
Así lo confirmó este lunes la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, tribunal que estudió el caso de una empleada de servicio que se enamoró de su patrón y se convirtió en su amante durante siete años.
En principio la mujer se dedicaba a las labores del campo, pero después de empezar a trabajar en casa de familia, inició una relación sentimental con su patrón.
El tiempo transcurrió y el patrón de la mujer falleció, con lo que la mujer, con temor de quedarse desprotegida, solicitó que se le tuviera en cuenta en la herencia del fallecido, porque no solo sostuvo una relación sentimental con su jefe sino que también realizó, durante este tiempo, todo el trabajo doméstico y las actividades del hogar, como era su obligación.
En este caso particular, la que la Corte Suprema determinó que «para la inmensa mayoría de las mujeres que no han tenido acceso a altos niveles educativos y enganche al trabajo remunerado, la única forma como pueden contribuir a la familia y a la colectividad, es aportando su trabajo en labores domésticas entregando su sincero afecto y su gran solidaridad».
La decisión de la Corte determinó que si una empleada sostiene una relación larga y extramatrimonial, adquiere derechos como si fuera su compañera sentimental.
