Internacional Narcotráfico

Informe de ONU reporta que un 6 % de la población adulta del mundo consume drogas y destaca aumento de los cultivos ilícitos en Colombia

–El consumo mundial de drogas alcanzó en 2023 a 316 millones de personas, a la par con un aumento de los cultivos ilícitos en Colombia, según lo destaca el Informe Mundial sobre Drogas 2025, publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD, o UNODC, por sus siglas en inglés). Del total, corresponde un 6 % de la población entre 15 y 65 años, frente a un 5,2% de la población en 2013.

El informe destaca el récord del mercado de cocaína y la expansión de los cultivos de hoja de coca y marihuana en Colombia, al igual que mejoras en la eficiencia de los laboratorios ilegales.

Reseña que la producción ilegal se disparó en Colombia hasta las 3.708 toneladas, casi un 34% más que en 2022, una cantidad que representa diez veces más a la cifra registrada diez años antes, cuando tocó su cota más baja, reveló la ONUDD en su informe anual.

El aumento se debe principalmente al incremento de la superficie dedicada al cultivo ilícito de hoja de coca en Colombia , el principal productor de cocaína, donde la ONUDD registró 253.000 hectáreas de cultivo de hoja de coca en 2023.

Las regiones de Colombia que registraron un mayor incremento neto de los cultivos están en el suroeste del país, donde operan bastiones de disidentes de guerrilla de las Farc, que no firmaron el acuerdo de paz y controlan el millonario negocio y la vida cotidiana de extensas zonas campesinas.

En un informe de octubre de 2024, la agencia reportó que en Colombia se produjeron 2.600 toneladas de cocaína en 2023, un aumento del 53% con respecto al año anterior.

«Por el contrario, la superficie dedicada a la producción de hoja de coca en el Estado Plurinacional de Bolivia se estabilizó en 2023, mientras que la superficie dedicada a la producción de hoja de coca en el Perú disminuyó ligeramente», señala el informe.

El cannabis se mantiene como la droga más consumida, con 244 millones de personas, lo que equivale al 77 % del total. Le siguen los opioides (61 millones), las anfetaminas (30,7 millones), la cocaína (25 millones) y el éxtasis (21 millones). De forma general, los estupefacientes sintéticos han experimentado una gran expansión en la última década.

El informe subraya que los opioides siguen siendo las drogas más letales: en EE.UU., el fentanilo y otras sustancias sintéticas de alta potencia están detrás de la mayoría de las más de 100.000 muertes por sobredosis en 2023.

En zonas urbanas marginadas de América del Sur, especialmente en Argentina, Bolivia y Perú, la pasta base de cocaína (también conocida como ‘paco’) ha desatado una crisis grave de salud pública por su alto poder adictivo y toxicidad.

En Europa, especialmente en el Este, la heroína y los opioides sintéticos son las drogas más peligrosas. En África Occidental ha crecido de forma importante el consumo de tramadol, un analgésico opioide de uso médico.

En el sudeste asiático, la metanfetamina se ha consolidado como una droga de uso habitual, con un importante aumento en incautaciones y casos graves de dependencia.

El estudio no ofrece una estimación actualizada del número de muertos causados por las drogas de forma directa, pero repite datos de 2021 con la estimación de casi 500.000 muertes en ese año.

En 2023, cerca de 316 millones de personas consumieron alguna droga (excluidos el alcohol y el tabaco); es decir 6% de la población entre 15 y 65 años, frente a 5.2% de la población en 2013. Con 244 millones de usuarios, el cannabis continúa siendo la droga más utilizada, seguido de los opioides (61 millones), las anfetaminas (30.7 millones), la cocaína (25 millones) y el éxtasis (21 millones). Los nuevos grupos de personas en situación de vulnerabilidad que huyen de la inestabilidad y el conflicto podrían hacer que estas cifras incrementen, advierte el Informe.

Según el informe de la ONU, la inestabilidad mundial agrava el impacto social, económico y de seguridad del fenómeno mundial de las drogas.

Una nueva era de inestabilidad global intensifica los retos para abordar el fenómeno mundial de las drogas, empoderando a los grupos de la delincuencia organizada y catapultando el consumo de drogas a niveles históricamente altos, afirma la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

“Esta edición del Informe Mundial sobre las Drogas muestra que los grupos delictivos dedicados al tráfico de drogas continúan adaptándose, explotando las crisis y teniendo en la mira a las poblaciones en mayor situación de vulnerabilidad,” mencionó Ghada Waly, Directora Ejecutiva de UNODC. “Debemos invertir en prevención y abordar las causas raíz del tráfico de drogas en todas las etapas la cadena de suministro. Debemos reforzar las respuestas, aprovechando la tecnología, fortaleciendo la cooperación transfronteriza, proporcionando medios de vida alternativos y tomando acciones desde la justicia para combatir a los responsables que impulsan las redes ilícitas del tráfico de drogas. Mediante un enfoque coordinado e integral, podemos desmantelar a las organizaciones criminales, reforzar la seguridad global y proteger a nuestras comunidades.”

