Cuatro enormes torpezas

abril 7, 2015 7:23 am

mauricio-botero-caicedo Por Mauricio Botero Caicedo
Las autoridades, especialmente las que tienen que ver con el tránsito y la movilidad, no son conscientes o se hacen los locos acerca del enorme costo que conllevan los trancones. Este costo se representa en tres grandes epígrafes: El primero es el costo de la contaminación con sus incalculables secuelas para la salud de los colombianos, en especial la de los transeúntes y los conductores. El segundo renglón es el inútil desperdicio de gasolina y diesel. El tercero es la enorme costo social de la perdida de tiempo de las personas que padecen atrapadas en un trancón.

El autor de esta nota, hace unas semanas, hizo un recorrido en carro entre el Aeropuerto El Dorado y Mosquera que duró cuatro horas. Léase bien, cuatro horas. Y la razón de el trancón fue un accidente en la avenida trece, antes del peaje del río Bogotá, que sencillamente tapó dicha vía durante cinco horas. Al no tener otras vía de salida de Bogotá hacía el Occidente, el tráfico quedó totalmente paralizado.

¿Pero como puede esto ser posible? No sólo es posible, sino que ocurre con pasmosa frecuencia dada cuatro obsoletas y anacrónicas normas de las autoridades de tránsito: La primera es el requisito de el ‘croquis’, sistema antediluviano para establecer la culpabilidad en un accidente. Mientras que llegan a un accidente los Agentes de Tránsito y toman el tal ‘croquis’ pueden pasar horas. Uno no se explica esta idiotez cuando hoy en día TODO colombiano, y mucho más la Policía tiene celulares con cámara en que dos o tres fotos son más que suficientes para recrear el accidente.

La segunda norma idiota es aquella que no permite que los autos o motos involucrados en un accidente de orillen hasta que llegue la Policía. En cualquier país civilizado es obligatorio orillar los vehículos. Por establecer la culpabilidad en un accidente de algunos miles de pesos se causan trancones que le cuestan a la sociedad varios millones de pesos en contaminación, gasolina, y tiempo perdido.

La tercera norma obsoleta es la que el levantamiento de un cadáver en un accidente solo lo puede hacer un ‘juez de turno’. Esto no tiene ningún sentido y mientras que en un día feriado aparece dicho juez pueden pasar horas y horas. Con el respeto al difunto, debe ser trasladado a la Morgue, al hospital, o a la funeraria. Con absoluta certeza, dejarlo tirado en el pavimento no lo va a revivir.

Finalmente esta la norma que implica inmovilizar los carros en los patios, como si el culpable fuera el carro y no el conductor.

Es buena hora que tiremos a la caneca de la basura normas tan inútiles como obsoletas. El país no puede seguir pagando el costo enorme de los trancones dado una serie de normas tan obsoletas como estúpidas.

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