–Culminaron las audiencias y los debates. Ya se decidió lo que hasta el miércoles se daba por sentado. Lo que muchos ansiaban y lo que muchos repudiaban: La decisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de llevar a juicio político al presidente Donald Trump, bajo dos acusaciones, abuso de poder y obstrucción del Congreso. Pero, ¿Qué viene ahora?
De acuerdo con los procedimientos establecidos, la Cámara de Representantes debe enviar los artículos de juicio político al Senado, donde el presidente será juzgado.
Este paso que luce tan simple, parece haberse complicado después de declaraciones de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, de que la cámara podría retener temporalmente ese proceso hasta saber cómo el Senado conducirá el juicio político.
Se da por sentado que el Senado, de mayoría republicana, absolverá a Trump. El propio líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, prometió recientemente trabajar en “total coordinación” con la Casa Blanca para el juicio político, lo que generó críticas de que planea cubrir a Trump en un proceso amañado.
Esta desconfianza entre los dos partidos pudiera dilatar irremediablemente el juicio al presidente en el Senado, algo que no desean ni demócratas ni republicanos y que también sería perjudicial para el clima político de la nación en un año electoral.
Un problema es que la Constitución no detalla cómo debe ser el proceso, algo que ya salió a relucir en los medios de prensa durante las audiencias en la Cámara de Representantes, y que ahora en el Senado toma otra dimensión.
En las «Reglas de procedimiento y práctica en el Senado para casos de juicios políticos a incumbentes”, dice que una vez que la Cámara de Representantes presente los artículos, el Senado procederá a su consideración hasta que llegue a un fallo final. Sin embargo, el Senado opera bajo sus propias reglas establecidas por sus miembros y puede cambiarlas en cualquier momento por votación mayoritaria.
Los demócratas quieren que el Senado llame a testigos que ellos no pudieron interrogar en las audiencias en la Cámara, pero los republicanos están renuentes a hacerlo. Esa es una de las causas por las que demandan de antemano una previsión de cómo será el juicio político y amenazan con retener los artículos.
Si no llegan a un acuerdo, el juicio podría retrasarse interminablemente, impidiendo una rápida absolución del presidente.
De avanzar todo como prevén los medios norteamericanos, la Cámara Alta recibirá la documentación sin demora y los senadores llegarán a un acuerdo sobre la fecha de inicio del juicio, que casi todos los reportes coinciden en que será el mes próximo.
De cara a ese proceso, Pelosi nombrará a los gerentes, quienes presentarán los artículos de juicio político al Senado; el titular de la Corte Suprema, John Roberts, presidirá el juicio; un equipo legal defenderá a Trump; y los senadores actuarán como jurados, por lo que deberán comprometerse a brindar ‘justicia imparcial’.
A diferencia de la Cámara Baja, donde bastó una mayoría simple para acusar al jefe de la Casa Blanca, en el Senado se requieren dos tercios de los votos (67) para que sea condenado y destituido de su cargo, lo cual obligaría a los demócratas a lograr que 20 republicanos se sumen a ellos en ese objetivo.
Los miembros de la fuerza azul consideran haber reunido evidencia contundente sobre las presiones de Trump a Ucrania para que ese país interfiriera en las elecciones norteamericanas, pero las pruebas y testimonios presentados en la pesquisa que tuvo lugar en la Cámara Baja no llevaron ni a un solo republicano a votar contra el mandatario.
Por eso, se espera que los senadores de la fuerza roja igualmente cierren filas para proteger al presidente, más aún cuando los índices de aprobación de Trump entre la base del partido se mantienen muy altos.
Con todo esto, la principal interrogante en torno al juicio político contra el jefe de Estado no es si será removido de su oficina, pues eso está prácticamente descartado, sino el saldo político que este proceso dejará para él y para los demócratas de cara a las elecciones de noviembre de 2020. (Con información de VOA y Prensa Latina).