Aunque no hay una cifra exacta, se estima que alrededor de 2.000 niños son diagnosticados con cáncer cada año en nuestro país.
De estos casos, HOMI – Hospital Pediátrico de la Misericordia – diagnostica más del 10%, de esta enfermedad.
Por lo anterior, y dando continuidad a esta labor, el próximo 15 de diciembre se inaugurará en la ciudad de Bogotá el Centro de Cáncer Infantil HOMI; un edificio de 9.000 mt2 con 50 habitaciones privadas, 37 unidades de cuidado intensivo pediátrico y neonatal y toda la tecnología de punta para brindar diagnóstico y tratamiento oportuno a todos los niños que llegan a nuestra institución.
Todo comenzó hace 119 años, cuando José Ignacio Barberi, inspirado por su esposa María Josefa Cualla, inició la construcción de un hospital para niños, dando inicio a la pediatría en Colombia.
En la actualidad HOMI es la Institución más grande en atención a pacientes pediátricos, especialmente oncológicos, liderando la lucha contra el cáncer Infantil en el país; no solo porque atiende el mayor porcentaje de niños con esta enfermedad, sino porque sus protocolos de manejo del cáncer han hecho que la tasa de sobrevida en Leucemia sea mucho más alta que la del promedio nacional y similar a la de países desarrollados.
Gracias a los excelentes resultados en los tratamientos, la demanda de pacientes con esta enfermedad en HOMI aumenta cada vez más. Es por esto que el Hospital se propuso aumentar su capacidad instalada construyendo un Centro especializado en cáncer infantil. Hoy este sueño es una realidad que brindará oportunidades a los niños enfermos, con espacios diseñados especialmente para los pequeños y sus familias y un área de diagnóstico que está a la vanguardia, comparable con las mejores instituciones de salud de países desarrollados.
HOMI cuenta con el equipo de oncólogos pediatras más grande del país, con una amplia experiencia en el manejo de la enfermedad, que trabajan en equipo para devolverle los sueños a los niños que enfrentan cualquier tipo de cáncer, demostrando que cáncer no es sinónimo de muerte, siempre y cuando los niños sean diagnosticados a tiempo y accedan a tratamientos adecuados.

