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Obispos de Cauca y Nariño urgen desescalar el conflicto y brindar atención humanitaria a sus comunidades confinadas y desplazadas

–A través de un comunicado conjunto, la presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y los obispos de los departamentos de Cauca y Nariño hicieron un llamado urgente a los actores armados y a las autoridades para que se desescale el conflicto que tanto daño está causando en estas regiones del sur del país. Asimismo, piden facilitar la atención humanitaria para sus comunidades.

“El terror que causa el fuego de las armas, la muerte y daño en la integridad física y emocional, el desarraigo de la tierra, los desplazamientos y confinamientos, las minas antipersonales, la ruptura del tejido comunitario, las afectaciones a los ecosistemas, son hechos que lamentamos. Exhortamos a que se terminen, para no lastimar en el corazón de los pueblos el frágil pero esperanzador brote de una vida en paz”, enfatizan los prelados en su mensaje.

Expresan que valoran «los esfuerzos de construcción de espacios de diálogo entre el Estado y los grupos alzados en armas» y subrayan que «estas semillas deben germinar en los territorios y suscitar un ambiente de libertades para los ciudadanos, que anhelan vivir al lado de sus seres queridos con sosiego, alegría, justicia y seguridad».

En el mensaje, que busca hacer eco de las voces atemorizadas de las comunidades que pastorean, los obispos de las diócesis de Ipiales, Tumaco y Pasto; de los vicariatos apostólicos de Guapi y Tierradentro; así como el arzobispo de Popayán y vicepresidente de la CEC, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, afirman que los esfuerzos que actualmente se están haciendo por buscar la paz, deben verse reflejados en tranquilidad, seguridad y justicia para los territorios.

El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto a su secretario general y obispo auxiliar de Bogotá, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, respaldaron esta petición.

“Nuestro Dios, hoy vuelve a repetir: «Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo…, ya conozco sus sufrimientos» (Ex 3, 7). Así nos exhorta, como a Moisés, a disponer nuestras capacidades y esfuerzos en la construcción de la paz; que estas semillas germinen y encuentren condiciones que favorezcan su implantación y crecimiento; que sus frutos en el presente y hacia el futuro aseguren a todos, la posibilidad del desarrollo humano integral”, afirman en el comunicado.

Finalmente indican: «Pedimos a Dios que nos enseñe a vernos y tratarnos como hermanos. Reiteramos nuestra permanente disposición de trabajo en favor de la causa de la paz en Colombia, pues somos servidores del Príncipe de la Paz, Jesucristo el Señor. Nos ayude en esta importante misión reconciliadora que pide cambio de actitudes en todos, la Bienaventurada Virgen María, Madre de los que trabajan por la paz».