Agentes del CTI secuestrados en el Bronx: Jugaron con ellos a la ruleta rusa y amenazaron con cortarles los dedos con un machete

Las operaciones de búsqueda y captura de los responsables del atroz hecho están en marcha para enjuiciarlos por los delitos de secuestro, tortura y hurto calificado.
Al efecto, el director nacional del CTI, Julián Quintana, informó que se realizará una intervención conjunta con la Alcaldía y la Policía en el Bronx para capturar y llevar a la justicia a los criminales.
El Bronx, donde ocurrieron los hechos, es sin duda uno de los sectores más peligrosos de la capital colombiana. Se le llama así en remedo de la calle de igual nombre ubicada en la ciudad de Nueva York, que es epicentro de prostitución, drogas, delincuencia y pandillas. Tras desaparecer la calle de «El Cartucho», las ollas del narcotráfico se trasladaron, con toda su estructura criminal, a esta zona ubicada entre las calles novena a décima, entre las carreras 15 a 16, en inmediaciones de la iglesia del Voto Nacional, frecuentada por indigentes y toda clase de delincuentes, drogodependientes.
Aunque las autoridades Distritales han hecho varias «intervenciones» policiales al sector, no han podido erradicar a las mafias que se camuflan entre los indigentes o habitantes de calle, no solo para vender alucinógenos sino también armas y todo el producto de robos y atracos que se cometen en la ciudad.
Precisamente, los autores del secuestro y tortura de los funcionarios del CTI son integrantes del brazo armado de las mafias del narcotráfico –más conocidas como «ganchos»– que operan en el Bronx.
Tal como lo informamos oportunamente aquí en la web de Radio Santa Fe, los dos agentes–un hombre y una mujer–se encontraban este martes 27 de mayo realizando una labor humanitaria en la zona de El Bronx, en el centro de Bogotá, cuando fueron plagiados.
La pareja de investigadores estaba buscando en esa zona deprimida y con altos índices delictivos de la ciudad a una persona desaparecida, indicó el director del CTI Julián Quintana, quien, ademas hizo el siguiente relato del hecho:
En el momento en que la joven estaba presentando la fotografía del desaparecido a uno de los habitantes de esa calle, uno de los llamados campaneros, al parecer este ya había alertado a los jefes de las mafias que ocupan la zona. Tres hombres con las caras cubiertas por máscaras la interceptaron por la espalda y en medio de insultos y agresiones la metieron en una casa donde se trafica con droga.
A su compañero, que la esperaba allí cerca en un vehículo, lo bajaron del carro y con golpes e insultos lo llevaron a la misma casa. Adentro, los siete hombres que estaban atacándolos, los amarraron y empezaron a torturarlos sicológicamente usando el macabro juego como la ruleta rusa.
Esta es una práctica en la cual se toma un revólver (puede ser de 5 o 6 balas) y abre el tambor. En él pone de una a 3 balas; luego gira el tambor al azar, cerrándolo rápidamente de modo que ninguno de los jugadores pueda ver en qué recámara se encuentran las balas. Por turnos los jugadores colocan la boca del cañón sobre su sien y aprietan el gatillo sin mover el arma. Si ninguna bala es disparada, el jugador continúa en el juego y el revólver pasa a su compañero. Si este se salva, el revólver continúa al siguiente jugador hasta que a uno de ellos le toque la bala y muera.
A la muchacha la llevaron a un cuarto adyacente y en medio de insultos trataron además de violarla, aunque finalmente esto no ocurrió. Esto transcurría mientras les preguntaban sobre su presencia en la zona, porque al parecer los delincuentes creían que iban a investigarlos por sus ilícitos.
Después, con un machete que continuamente esgrimían, afilaban y golpeaban contra el suelo, les amenazaron con cortarles los dedos uno a uno mientras que les gritaban insultos y les decían que dijeran a qué habían ido. En medio de estas torturas sicológicas, recibieron continuas golpizas de parte de sus captores.
Finalmente, más de ocho horas después del secuestro, los dejaron en libertad tras quitarles documentos, dinero y elementos de valor que tenían consigo.
Gracias a la presencia de un policía que los ayudó luego de que salieron del sector y les permitió llegar a la sede central de la Fiscalía.

