búsqueda y orientó a las instituciones encargadas de buscar, identificar y entregar los restos de las personas de las que no se conoce su paradero».
La violencia sexual continuó siendo causa de desplazamiento. Cuando no pueden desplazarse, las víctimas se ven obligadas a seguir viviendo cerca de sus perpetradores. A menudo, cuando deciden buscar ayuda, son discriminadas y reciben una atención precaria por el personal encargado. La gran mayoría de víctimas son mujeres, pero también hay hombres. Para ellos, hablar de su caso no es siquiera una opción.
En numerosas ocasiones las víctimas de violencia sexual se ven obligadas a cumplir a denunciar para poder recibir asistencia médica. ©3FM/Ben Houdijk
Si bien los registros de heridos o muertos por contaminación por armas se han reducido recientemente, esto no significa que la problemática y sus efectos estén desapareciendo. Preocupa el drama oculto de quienes, en zonas urbanas y rurales, sufren el uso indiscriminado de diversos tipos de armas, incluidas las cortas y ligeras, dada su alta disponibilidad.
Durante 2014, todas las consecuencias en el plano humanitario que el CICR registró en las zonas rurales y apartadas se vivieron también en los centros urbanos: desplazamiento, desaparición de personas, muertes y amenazas, contaminación por armas, violencia sexual y limitaciones a los medios de vida, entre otros.
Un conflicto armado de más de cinco décadas, sumado a otros tipos de violencia armada, han hecho mella en las condiciones de vida de cientos de comunidades rurales y urbanas de Colombia.
Impacto del conflicto y la violencia armada en las mujeres y la niñez
En situaciones de conflicto y violencia armada, los niños, las niñas, los adolescentes y las mujeres llevan la peor parte. Prevenir las vulneraciones a sus derechos y darles una respuesta adaptada a sus necesidades forman parte del cometido humanitario del CICR.
Más de la tercera parte de los casos de presuntas infracciones al DIH y otras normas básicas documentadas por el CICR en 2014 tuvieron como víctimas a mujeres (322 de 875 casos).
En cuanto a los niños, niñas y adolescentes, una de cada cuatro presuntas infracciones a las normas humanitarias tuvo como víctima a un menor (231 de 875 casos). El entorno escolar, un espacio que debería proteger sus derechos, es uno de los menos respetados por las partes en conflicto y otros actores armados
Respuesta CICR
Más de 520 mujeres desplazadas y residentes de zonas de violencia armada mejoraron su calidad de vida al vincularse a empresas del sector privado o al capacitarse para adquirir competencias laborales gracias al CICR.
El CICR visitó a menores privados de libertad en centros de rehabilitación en Medellín, Cali y Buenaventura con el fin de monitorear las condiciones de detención, el trato que reciben y el respeto a las garantías judiciales.
El CICR facilitó que 21 niños, niñas y adolescentes desvinculados de grupos armados se reencontraran con sus familias y accedieran al programa estatal de protección.
Para proteger a los niños en su entorno escolar, el CICR construyó o rehabilitó albergues escolares, aulas, restaurantes y otras construcciones. Se beneficiaron más de 660 menores.
«Hoy Colombia ha dejado atrás la pregunta de cuándo se llegará a la paz para cuestionarse, con esperanza y expectativa, qué le espera más allá. La disyuntiva de si vendrá o no el fin de la guerra y cuándo ha dado paso a la urgencia de imaginar, de dar forma, rostro y significado a la Colombia del fin del conflicto», señaló el jefe de la delegacion del CICR en Colombia.
«Varias son las problemáticas humanitarias que permanecerían tras la firma de un acuerdo (de paz) y que preocupan al CICR. La desaparición, la contaminación por armas y la separación de los menores de sus familias son solo algunas», complementó.
