Comercio electrónico, Imparable

junio 30, 2020 1:15 pm

Por: Luis Eduardo Forero Medina
El comercio electrónico o e-commerce, se ha ido difundiendo en el mundo desde la segunda mitad de los años noventa del siglo XX, impulsado por las Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil internacional (CNUDMI) que expidió en 1996 la Ley Modelo sobre Comercio Electrónico; modalidad que ha venido fortaleciéndose por la mayor difusión de las conexiones de internet de alta velocidad, los teléfonos inteligentes, las tabletas, computadores, páginas web que de ordinario se saturan;

aplicaciones, chats o redes sociales y otros dispositivos que ayudan a una forma absolutamente nueva de realizar transacciones comerciales, permitiendo igualmente efectuar el pago de forma anticipada o hacerlo en efectivo al momento de la entrega.

De acuerdo con dicho marco normativo y el desarrollo legislativo sobre el tema en 74 países, entre ellos Colombia, salvo en lo que respecta a las disposiciones sobre certificación y firmas electrónicas; los principios fundamentales de ese sistema de compra que ha aumentado este año en todo el planeta, son el de no discriminación, neutralidad respecto de los medios técnicos y equivalencia funcional. La no discriminación consistente en que el formato electrónico se asimile en sus efectos jurídicos a un documento físico; la neutralidad tiene que ver con la aceptación de las novedades que se vayan produciendo “sin necesidad de emprender una labor legislativa”, y el principio de la equivalencia funcional, similar al de la no discriminación, consistente en que las comunicaciones electrónicas se identifiquen con las comunicaciones sobre papel.
El comercio electrónico se clasifica según los involucrados, sea consumidores (C), empresas (B) o gobiernos (G). Entre empresas B2B (business to business); B2C (business to consumer) en el que las empresas venden electrónicamente sus bienes o servicios al público general; C2C (consumer to consumer) entre individuos; B2G (business to government) entre empresas y gobierno y C2B (consumer to business), en la cual los consumidores venden productos a empresas revendedoras. Respecto de los bienes y servicios que mayormente circulan en el e-commerce están las computadoras, productos electrónicos, bienes de primera necesidad, mercancías de ordinario consumo, indumentaria, accesorios, salud y belleza, viajes, tiquetes para eventos y videojuegos. Los principales agentes del comercio electrónico y sistemas de pagos digitales son Amazon, Alibaba, Mercado Pago (Mercado Libre), Rappi, PayPal (eBay), PayU (DineroMail), Domicilios.com y Uber Eats, entre otros; que tienen como un soporte fundamental el sector postal. El dinero móvil y los monederos digitales contribuyen también a ampliar el comercio electrónico.
Son decenas las ventajas de comprar en línea que se resumen en que los eventuales compradores disponen de una mayor oferta de bienes y servicios; tiendas on line con disponibilidad permanente; se reducen los intermediarios, se restringe la cantidad de compradores en los supermercados y comercios y seguridad. Por su parte, algunas de las desventajas son la falta de confianza al comprar; el desconocimiento del idioma; las molestias sobre la protección de los datos personales y el temor al fraude; los bajos niveles de bancarización, la preferencia por el efectivo; la falta de tarjetas de crédito internacionales y el denominado Phishing, que es cuando “personas inescrupulosas se hacen pasar por una entidad financiera, marca u organismo de control a través de correo electrónico, con el objetivo de obtener información privada como números de tarjetas”; y que apenas 40% de las empresas de esta parte del mundo tiene su propia página web y una de cada cinco MIPYMES, micro y pequeñas empresas, ni siquiera utiliza el e-mail como medio de comunicación con clientes o proveedores. (Suominen (2014). La falta de universalización del Internet es otra talanquera; en América Latina en donde más de la mitad de la población no tiene acceso a este servicio, se concentra el 8% de compradores digitales a nivel mundial. En Colombia, la tasa de penetración se sitúa en 68,2%; Perú; 72,9%; Chile de 81,9%, Paraguay de 88,4% y en Venezuela de 59,6%. (BBVA). El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) percibe como otras dificultades para el e-commerce, de parte de los oferentes, las barreras aduaneras, disposiciones sobre etiquetado, corrupción en las aduanas, limitaciones de escala, falta de información, dificultades relacionadas con el enforcement (aplicación) de los derechos de propiedad intelectual, etc. En el Trabajo de Grado “Seguridad en el comercio electrónico” (Universidad Javeriana), se sostiene que “el comercio electrónico està amenazado, los riesgos son potencialmente peligrosos y nefastos”.
La Superintendencia Financiera de Colombia recomienda que al hacer compras y pagos desde el celular “sólo debes activar las conexiones por bluetooth y wifi” cuando se va a usar. En América Latina más de 155 millones de habitantes son compradores digitales (Statista). En la primera jornada de los días sin IVA en Colombia, el crecimiento del tráfico de visitantes a plataformas digitales registró un crecimiento del 1.700%. El comercio electrónico ha sido un instrumento clave para el abastecimiento de los hogares colombianos, lo que se evidencia en el incremento que han presentado las categorías de deportes (86.5%), retail (52.9%), salud (38.2%) y tecnología (26.9%), de acuerdo a la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, que señaló que “En los próximos meses es importante aprovechar este medio transaccional como herramienta de reactivación económica para las empresas colombianas y como el canal ideal para que los consumidores puedan realizar compras sin exponer su salud”.
@luforero4

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