Economía

Juzgado de Neiva niega reactivación provisional de la Hidroeléctrica de El Quimbo

Represa de El Quimbo
Represa de El Quimbo
–El Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado con Funciones de Conocimiento de Neiva admitió la tutela, pero negó la solicitud del Ministerio de Minas y Energía para poner en funcionamiento de manera provisional la Hidroeléctrica de El Quimbo, a fin de evitar un gran daño ambiental y la muerte de cientos de miles de peces en la vecina represa de Betania.

La eventual reactivación de las turbinas de El Quimbo solo se producirá cuando el mismo juzgado emita un fallo de fondo sobre la acción de tutela interpuesta por la cartera de minas conjuntamente con la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) contra el Tribunal Administrativo del Huila, que ordenó suspender la generación electrica debido a que la compañía constructora no retiró la biomasa antes de hacer el llenado del embalse, tal como lo estipulaba la licencia ambiental.

El ministerio de minas había pedido al juzgado que permitiera el levantamiento transitorio de la medida cautelar impuesta por el citado tribunal y prender de nuevo las turbinas para oxigenar el agua de el Quimbo y evitar que por la biomasa salga envenenada hacia el embalse de Betania y mate la enorme población piscícola que se producen en ella.

Según el ministerio de minas, al tener apagadas las turbinas se ha acumulado agua empozada en el embalse y con el paso del tiempo se incrementa la descomposición de la materia orgánica, perdiendo oxígeno. Al no haber recambio de la misma se presenta un aumento de nitratos, amoníaco, nitritos y ácido sulfúrico, etc.

Esta situación «también está amenazando los derechos fundamentales de la población cercana al proyecto a Betania, en vista de que la represa en la actualidad, no está recibiendo las aguas necesarias en calidad y cantidad para su normal funcionamiento, ocasionándose además ausencia de oxígeno en las aguas de El Quimbo que surten la represa de Betania, lo que genera una afectación en los peces, entre otras muchas consecuencias”.

El Juzgado en Neiva resolvió que no es posible acceder a la medida provisional invocada por el Ministerio de Minas bajo el argumento de que si bien se refiere a la no generación de energía, se presentan efectos adversos que impactan notoriamente el medio ambiente, tales como malos olores por la descomposición del material orgánico y vegetal, además de mortandad de peces, entre otros factores.

El despacho judicial pidió a la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) un informe que permita corroborar las afirmaciones del Ministerio de Minas y Energía y la Aunap, esto es, acerca de la cantidad de biomasa que queda en el embalse de El Quimbo” y los riesgos que ofrece para la piscicultura de Betania.

Igualmente le solicito establecer su concepto medio ambiental sobre que se puede «generar energía a pesar de la gran contaminación y riesgo que ello ocasionaría”.

La misma información la solicitó al juzgado a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), máxima autoridad ambiental en el país.

Sólo cuando sea allegada toda esta información el despacho judicial emitirá su fallo definito.

El Ministro de Minas y Energía tomás González Estrada consideró inconveniente y perjudicial para el país que siga apagada la hidroeléctrica de El Quimbo, máxime
en esta época cuando el Fenómeno del Niño ha reducido el nivel de embalses en todo el país causando que el sistema energético sea más vulnerable.

«Mientras estuvo prendida, la operación de El Quimbo ayudó a aumentar la generación de energía, aportando cerca del 5% de la demanda de energía del país», agregó.

Subrayó que dejar fuera del sistema la operación de El Quimbo significa perder generación de energía en momentos en que el país más lo necesita, teniendo que gastar más agua de otros embalses.

Además advirtió sobre los efectos nocivos sobre la población de peces que se cultivan en el embalse de Betania, localizado aguas debajo de El Quimbo.

A su turno, el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural Aurelio Iragorri advirtió sobre la gravísima situación que se está presentando en la represa de Betania, en donde hay 19.000 toneladas de peces en cultivo.

«Impedir el flujo de agua tiene consecuencias catastróficas teniendo en cuenta el proceso de descomposición de la materia orgánica que representa un veneno para los peces», puntualizó Iragorri.