El Informe incluye capítulos que abordan el tráfico de drogas y delincuencia organizada; afectaciones vinculadas al uso de drogas en las personas, sus familias, comunidad y la sociedad; así como el impacto medioambiental de las drogas en Europa.

La producción, incautaciones y consumo de cocaína alcanzaron nuevos máximos en 2023, convirtiéndose en la droga ilícita con mayor crecimiento de mercado. La producción ilegal se disparó a 3,708 toneladas, casi 34% más que en 2022. Las incautaciones mundiales alcanzaron un récord de 2,275 – lo que supone un aumento de 68% con respecto a 2019-2023. El consumo creció de 17 millones de usuarios en 2013 a 25 millones en 2023.

El Informe también señala que los traficantes de cocaína están encontrando nuevos mercados en Asia y África. La violencia y competencia que caracterizan el ámbito ilícito de la cocaína, antes confinado a América Latina, se está extendiendo a Europa Occidental a medida que los grupos de delincuencia organizada de los Balcanes Occidentales aumentan su influencia en el mercado.

El mercado de las drogas sintéticas se sigue expandiendo
Debido a los bajos costos de operación y reducidos riesgos de detección en las rutas de tráfico, el mercado de drogas sintéticas se expande velozmente a nivel mundial, predominando los estimulantes de tipo anfetamínico (ETA) como la metanfetamina y la anfetamina (incluido el «captagón»). Las incautaciones de ETA alcanzaron un máximo histórico en 2023 y representaron casi la mitad de las incautaciones globales de las drogas sintéticas, seguidas de los opioides, incluido el fentanilo.

La caída del régimen de Assad en Siria ha creado incertidumbre sobre el futuro del tráfico de captagón. Tras la transición política, se descubrieron grandes centros de manufactura de captagón en el país. Aunque este hallazgo podría interrumpir la oferta de la droga, los datos más recientes de incautaciones de 2024 y 2025 confirman que el captagón sigue fluyendo, principalmente a países de la península arábiga – lo que posiblemente indica la liberación de reservas acumuladas o la continuación de la producción en otras ubicaciones.

El tráfico de drogas como negocio lucrativo
Aunque las estimaciones varían, el tráfico ilícito de drogas genera cientos de miles de millones de dólares al año para los grupos del crimen organizado, razón por la cual, estas organizaciones criminales innovan constantemente para aumentar la producción, encontrar nuevas formas de tráfico, utilizar la tecnología para encriptar comunicaciones y potencializar la distribución.

Si bien son estructuras complejas, las redes delictivas pueden desarticularse, pero para ello, es necesario un conocimiento a profundidad de los objetivos, estructuras y procesos de los grupos delictivos. El mapeo de los grupos delictivos puede resaltar sus vulnerabilidades, actores clave, facilitadores, así como señalar sus áreas de intervención. Las instituciones encargadas de aplicar la ley requieren invertir en tecnología y formación altamente especializada para enfrentar los retos contemporáneos que presenta la cadena de suministro de drogas.

Impactos por el uso de drogas
Los trastornos por consumo de drogas representan un costo enorme para las personas, las comunidades y los sistemas de salud. El creciente alejamiento del multilateralismo y la reasignación de recursos podrían intensificar el problema, señala el Informe.

El costo social por no abordar los trastornos vinculados con el uso de drogas es elevado – casi medio millón de muertes y 28 millones de años de vida saludable se perdieron por discapacidad y muertes prematuras (AVAD) en 2021. Se calcula que sólo una de cada 12 personas con trastornos por consumo de drogas recibió algún tipo de tratamiento en 2023. Factores como las políticas públicas contextualizadas y la disponibilidad de servicios de salud y sociales basados en la evidencia pueden ayudar a mitigar el impacto del consumo de drogas en las personas y las comunidades.

Cómo afectan las drogas al medio ambiente
El Informe señala que el consumo, cultivo y tráfico de drogas, así como las políticas públicas implementadas para hacer frente a las economías de las drogas ilícitas, afectan el medio ambiente en Europa. Entre las posibles consecuencias del cultivo y la producción de drogas figuran la deforestación, cambios en el uso del suelo y la contaminación del aire, la tierra y el agua.

El número de laboratorios clandestinos de drogas desmantelados aumentó en Europa entre 2013 y 2023. Esta fabricación produce importantes cantidades de residuos y puede acarrear considerables costes de limpieza y restauración del ecosistema. En contraste, el Informe constata que el daño medioambiental no es una prioridad a la hora de diseñar y aplicar las respuestas de las políticas antidroga, y que gran parte de los residuos y otros impactos medioambientales no se contabilizan. (Con información de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, y DW).