
Tras su captura en la capital rusa, Budeikin reconoció con frialdad haber sido el creador del espeluznante juego. “Sí, realmente lo hice. Murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”, señaló el joven a las autoridades.
Philip Budeikin señaló que sus conocimientos en psicología le ayudaron para manipular las mentes de los jóvenes suicidas, que tras los 50 retos, inevitablemente terminaban muertos, y explicó que “si se viola el régimen (de sueño, de acostarse a las 9:00 de la noche y levantarse a las 8:00 de la mañana), la mente se vuelve más accesible a la acción”.
Una de las declaraciones más fuertes sobre cuál era su propósito con respecto al juego, el hombre aseguró que “estaba limpiando la sociedad de tales personas”, que “son los que no tienen ningún valor para la sociedad y solo le harán daño a ella”.
Según el joven hay dos divisiones en los humanos: Los que son “personas” y los que siguen su juego, que son “residuos”.
Santa Fe con agencias
