por Mauricio Botero Caicedo
Los mamertos en Colombia, como los decribiamos hace varios años, deben tener por lo menos dos de las tres siguientes características para ser considerados auténticos: La primera es absoluta ausencia de sentido de humor. Es más, los mamertos tienen el sentido de humor de una oclusión intestinal. La razón de dicha anomalía es muy simple: al considerase depositarios de la verdad revelada -y siendo el reírse de sí mismo la principal característica del sentido del humor- los verdaderos mamertos nunca podrán tenerlo.

La tarea de cargar con la verdad a cuestas es un peso insoportable que los mantiene permanentemente de malas pulgas. El que nunca llegue a reírse de sus propias estupideces, nunca llegará a desprenderse de ellas, y por lo tanto a aceptar la necesidad de cambio. La segunda característica del mamerto es su vocación de ingeniero social. Es decir, el convencimiento de su capacidad de modificar, una vez sentado en el poder, los patrones del comportamiento humano por medio de leyes y decretos. Creyente, escéptico o ateo, el mamerto, igual a cualquier pontífice o presbítero, está dispuesto a indicarle a la humanidad la forma de manejar sus asuntos. A diferencia de sus ancestros sacerdotales, el mamerto no es intérprete de los dioses, sino su sustituto.
Para el mamerto la solución a todos los problemas sociales y económicos es sencilla: el Estado bienhechor y todopoderoso debe regresar al riguroso control de toda actividad económica, docente, y social para erradicar la pobreza y corregir toda injusticia.
La tercera característica del mamerto es la incapacidad de modificar su discurso. Igual que los Borbones, según la acertada sentencia de Voltaire, los mamertos ‘ni aprenden, ni olvidan’. El mundo lleva más de ochenta años de estruendosos fracasos del socialismo científico llevado a la práctica, pero los mamertos se niegan a aceptar la irrefutable evidencia empírica del naufragio marxista.
En el Perú a los mamertos se les tilda caviares. Para el analista Aldo Mariategui, los mamertos peruanos: “Son una argolla muy poderosa, con miembros que se apoyan mucho entre ellos y con ramificaciones locales en la academia, la prensa, la intelectualidad, las artes y los aparatos de justicia, además de muy buenos contactos externos con sus pares caviares foráneos. Militantes extremos de “lo políticamente correcto”, quien discrepa con ellos es fascista, bruto y corrupto (¡lo más paradójico es que el término DBA lo inventa J.C. Tafur, una mano derecha de Calmell del Solar en el entonces montesinoide “Expreso”!). El corazón de su sistema es la PUCP, razón por la cual la defienden tanto de la Iglesia. Cuentan con aliados en los llamados fujicaviares (funcionarios fujimoristas que ahora no se acuerdan de su pasado) y en románticos jóvenes hipsters, socialconfusos mocosos bohemios e idealistas, sin idea de nada.”