El concejal Jorge Torres alertó sobre la grave situación que se presenta con la planta de tratamiento de Lixiviados (PTL) que se encuentra en el relleno sanitario Doña Juana, la cual no hace un adecuado tratamiento de los metales pesados que se vierten en el Río Tunjuelo y de allí al Río Bogotá.

Esta situación genera un grave riesgo para los habitantes de las zonas rivereñas de las afluentes y para la calidad del río Bogotá, que ha mejorado por las acciones de descontaminación efectuadas en su cuenca media.

“La PTL completa 20 años contaminando el Río Bogotá. Existen una sentencia del Consejo de Estado de 2004 que obliga a la descontaminación del Río, pero hasta el momento ha sido desconocida en lo que respecta a dicha planta. Se tomaron acciones frente a las curtiembres del barrio San Benito pero frente al Relleno, nada”, aseguró el concejal Torres.

La CAR ha advertido a la UAESP en diversas oportunidades que la planta de Llixiviados no trabaja de manera correcta ya que tiene problemas estructurales como fisuras y no trata el caudal total de los lixiviados. Se ha instado al Distrito a que tome las acciones correspondiente porque resulta absolutamente necesario la intervención del reforzamiento estructural y la optimización de la planta y así evitar un colapso mayor.

Los metales que llegan al Río Tunjuelo, que desemboca en el Bogotá, son: 19% de Zinc, 15% Cianuro, 14% Cromo Total, 12% Bario, 11% Mercurio, 10% Plomo, 8% Sulfuros, 7% Cobre y 2% Arsénico y Cadmio.

Incluso el mismo consorcio que opera el relleno sanitario, CGR, admite que hay elevados niveles de metales en las aguas resultantes de la planta de lixiviados, además de los anteriormente referidos, como molibdeno, níquel, boro, hierro, grasas y aceites. Información corroborada por los estudios de laboratorio del interventor de la PTL, la firma UTIDJ, reconoce el NO cumplimiento de la norma de vertimientos en los parámetros en boro, cromo total, DBO total, grasas y aceites y níquel, además de la efectividad en la depuración de los lixiviados.

Paradójicamente, la Secretaría de Ambiente ha señalado que no tienen competencia para realizar vigilancia, control y seguimiento con el vertimiento de PTL al Río Tunjuelo porque el titular de la licencia ambiental del Relleno Sanitario Doña Juana es la UAESP y la autoridad ambiental competente es la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca entidad que otorgó Licencia Ambiental Única. Frente a este panorama ninguna entidad asume su responsabilidad frente a la crisis generada por la ausencia de control al vertimiento.

Como antecedente a la preocupante situación que hoy se advierte, valga recordar que la Unidad Administrativa Especial de Servicios Público, UAESP, afirmó en reuniones realizadas en el marco de la comisión accidental instalada para abordar la problemática, comisión liderada por el concejal Jorge Torres, que se realizaría un reforzamiento estructural y una optimización en la PTL, obras previstas para julio de 2017 por un valor cercano a los $2.600 millones de pesos aproximadamente, que ya fueron asignado pero cuyas obras no ha efectuado el consorcio e incluso desde ya se advierte que tales mejoras no se van a entregar.

Entre tanto existe también como procedente un informe de la interventoría en el que se afirma que no hay un mantenimiento de fondo en aspectos como evacuación de lixiviados y retiro de un considerable volumen de lodos, entre otros.

En medio del debate sobre quién debe asumir la responsabilidad, no se observa ningún avance para disminuir y corregir el impacto de la manera obsoleta como la PTL trabaja. ¿En qué se avanzó en el 2016 y qué metas se tienen para el 2017?, son los interrogantes que plantea el cabildante y que hasta el momento están sin respuesta.

Además el concejal Torres solicita que de manera urgente se efectúe el reforzamiento estructural, la optimización de la PTL y que si el consorcio CGR no cumple con las necesidades de la UAESP y de la ciudad, se tomen decisiones radicales como es su retiro del manejo del Relleno Sanitario para así evitar poner en riesgo los recursos hídricos, el ambiente y la salud de los bogotanos.