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Regresan primeros estudiantes que hicieron sus pasantías en antiguas zonas de conflicto

Tras cuatro meses de pasantías 300 jóvenes universitarios de todo el país, vinculados al Programa Manos a la Paz, que hicieron sus prácticas en zonas donde se desarrolló el conflicto armado, regresan a concluir sus carreras.

Se trata de jóvenes, de diversas carreras, que mediante el convenio entre la Alta Consejería para el Posconflicto, los Derechos Humanos y la Seguridad, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y 33 universidades de todo el país, decidieron hacer sus prácticas en más de 118 municipios de 26 departamentos que sufrieron el horror de la guerra.

Los estudiantes se desempeñaron en programas de desarrollo productivo, de fortalecimiento institucional y desarrollo comunitario.

Según el alto consejero para el Posconflicto, los Derechos Humanos y el Posconflicto, Rafael Pardo, estos jóvenes están siendo protagonistas de primera mano de una nueva Colombia.

“Esta es una gran oportunidad para integrar el país, especialmente en regiones en las que hace falta presencia institucional. De hecho, tenemos un número importante de jóvenes que quieren quedarse, otros quieren terminar sus carreras y volver a aquellas zonas”, afirmó Pardo.

Tal es el caso de Karla Fernández, estudiante de Administración Pública, que participó en procesos de reparación colectiva a víctimas del conflicto con la Unidad de Víctimas y Restitución de Tierras, y en la formulación de políticas públicas, en el municipio de El Castillo, en el Meta.

“En esta etapa me sentí orgullosa de poderle contribuir al país, además de crecer en lo profesional y personal. Espero que mi trabajo haya servido para mejorar la calidad de vida de la gente”, dijo.

Por su parte, la directora adjunta del PNUD en Colombia, Inka Mattila, agregó: «acompañamos el esfuerzo del Gobierno en este programa piloto de respuesta rápida Manos a la Paz que permite potenciar el papel y compromiso de los jóvenes colombianos en construcción de paz sostenible en este momento histórico del país».

En un mes partirá el segundo grupo de practicantes compuesto por otros 300 jóvenes, también provenientes de todo el país, que con las habilidades y conocimientos adquiridos en las aulas universitarias contribuirán al desarrollo de aquellas regiones que ya empiezan a ver los primeros frutos de la paz.