Inusitado aumento de homicidios y de la violencia intrafamiliar y de genero en Bogotá; el primer trimestre de 2025 el más violento de los últimos 6 años
–El primer trimestre de 2025 se perfila como el más violento en términos de homicidios desde 2019. A corte del 31 de marzo se registraron 281 homicidios en Bogotá, lo que representa un aumento del 18,5% frente al mismo periodo del año anterior.
Así lo reseña el informe de Bogotá Cómo Vamos, el cual advierte que este aumento se presentó principalmente durante marzo, un mes atípicamente violento en el que se registraron 106 casos; el mayor número desde 2016 para este mismo mes.
A pesar de un marzo problemático, la tendencia del homicidio de los últimos 7 meses apunta hacia una reducción. Durante el inicio de 2024 el homicidio aumentó de manera sostenida, no obstante, en septiembre la tendencia general se revirtió y desde entonces este delito parece reducirse. Los próximos meses dirán si marzo fue el reinicio de un deterioro o una excepción dentro de un panorama favorable.
Aunque la dinámica del homicidio no es lineal, para acercarse a la meta del PDD —8 homicidios por cada 100 mil habitantes (637 homicidios en 2027) — la ciudad debería cerrar 2025 con un máximo de 12,8 por cada 100 mil habitantes (o 1.015casos). Esto implica reducir al menos 189 homicidios respecto a los 1.204registrados en 2024, una meta que parece difícil tras el aumento evidenciado en el primer trimestre.
El aumento de homicidios entre 2023 y 2024 se explica principalmente por un mayor uso de armas de fuego, mientras que los casos con arma blanca u objetos contundentes se mantuvieron estables.
Esta tendencia continúa en 2025, y se suma a los 6 homicidios con artefactos explosivos en San Bernardo, una cifra que no se veía desde el primer trimestre de 2019, y que podría dar indicios del fortalecimiento de estructuras criminales en la ciudad.
Si bien el panorama de la denuncia ciudadana presenta avances sostenidos y el porcentaje de personas que deciden denunciar ha venido aumentando por tercer año consecutivo, los datos revelan profundas brechas en la confianza institucional y en la atención a las víctimas
Según la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana 2024, el 85% de las personas que no denuncian, no lo hacen por desconfianza en el proceso: 54,2% no cree que denunciar genere una solución. 31,4% ya lo ha hecho antes y no pasó nada.
Estas cifras reflejan la necesidad urgente de seguir construyendo la confianza en las instituciones encargadas de garantizar justicia. La denuncia no debe ser solo un trámite: debe ser el inicio de un proceso que responda, acompañe y proteja a las víctimas.
El hurto común (que incluye hurtos a personas, residencias, comercios, automotores, motocicletas y entidades financieras) es el delito más común en la ciudad. En 2024 se registraron 157.248 casos, mejorando lo proyectado en la meta del Plan de Desarrollo, que es de 165.050 para 2027. Este comportamiento, junto con el aumento sostenido de las denuncias, sugiere que los hurtos podrían estar reduciéndose de forma real y no solo por subregistro. Además, el primer trimestre de 2025 mantiene esta tendencia a la baja, alejándose del pico críticode2023.
VIOLENCIAS BASADAS EN GÉNERO
Los delitos sexuales y la violencia intrafamiliar siguen afectando en mayor proporción a las mujeres en Bogotá. En 2024, el 75% de las víctimas de delitos sexuales y el 73% de las víctimas de violencia intrafamiliar fueron mujeres, lo que reafirma la necesidad de políticas con enfoque de género robustas y eficaces.
Las denuncias por delitos sexuales casi se duplicaron entre 2020 y 2024, pasando de 5.101 a 9.688 casos. A pesar de lo alarmante que puede parecer este aumento del 90%, es importante matizar: este fenómeno podría explicarse también por una mayor conciencia colectiva, cambios culturales y mejor acceso a rutas de denuncia. Es posible que hoy se denuncien más hechos que antes no se reconocían como delitos. Sin embargo, es importante advertir que, en el primer trimestre de 2025, las denuncias han disminuido frente al mismo periodo de2024 e incluso frente a 2022, lo cual plantea nuevas preguntas: ¿estamos viendo una reducción real o no estamos denunciando este año?
Violencia intrafamiliar
Llama la atención que el aumento de víctimas se deba a un incremento en los casos con mujeres como víctimas, mientras que los casos con víctimas masculinas han disminuido. Entre 2023 y 2024 hubo un aumento del 19,8% en las denuncias por este tipo de violencia. Los datos recientes nos dicen que entre enero y marzo de 2025 ya se han registrado 11.086 casos, el número más alto para un trimestre desde que se tiene registro. Cabe la misma pregunta: ¿estamos viendo un aumento real o estamos denunciando más este año?
La violencia intrafamiliar es preocupante en localidades como Los Mártires, donde creció un 147%. A marzo de 2025 el incremento es del 28% respecto al mismo periodo de 2024.
¿Por qué no hay un mensaje contundente del Distrito frente al aumento de estas violencias? Se cuestionó que el presupuesto de la Secretaría de la Mujer solo creció un 4%, lo cual no parece responder a la magnitud del problema. Se propusieron alternativas basadas en datos para acceso a vivienda formal, que evidencian que quienes acceden a vivienda propia se sienten más seguras en sus hogares y barrios.
Presentó varias estrategias: Fortalecimiento de la ruta única de atención a violencias y feminicidios. Creación de un convenio con la Fiscalía para reducir barreras en el acceso a la justicia. Casas de Igualdad de Oportunidades, Manzanas del Cuidado, Línea Púrpura y ferias exclusivas de vivienda para mujeres. En 2025 se crearon 504 nuevos cargos para Comisarías de Familia y el PDD prevé incrementar de 51 a 67 los equipos interdisciplinarios.
Recomendaciones
Identificar las barreras operativas en las rutas de atención a mujeres en riesgo, de manera que su operatividad y logística funcionen como condiciones habilitantes para respuestas oportunas que salven vidas. Aspectos como garantizar el transporte para mujeres en situación de riesgo son fundamentales par aprevenir la ocurrencia de violencias.
Revisar los esfuerzos previos orientados a promover cambios comportamentales en patrones de violencia hacia las mujeres y sus entornos. Esta revisión permitirá proponer alternativas que complementen y fortalezcan las estrategias contempladas en el Plan de Desarrollo.




