¿Falso de toda falsedad?

mauricio-botero-caicedo Por Mauricio Botero Caicedo
En una demanda ante la Corte Constitucional, el ex fiscal Eduardo Montealegre sostiene que los Acuerdos de Paz son Tratados Internacionales y que como tales entran derechito al bloque de constitucionalidad y no pueden ser modificados por el pueblo, el constituyente primario.

Pero el experto en Derecho Constitucional e Internacional, Rafael Nieto Loaiza, sostiene todo lo contrario. Nieto afirma que los Acuerdos de Paz son acuerdos especiales a la luz del DIH y que sólo es aplicable el Artículo Tercero, común a los Acuerdos de Ginebra de 1949 y al Protocolo II de los Convenios de 1977, que se refiere a conflictos nacionales, no a los internacionales y que dice que las partes podrán invocarlos para temas de naturaleza humanitaria y nada más.

La columnista de el diario El Colombiano, Ana Mercedes Hoyos, haciendo referencia a las declaraciones del Dr. Nieto Loaiza, enumera una serie de falsedades sobre los argumentos de Montealegre y sobre una serie de preconcepciones que rondan en el medio ambiente:

– Es falso que pueda incluir algunas cláusulas propias.
– Es falso que pueda poner fin a un conflicto armado, regular los procesos de desmovilización, desarme y reinserción.
– Es falso que pueda modificar el sistema de justicia, manejo de narco cultivos, etc.
– Es falso que pueda modificar la naturaleza jurídica de quienes participan.
– Es falso que pueda darles carácter político a quienes se levantan contra el Estado. Es falso que le dé más derechos y obligaciones al Estado.
– Es falso pretender que los Tratados Internacionales no están por encima de la Constitución del país. Deben ir al Congreso para que los apruebe o impruebe, y luego pasar a la Corte Constitucional que define, valga la redundancia, si son o no constitucionales.
– Es falso sostener que un Tratado Internacional no necesita evaluación y que no entra al ordenamiento jurídico nacional.
– Es falso decir que el pueblo no puede pronunciarse ni modificar nada de lo que ahí se estipula.

Lo que no se puede entender, es que con tal nivel de errores y falsedades, la Corte Constitucional hubiera aceptado revisar la demanda de Montealegre.

¡Que el señor nos tenga en sus manos!

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